Las películas de terror con monjas son un subgénero popular que explora el lado oscuro de la religión y la espiritualidad. Estas películas suelen presentar a jóvenes mujeres que ingresan a un convento o monasterio, solo para descubrir que están en peligro.
Los demonios (The Devils, 1971)
La mejor película sobre el caso de las monjas de Loudun, un fenómeno de histeria colectiva en el que una monja jorobada y despechada acusó falsamente a un sacerdote católico por brujería, sea también una de las más perturbadoras y prohibidas. Destacan las extraordinarias interpretaciones de Vanessa Redgrave y Oliver Reed.
Dirigida por un Ken Russell que aún tenía mucho que ofrecer, la película es una maravilla rebosante de escenas impactantes, escenografías extremas y provocación sin límites. En su momento, solo pudo ser estrenada con clasificación X, tras eliminar dos escenas completamente inimaginables para los estándares de la época: una orgía con decenas de monjas desnudas junto a un crucifijo gigante y la masturbación de la protagonista con el fémur de su amado.
Es alucinógena, expresionista y muy moderna en lo visual, y se convierte en un referente absoluto del cine sobre monjas y posesiones diabólicas
La brujería a través de los tiempos (Häxan, 1922)
Esta joya del cine impío presenta una de sus escenas más emblemáticas en la corrupción de una monja por Satán y el consecuente y divertidísimo contagio a todo un convento, que termina presa de la histeria y el caos.
Como todo en esta maravillosa obra del cine mudo, este segmento es igualmente evocador e imaginativo en sus imágenes sombrías como incisivo en su crítica al orden social establecido: la secuencia del convento-manicomio posee una fuerza que no se volverá a ver hasta 'Los demonios' de Ken Russell.
School of the Holy Beast (Seijû gakuen, 1974)
Esta espléndida cinta de la nunsploitation subida de tono fusiona elementos del pinku eiga japonés de manera inconfundible. Una joven ingresa en un convento para investigar la muerte de su madre y se encuentra con una serie de prácticas perversas, torturas y un erotismo enloquecedor.
Con una estética cautivadora, gracias al toque distintivo del gran Norifumi Suzuki, la película es a la vez delirante, ingenua y extremadamente provocadora, en gran parte debido a que en Japón la fe cristiana se mezcla de forma peculiar con la cultura pop.
Temas




