Un semestre negro para Unión: cuatro derrotas al hilo, lejos de todo y un futuro incierto para Madelón
Unión se aleja de los playoffs y enciende las alarmas. Sin fútbol ni respuestas, no clasificar sería un fracaso y Madelón está en la mira.
Unión atraviesa una profunda crisis futbolística.
Unión atraviesa uno de sus momentos más delicados del año. La derrota ante Defensa y Justicia por el Torneo Clausura profundizó la crisis del equipo de Leonardo Madelón, que acumuló su cuarta caída consecutiva y quedó obligado a reaccionar si pretende cerrar el año con un objetivo cumplido.
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Hoy, el Tatengue está lejos de la Copa Sudamericana, lejos de los ocho mejores y, sobre todo, lejos de encontrar una identidad futbolística que le permita ilusionarse.
La preocupación crece
El problema de Unión ya no pasa solamente por perder. También preocupa la manera en la que juega, la falta de ideas y la dificultad para sostener un rendimiento regular. A lo largo de 2026, el equipo tuvo momentos muy buenos, pero cada vez que parecía estar preparado para dar el salto terminaba retrocediendo varios casilleros.
Es como si tuviera vértigo cuando llega la hora de dar el paso definitivo. Le cuesta sostener lo construido, no encuentra respuestas cuando recibe un golpe y necesita demasiado tiempo para salir de una mala racha.
Mientras tanto, los juveniles deben poner la cara en un contexto adverso y el equipo no encuentra soluciones. Unión necesita fútbol, resultados y referentes capaces de sostener al equipo cuando las cosas no salen. Hoy parece faltarle un poco de todo.
Si Unión no entra en los playoffs será un fracaso
El formato del fútbol argentino ofrece una oportunidad que muchos equipos intentan aprovechar: la posibilidad de pelear por el título a través de los playoffs. Si Gimnasia de Mendoza, Sarmiento e Instituto tienen posibilidades de ser campeones, ¿por qué Unión no debería aspirar a lo mismo?
La pregunta es inevitable. ¿Qué le falta al Tatengue para competir de verdad? ¿Por qué le cuesta tanto transformar sus buenos momentos en una campaña sólida? ¿Dónde quedó aquel equipo que supo ilusionar a su gente?
La dirigencia respalda un sistema de campeonato que permite que distintos clubes se mantengan en carrera por el título. En ese contexto, Unión tiene motivos para proponerse objetivos ambiciosos. Pero una cosa es creer que se puede y otra muy diferente es demostrarlo dentro de la cancha.
Por eso, si el equipo no logra meterse entre los ocho mejores, la temporada dejará una sensación de fracaso deportivo. No solamente por la posición final, sino por las oportunidades que dejó escapar y por la distancia entre las expectativas que generó y el rendimiento que terminó mostrando.
La ilusión de pelear por algo importante estuvo presente. El problema es que Unión no consiguió sostenerla.
La dirigencia, el plantel y el hincha
Los insultos y los reproches se multiplican entre los hinchas, que encuentran argumentos para cuestionar tanto a la dirigencia como al plantel. La paciencia se agota y el cierre de la temporada empieza a convertirse en una prueba para todos.
Madelón no puede quedar al margen de las críticas por el funcionamiento del equipo y por la falta de respuestas futbolísticas. Sin embargo, también aparece otra discusión: qué plantel tuvo a disposición, qué herramientas le dieron para competir y cuánto de la actualidad responde a decisiones que exceden al entrenador.
Si el técnico siente que no contó con los recursos necesarios o que no se cumplieron las condiciones para desarrollar su trabajo, el escenario puede terminar en una ruptura. En el fútbol, los resultados suelen acelerar decisiones que durante semanas parecían lejanas.
La pregunta ya no es solamente si Madelón podrá encontrarle la vuelta al equipo. También es si el entrenador llegará al final del torneo.
Las últimas fechas, una prueba decisiva para Unión
El calendario no ofrece demasiado margen. Unión deberá afrontar compromisos que pueden definir su futuro inmediato, con rivales que presentan dificultades diferentes.
Restan partidos importantes ante equipos como Estudiantes, Newell's y Vélez, además de un cruce frente a Riestra, que pelea por la permanencia. Cada encuentro tendrá un peso especial para un equipo que necesita cortar la racha negativa y recuperar terreno en la pelea por los playoffs.
No alcanza con mostrar una mejor imagen durante algunos minutos. Unión necesita sumar, recuperar confianza y demostrar que todavía tiene argumentos para competir.
El margen de error se achica y el cierre del año se acerca. La oportunidad de cambiar la historia sigue ahí, pero el equipo deberá demostrar dentro de la cancha que está preparado para aprovecharla.
¿Madelón seguirá al frente de Unión?
Es difícil anticipar qué sucederá con Leonardo Madelón. Su continuidad dependerá de los resultados, de las decisiones de la dirigencia y de cómo se desarrolle el tramo final de la temporada.
Pero hay una cuestión que no puede pasar inadvertida: si el entrenador considera que no tuvo las herramientas necesarias para competir, su permanencia podría quedar comprometida incluso más allá de los resultados inmediatos y sus dichos luego del ultimo partido: "voy a seguir siendo el entrenador".
Unión necesita respuestas urgentes. El equipo no juega bien, perdió cuatro partidos consecutivos y ve cómo se alejan sus principales objetivos. Los juveniles afrontan un escenario complejo, los referentes están bajo presión y los hinchas expresan su malestar.
El año futbolístico está llegando a su fin y el Tatengue todavía tiene mucho por resolver. La pregunta es si habrá tiempo para cambiar la historia o si la temporada terminará dejando una frustración difícil de disimular. Porque en Unión no alcanza con competir: también hay que estar a la altura de las expectativas que el propio equipo supo generar.












