Nicolino Locche: el nacimiento de "El Intocable", la leyenda que transformó el boxeo en un arte
Se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de Nicolino Locche. Repaso por su historia, la hazaña en Tokio contra Fujii y su récord en el Luna Park.
Nicolino Locche: historia, estilo y récord del Intocable del boxeo.
Cada 2 de septiembre, el deporte argentino e internacional recuerda el nacimiento de uno de los pugilistas más extraordinarios y carismáticos de todos los tiempos. En 1939 nacía en Campo de los Andes, en el departamento mendocino de Tunuyán, Nicolino Felipe Locche, el hombre que reescribió las reglas del boxeo y demostró que la mejor defensa es la mayor de las virtudes sobre el cuadrilátero.
Te podría interesar
A continuación, repasamos la vida, el estilo inigualable y las hazañas del legendario campeón que convirtió sus combates en obras de teatro e insuperables espectáculos populares.
El origen del "Intocable" y la escuela del boxeo científico
Hijo de una humilde familia de inmigrantes italianos, Nicolino comenzó su idilio con los guantes a los 8 años. La historia cuenta que un vecino, impresionado al ver al pequeño "Nicolo" plantarle cara a un chico más grande, le recomendó a su madre llevarlo al Mocoroa Boxing Club.
Allí fue recibido por Francisco "Paco" Bermúdez, el maestro que lo guiaría durante toda su trayectoria. Bajo su tutela, Locche se formó en la escuela del "boxeo científico", una corriente que aplicaba principios biomecánicos para priorizar la destreza y la agilidad por sobre la fuerza bruta. La premisa principal era clara: pegar sin dejarse tocar.
Como aficionado, completó una campaña arrolladora de 122 peleas con apenas 5 derrotas. Su debut profesional se produjo el 11 de diciembre de 1958, noqueando en el segundo asalto a Luis García.
Un actor de reparto en el ring: el fenómeno popular del Luna Park
Nicolino Locche no peleaba de manera convencional: él "discutía" sobre el tapiz. Su estilo heterodoxo combinaba una guardia baja, movimientos milimétricos de cintura y una velocidad asombrosa para esquivar golpes apoyado sobre las cuerdas. Con frialdad absoluta, exponía su rostro para tentar a sus rivales y, en el último instante, esquivaba los impactos haciendo que sus contrincantes golpearan al aire.
Su carisma innato lo convirtió en un showman inolvidable:
-
Complicidad con el público: Solía guiñarle el ojo a los espectadores, sonreír a las cámaras o conversar con los relatores en medio de un asalto mientras bloqueaba puñetazos.
El nacimiento del "Intocable": En 1962, el periodista Piri García, de la revista El Gráfico, lo bautizó para siempre como "El Intocable". También se ganó el apodo de "Chaplin" por su simpatía y el innegable componente estético de sus peleas.
Atracción masiva: Locche logró algo inédito: que el público femenino acudiera masivamente al boxeo. El Luna Park se llenaba para verlo, instalando el clásico grito de "¡ole!" ante cada esquive del mendocino.
La hazaña en Tokio: campeón mundial después de una siesta
El punto culminante de su carrera llegó el 12 de diciembre de 1968 en el Kuramae Sumo de Tokio, Japón. Allí desafió al campeón mundial reinante de la categoría welter junior de la AMB, el temible noqueador hawaiano Paul Takeshi Fujii.
Mientras el ambiente rebosaba de nerviosismo y la lluvia caía en Tokio y Buenos Aires, Nicolino demostró su legendaria parsimonia: tras una sesión de masajes previa al combate, se quedó dormido en la camilla del vestuario mientras transcurrían las peleas preliminares.
Sobre el cuadrilátero, la pelea fue una de las mayores exhibiciones técnicas de la historia:
-
Locche dominó el ritmo y la distancia con solvencia absoluta, eludiendo con giros de torero las embestidas de un Fujii que cayó en la impotencia total.
A partir del sexto round, los golpes precisos de contra de Nicolino comenzaron a inflamar los párpados del japonés.
En el noveno asalto, Fujii intentó acortar la distancia pero recibió un castigo mayor. Con los ojos cerrados debido a la inflamación, el campeón nipón decidió no salir a combatir al décimo asalto.
Nicolino Locche se consagraba campeón mundial en territorio ajeno y bajo la ovación del público local, que lo despidió al grito de "¡nisei!" (maestro).
Defensas, retiro y el ingreso al Olimpo del boxeo
Ya consagrado, Nicolino defendió con éxito su corona en seis oportunidades, todas en el mítico Luna Park y por puntos en 15 asaltos ante retadores de la talla de Carlos "Morocho" Hernández, Joao Henrique, Adolph Pruitt, Domingo Barrera Corpas y Antonio Cervantes ("Kid Pambelé").
Tras perder el título en Panamá en marzo de 1972 ante Alfonso "Peppermint" Frazer, Locche disputó su último combate profesional el 7 de agosto de 1976 en Bariloche, venciendo por puntos al chileno Ricardo Molina Ortiz.
El récord final de una leyenda:
-
Peleas disputadas: 136
Victorias: 117 (14 por la vía del KO)
Empates: 14
Derrotas: 4
Sin decisión: 1
En el año 2003, Nicolino Locche ingresó oficialmente en el prestigioso Salón Internacional de la Fama del Boxeo en Canastota, Nueva York, siendo el quinto argentino en recibir tal distinción.
Aquejado por problemas de salud derivados del consumo de cigarrillo, el histórico campeón falleció en su Mendoza natal el 7 de septiembre de 2005, a los 66 años. Su legado se mantiene intacto como el del artista que demostró que el boxeo también podía ser una de las bellas artes.





