Madelón, ¿debe seguir? Unión quedó lleno de dudas tras la caída ante Boca
Leonardo Madelón dejó en duda su continuidad tras el 0-3 ante Boca. Unión atraviesa un presente flojo y vuelve a mirar un futuro cargado de dudas.
Unión no encontró respuestas ante Boca y sufrió una dura derrota por 3-0 en La Bombonera.
La derrota de Unión ante Boca por 3-0 en Buenos Aires no hizo más que profundizar una realidad que el mundo rojiblanco viene observando desde hace tiempo. El Tatengue fue ampliamente superado por uno de los mejores equipos del fútbol argentino y se volvió de La Bombonera sin puntos, sin respuestas y con más dudas que certezas.
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Pero el problema no es solamente haber perdido contra Boca. El Xeneize, hoy, compite en tres frentes y cuenta con futbolistas de jerarquía internacional. La preocupación pasa por lo que mostró Unión: pocas ideas, escaso peso individual y un equipo que quedó relegado en la pelea por los primeros ocho lugares.
Además, ya no está en la Copa Argentina y quedó muy lejos de la posibilidad de volver a disputar una copa internacional. El presente deportivo vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿hacia dónde va Unión?
Madelón abrió la puerta y Palacios también habló
Después del partido, Leonardo Madelón dejó una frase que puede marcar un antes y un después en su ciclo: “Si a esto no lo puedo mejorar yo, quizás haya otro que sí”. Una declaración que pone en duda su continuidad y que refleja el momento que atraviesa el entrenador junto a un plantel que no consigue encontrar regularidad.
Julián Palacios también dejó su mirada después de la derrota y se refirió al momento del equipo. Sus palabras se suman a un escenario en el que ya no alcanza con analizar solamente un resultado: hay que pensar qué Unión se quiere construir de cara a lo que viene.
Un problema que va más allá de una derrota
No se trata de caerle al equipo de Madelón por perder 3-0 ante Boca. Se trata de marcar algo que resulta reiterativo en el mundo rojiblanco: pocos jugadores de jerarquía, ninguna idea sostenida y un presente que vuelve a ser demasiado flojo para las aspiraciones de Unión.
Sin inversión, con un plantel que fue desmantelado y sin reemplazos a la altura, es difícil imaginar un salto de calidad. A eso se suma una mentalidad conformista que termina chocando con el deseo de una institución que todavía tiene una deuda pendiente: sentir la gloria de levantar una copa.
Hoy, pensar que Unión puede ser campeón parece imposible. Y no por una derrota en La Bombonera, sino porque hace falta mucho más para construir un equipo capaz de competir por algo grande.
El problema no es Boca. El problema es que Unión vuelve a mirar hacia adelante sin demasiadas razones para ilusionarse.








