La historia del fútbol lleva consigo muchos momentos gloriosos, dignos de compararse con momentos socioculturales de gran magnitud. Este deporte ha conseguido impregnarse de tal manera, que sus sucesos pueden ser desencadenantes de otro tipo de cuestiones alejadas de lo deportivo.
Este deporte a lo largo de sus más de 150 años de historia, tuvo tragedias que diezmaron tanto a equipos como a selecciones enteras: se puede mencionar la “Tragedia de Superga” ocurrida el 4 de mayo de 1949, donde el avión que trasladaba al plantel multicampeón del Torino se estrelló contra el muro de contención en la parte posterior de la Basílica de Superga, donde fallecieron diez de los once jugadores de la Selección italiana por aquel entonces.
Otro momento doloroso, fue el “Desastre Aéreo de Munich”, en el que la aeronave que trasladaba al plantel del Manchester United el 6 de febrero de 1958 se estrelló en el viaje de regreso al no poder despegar, luego de clasificar a las semifinales de la Copa de Europa de aquel año.
Gran parte del plantel perdió la vida, y solo nueve futbolistas fueron supervivientes; entre ellos el gran Bobby Charlton, campeón del mundo con Inglaterra ocho años después. Aquellas tragedias han sucedido lejos desde lo geográfico al continente americano, aunque sus historias conmovieron de la misma manera a lo largo de todo el globo.
La ilusión de todo un pueblo
La Copa Sudamericana del año 2016 despertó la ilusión del Chapecoense, un club fundado el 14 de mayo de 1973, con sede en la localidad de Chapecó, en el estado de Santa Catarina. Un día antes de la redacción de esta nota, cayó ante Botafogo por 1 a 0 y jugará en la Serie B el próximo año 2020 en el fútbol brasilero.
En aquella edición del torneo continental, el pueblo de 190 mil habitantes llegó a una final absolutamente impensada, con un equipo que tres años antes había ascendido a la Primera División, en el año 2013.
Tras vencer a Independiente y San Lorenzo, entre otros rivales, el Estadio Arena Condá se había convertido en un auténtico fortín para Chapecoense, y todo era pura expectativa para disputar la final frente a Atlético Nacional de Medellín, reciente campeón de la Copa Libertadores en el mismo año. Nadie imaginaría jamás, lo que iba a sufrir el plantel brasileño, que atravesaba un verdadero sueño al alcanzar su primera final internacional.
El 28 de noviembre de 2016, Chapecoense inició su periplo para disputar el encuentro de ida de la final en Medellín, Colombia. Las leyes aeroportuarias no permitían un vuelo chárter directo desde Brasil hacia Colombia, lo que desencadenó en una petición a la empresa con capitales venezolanos LaMia, a la cual se le pagaba aproximadamente cien mil dólares por vuelo chárter. De ese dinero, entre 8 y 10% era para la tripulación. Para evitar estas leyes, se realizó una inusual escala y cambio de aviones en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
Tras arribar en tierras bolivianas, comenzaron el viaje que tuvo el fatal desenlace poco antes de aterrizar en Colombia.
18 días antes, había viajado el seleccionado argentino
El equipo dirigido por Edgardo Bauza en aquel entonces, debía viajar al encuentro que finalmente perdió ante Brasil por 3 a 0 en Belo Horizonte. En dicho viaje contrató a LaMia, que violó todas las indicaciones de seguridad aeroportuarias argentinas.
La aeronave, tan solo registró 15 minutos adicionales de combustible, lo que podría haberse convertido en una gran tragedia para el equipo liderado por Lionel Messi.
Cronología del accidente
En la medianoche colombiana, el vuelo 2933 de LaMia con 77 personas a bordo, –entre ellas, el plantel completo de Chapecoense junto a periodistas, dirigentes del club y equipo técnico- se encontraba a pocos kilómetros de Medellín. En ese momento poco antes de aterrizar, la aeronave enciende una alarma indicando tan solo 20 minutos de combustible sobrante.
Tras comunicaciones con la torre de control, había cuatro aviones que también solicitaban aterrizar; uno de ellos por una fuga de combustible. Pese a las comunicaciones constantes desde Medellín, el combustible del avión se agotó y el avión se estrelló en Cerro Gordo, una colina ubicada a tan solo cinco minutos de la pista de aterrizaje, mientras solicitaba constantemente "vectores" para iniciar el descenso.
En primer lugar, colisionó la parte posterior del avión, por lo que la cola quedó sobre la cima de la montaña, mientras que el fuselaje y la cabina quedaron abajo.
El técnico de vuelo Erwin Tumiri, uno de los supervivientes, expresó: «Nadie sabía lo que estaba pasando en ese momento, todos creíamos que íbamos a aterrizar normalmente, nos habían avisado que nos abrocháramos los cinturones porque estábamos a poco de aterrizar [...] Nadie se lo esperaba, por eso nadie gritó. Todo fue muy rápido, de un momento a otro vibró el avión, se apagaron las luces y se prendieron las de emergencia. Sentí como una hojalata doblándose, sentí el golpe y ya desperté boca abajo en una pendiente».
Media hora después del impacto comenzaron a llegar los rescatistas. De los 77 tripulantes, solo 7 quedaron con vida tras el accidente. Luego, seis fueron supervivientes, ya que el arquero Danilo –gran artífice para la clasificación-, perdió la vida al llegar al hospital. Su esposa expresó que el jugador la llamó llorando desde la cama del hospital antes de morir.
Solo sobrevivieron 4 futbolistas (Alan Ruschel-actualmente en el equipo-,Jackson Follmann-debieron amputarle una pierna- y Hélio Hermito Zampier Neto).
Al día siguiente, Atlético Nacional de Medellín emitió un comunicado solicitando la entrega del trofeo a Chapecoense, argumentando que debía recibirlo a título póstumo. El 5 de diciembre dicho pedido fue aceptado, lo que le valió el Premio Fair Play por parte de la FIFA, y la renuncia de Chapecoense a disputar la Recopa Sudamericana para que la juegue el equipo colombiano. Cien mil personas asistieron a las inmediaciones del Estadio Atanasio Girardot del Atlético Nacional, para despedir a los 71 fallecidos.
De esta manera, se cierra desde la situación meramente deportiva lo que significó no disputar dicho encuentro. Pero jamás se borrará, el dolor de un pueblo que simplemente quería ver a su equipo acariciar la gloria sudamericana.
Te puede interesar






Dejá tu comentario