Era el día 2 de agosto de 2008. El invierno azotaba la Ciudad de Santa Fe con el viento sur característico de nuestra geografía durante esta estación del año. Diego Armando Maradona aún desconocía su futuro inminente como DT de la Selección, el sueño máximo que siempre anhelo tras dejar profesionalmente las canchas y que era una utopía en la previa de su acompañamiento al seleccionado durante los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, donde el equipo olímpico a cargo de Sergio Batista consiguió la medalla dorada.
En los días previos, el teléfono sonó. Una causa solidaria abrazaba al evento a realizarse en el Estadio Brigadier Estanislao López, y el más grande de todos no lo dudó: volvió de México para calzarse la camiseta de Colón, en el marco de la presentación del plantel sabalero que encararía la temporada entrante en el fútbol argentino.
Esa noche, el Cementerio de los Elefantes vibró como en aquellas victorias ante equipos campeones mundiales –fueron diez a lo largo de la historia-. Durante toda la jornada, existía un fervor particular: hay quienes aseguran que no solo hinchas sabaleros fueron al Brigadier López esa tarde. El amor por Maradona no entendió de colores y de esta manera, todo el fútbol santafesino y la comunidad deportiva de sus alrededores disfrutaron la llegada de Diego a Santa Fe.
Con la camiseta rojinegra número diez en la espalda, Diego entró a la cancha acompañado por la música de Los Palmeras y Alejandro Fantino oficiando como maestro de ceremonias. Haría uno de los nueve goles (de penal), para el delirio de las personas que asistieron al Barrio Centenario esa noche.
Además de la presencia del astro del fútbol mundial en la cancha de Colón, en este encuentro estuvieron presentes figuras como Alejandro Mancuso, Diego Castagno Suárez, Jorge Vivaldo, Cristian Castillo, Marcelo Saralegui, entre otros. El frío no detuvo a la gente, que llenó el Estadio Brigadier López de punta a punta, para ver a Diego, con los colores rojinegros. En tiempos donde las emociones vuelven a flor de piel por su ausencia física en este mundo, los recuerdos toman un valor extra que difícilmente harán que Diego sea olvidado.
El dato
Esta ocasión fue la quinta en la cual Diego Armando Maradona visitó el Cementerio de los Elefantes, tras cuatro encuentros como jugador (tres con Argentinos Juniors y uno con Boca). No fue el último: al año siguiente, estuvo presente como DT del seleccionado local, en la victoria 3 a 1 frente a Panamá.







