domingo 12 de septiembre de 2021
Deportes Narela Gómez | Liga Santafesina | Santa Fe

La historia de Narela Gómez, la primera jugadora trans en jugar en la Liga Santafesina

Narela Gómez es también la primera mujer transgénero en ingresar a la policía de Santa Fe. Tiene 26 y sueña con la igualdad de condiciones.

Calurosa tarde en Santa Fe. Los casi 30 grados en el predio Fraternidad de la Liga Santafesina presagian que algo inédito podría pasar. Los árboles parecen pintados a un costado de la cancha principal. Apenas alcanzan a servir de sombra para la gente que va llegando a mirar el partido. No corre aire. Los árbitros son los primeros en llegar y, a continuación, lo van a haciendo de manera particular las jugadoras. A cada una las espera su cuerpo técnico para acompañarlas hacia los vestuarios y cambiarse. Desde allí adentro, entre vendas y canilleras, se escuchan murmullos y comentarios por lo bajo. Pero ya es un hecho. No hay nada que lo impida. La lucha por la igualdad tiene un final feliz. Las futbolistas de San Cristóbal están listas para enfrentarse a las de Deportivo Nobleza. El juez se prepara para pitar y sucede algo histórico. Así comienza la historia de Narela Alejandra Gómez, la primera jugadora trans en jugar en la Liga Santafesina de Fútbol.

La historia de Narela Gómez, la primera jugadora trans en jugar en la Liga Santafesina

Narela Gómez tiene 26 años y siempre supo que iba a ser difícil pero no imposible. A los 18 años realizó su cambio de identidad. Contó con algo fundamental: el apoyo de su familia, compañeras y amigas que la alentaron para ficharse. Como en la vida, juega en una posición que le hace honor: de defensora. Sí, defensora dentro de la cancha y defensora de sus derechos afuera. Empezó en ligas barriales. Primero lo hizo defendiendo los colores de San Francisco, luego otras chicas la invitaron a jugar en Los Jesuitas donde lo hizo durante dos años y, finalmente, terminó en el club 7 Jefes hasta recibir la invitación de San Cristóbal.

Viajamos hasta Ángel Gallardo, una localidad cercana a la capital provincial, donde nos encontramos con Alejandra. Así es como la llaman sus amigas, por su segundo nombre. En una charla íntima con Aire Digital, no se guarda nada: “Cualquier persona trans siente miedo, en un colectivo, en la calle, en el trabajo, es como si te persigue el miedo y acá también tengo miedo en una cancha de fútbol por lo que te pueden decir”. Tuvo que aguantarse insultos por parte de la gente, aunque ella lo toma como cómico. “No respondo porque nunca me afectó cuando viene de personas que no conozco”.

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No le gusta la exposición, por eso siempre dudó hacer lo que más le gusta: jugar al fútbol. Sintió miedo, ansiedad, frustración, alegría, todo eso que sienten las personas que no las dejan ser.

Como si fuera poco, en julio del año pasado luego de intentarlo durante años, Narela se convirtió en la primera mujer transgénero en ingresar a la policía.

“Cualquier persona trans siente miedo, en un colectivo, en la calle, en el trabajo, es como si te persigue el miedo y acá también tengo miedo en una cancha de fútbol por lo que te pueden decir”. “Cualquier persona trans siente miedo, en un colectivo, en la calle, en el trabajo, es como si te persigue el miedo y acá también tengo miedo en una cancha de fútbol por lo que te pueden decir”.

Actualmente vive con su mamá en el Barrio San Martín de la ciudad de Santa Fe. Es la más mayor de siete hermanos. “Mi familia siempre me acompañó. Es más, vienen a la cancha a verme como juego. Lo ven como algo normal. Ya están acostumbrados porque esto es algo normal”.

La lucha

Como una coincidencia, Narela tiene el mismo apellido de la primera futbolista trans en jugar en la máxima categoría del futbol argentino: Mara Gómez. Ella siente que traspasó una barrera que estuvo cerrada durante décadas. Entiende que ese lugar se lo ganó con respeto y haciendo lo que le gusta: “Antes con algunas jugadoras que me cruzaba ni me saludaban y ahora cuando las cruza me felicitan por el lugar que llegué”. Fiel a su perfil bajo cree que no es un ejemplo, pero si esto sirve para abrir una puerta que no se había abierto para que ingresen otras, “eso me encantaría”. Sueña con un equipo que estén integrados por dos o tres que sean del colectivo.

Parada desde la otra vereda, reflexiona sobre el hombre trans explicando que le costaría ingresar en el fútbol masculino: “Un entrenador ni lo miraría, sería muy difícil que se acepte eso. Creo que el día que un varón trans llegue a donde llegué yo, va a ser muchísimo mejor”.

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En la dirigencia del fútbol también hay desigualdades. Viviana Servidio, es la única dirigente mujer del club San Cristóbal y es ayudante de campo de entrenador. La conoce como nadie a Nare y contó parte de la lucha: “Para tomar la decisión de estar acá la pensó durante muchas noches. Pasó muchas cosas, pero siempre la apoyamos para que se anime”.

Narela Gómez, mujer trans en la policía
Narela Gómez es también la primera mujer transgénero en ingresar a la policía de Santa Fe.

Narela Gómez es también la primera mujer transgénero en ingresar a la policía de Santa Fe.

De la misma manera, sin dar demasiados detalles, la capitana del equipo verde Ángeles Wenk más conocida como Lala, cuenta que la burocracia le puso frenos en la rueda a la inclusión de Narela Gómez pero que “este año fuimos con todo y logramos lo que siempre quisimos. El fútbol sigue siendo muy machista todavía. Sin embargo, cuando ella entra a una cancha siempre marca la diferencia, no sólo pero su condición de trans sino por su presencia, su compañerismo. Siempre trata de alentarnos y de apoyarnos. Nare es un ejemplo en la vida para todas”.

La desigualdad

En Santa Fe aún persiste la desigualdad en el fútbol masculino y el femenino. La más marcada de todas es que se tienen que pagar todo. Los árbitros, la cancha, la comida, los médicos, entre otras cosas. Las camisetas les da el club, pero los pantalones y las medias se las traen ellas. Además, deben pagar un seguro mensual de $2000. En ocasiones no tienen botines y se las ingenian durante la semana para conseguir uno. Se ayudan entre ellas. La realidad es que hoy es un hobby para ellas.

Sin embargo, hay un grupo de mujeres a darlo todo y seguir luchando para que las cosas cambien. El fútbol como en la vida.