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Deportes

La historia de Marc-Vivien Foé, fallecido en el campo de juego

La Copa Confederaciones de 2003 quedó marcada por la tragedia del volante camerunés Marc-Vivien Foé.

El trágico deceso de este jugador en medio de la disputa de este torneo dejó en jaque a la Federación, que debería haber suspendido el torneo.

El 26 de junio de aquel año, mientras se disputaba la semifinal entre Camerún y Colombia en Lyon, el jugador del Manchester City se desvaneció en la cancha ante los ojos de todo el mundo. El hecho ocurrió al minuto 78, cuando los africanos ya ganaban por 1-0. Las imágenes de Foé desplomado en el Estadio Gerland conmocionaron al mundo.

Los médicos de la FIFA intentaron reanimar al mediocampista, quien pocos días antes había sido padre por tercera vez, pero no lo lograron. Foé murió minutos más tarde en un centro de salud.

La autoposia reveló que el malogrado futbolista falleció por una miocardiopatía hipertrófica, condición hereditaria conocida por aumentar el riesgo de muerte súbita durante el ejercicio físico.

La segunda semifinal, disputada entre el local y Turquía, se jugó minutos después, a la hora estipulada, pero con la triste noticia recién fresca. Los jugadores de ambas selecciones homenajearon a Foé y nadie pudo contener las lágrimas.

En la Final, el trofeo quedó en un segundo plano. Los franceses vencerían con gol de oro de Thierry Henry. Pero el trofeo, lo levantaron ambas selecciones.
Sin dudas, un gesto que enaltece al fútbol, que agiganta las relaciones humanas frente a los logros deportivos. Siempre, la vida estará primero.

La Copa Confederaciones que terminó en manos de Francia quedó para siempre marcada por la muerte del jugador del Manchester City, pero de ahí en más la FIFA decidió cambiar los protocolos de seguridad en los eventos que organiza.

El desfibrilador externo automático (DEA), algo que pudo haberle salvado la vida a Foé en el estadio de Lyon, pasó a estar obligatoriamente a un costado de las cancha de todos los partidos FIFA, a contar de 2013.

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