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La historia del egipcio sin brazos que compite en tenis de mesa

Ibrahim Hamadtou es una de las sensaciones de los Juegos Paralímpicos 2016. El atleta egipcio de 43 años, que perdió los brazos en un accidente cuando era niño, juega al ping pong con el talento de un campeón, tomando la paleta con los dientes. En Río abundan las historias de mujeres y hombres para quienes sus minusvalías fueron acicates de superación y que llegaron a máximos niveles de rendimiento deportivo. Y Hamadtou es uno de sus mejores ejemplos.

Pese a que fue derrotado en su debut paralímpico por el británico David Wetherill, número 4 de la categoría, y el pasado viernes por el alemán Thomas Rau, el atleta de 43 años no deja que le arrebaten la satisfacción de haber llegado a los Juegos de Río.

“Estoy feliz de haber venido desde Egipto, de estar aquí en los Paralímpicos y de haber jugado contra un campeón”, dijo tras el partido contra Wetherill, quien tiene ambos brazos pero se ayuda con una muleta para caminar. “No logro expresar lo que está sintiendo mi corazón, estoy demasiado feliz“.

Ante la presentación de Hamadtou, cualquiera se podría hacer la siguiente pregunta: ¿Cómo juega si no tiene brazos? El egipcio toma el mango de la paleta con sus dientes y sus labios, la acomoda con su muñón derecho -que llega hasta la altura de sus hombros- y le pega lo más fuerte que puede. Sin embargo, la mayor dificultad sucede cuando tiene que realizar el servicio. Allí, Ibrahim exhibe su habilidad con los pies y, sobre todo, su ingenio para encontrar siempre una solución a los problemas.

El atleta compite sin su zapatilla derecha para poder tener el pie libre y así tomar la pelota con sus dedos del pie, lanzarla hacia arriba y, con un movimiento de cuello veloz, impactarla. A los 43 años de edad, el egipcio cumplió el sueño que venía persiguiendo desde hace tres décadas: jugar unos Juegos Paralímpicos.

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