El deporte argentino amaneció con la triste noticia de la muerte de Braian Toledo, en un accidente de tránsito en Marcos Paz. El doloroso episodio se dio en la madrugada de este jueves en ruta 40 y avenida Buenos Aires de la localidad bonaerense. Braian era un joven que nunca perdió la humildad y no se olvidó de sus orígenes, y llegó a ser el mejor lanzador de jabalina argentinos tras superar grandes dificultades desde niño.
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En una entrevista de hace unos años, el deportista comentó que una noche encontró llorando a su mamá cuando él tenía 8 años: “Le pregunté qué le pasaba y no me decía. Le insistí hasta que me dijo: ‘Lloro porque no sé qué les voy a de comer mañana, a vos y a tu hermana’. La abracé y le dije: ‘No te preocupes, estamos todos bien, estamos juntos, yo te voy a ayudar”.
La frase de su mamá, lo ayudó para superarse y transformarse en uno de los mejores deportista del país. Recibió una beca de la Secretaría de Deportes de la Nación y logró la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Guadalajara en 2011.
Braian trabajó de albañil y en su niñez, le hacia la tarea a sus compañeros de clase que le pagaban 25 centavos, y con este dinero le compraba el pan a su familia. El deportista se crió con su mamá en una casilla muy humilde de madera sin agua corriente.
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Un profesor del colegio le mostró el deporte y con el tiempo se convirtió en el mejor lanzador de jabalina de la Argentina y en un atleta de élite. De esta manera, pudo construir una casa para su familia. Gracias a la jabalina, estuvo viviendo en Finlandia para perfeccionarse como deportista bajo la dirección técnica de Kari Ihalainen. A la distancia, estudiaba Marketing y Publicidad Digital. En una clara demostración de superación, que a pesar de los golpes y las ganas de abandonar todo, el joven logró llegar a lo más alto con un sacrificio enorme.
"Lo que hacía era vender dibujos. Completaba la carpeta de dibujo de mis compañeros, les hacía trabajos prácticos y me pagaban 25 ó 50 centavos. Compraba pan, azúcar, yerba, lo que podía cuando volvía de la escuela. Mi mamá se enojaba un poco pero me sentía feliz de hacerlo", contaba el joven de 26 años.
"En mi casa cuando fui creciendo tenía una cama que era chica, obviamente, tuve que bajar el colchón al piso porque no podía dormir más en la cama porque tenía dos soportes en las esquinas. Entonces a partir de ahí en los viajes yo bajaba el colchón al piso porque no podía dormir en la cama y los entrenadores ahí empezaron a conocer un poco más mi historia, mis compañeros también", contaba con mucha emoción.
Hasta 2018 estuvo ayudando al merendero Arriba los Pibes, de Marcos Paz, su ciudad natal, una ONG que no sólo le daba de comer a unos 80 chicos sino que también les brindaba contención social. El año pasado se metió de lleno en apoyar a Los Pepitos, otro merendero más grande que asiste a un centenar de pibes.
A comienzos del 2019, Braian se rompió los ligamentos de su tobillo derecho, debió ser operado y por eso se perdió los Panamericanos de Lima y el Mundial de Atletismo en Doha. Mientras se recuperaba, aprovechaba el tiempo libre para enfocarse en sus proyectos solidarios.
En octubre recibió el alta y en noviembre retomó los entrenamientos en Finlandia, de la mano de Kari Ihalainen, uno de los mejores entrenadores de lanzamiento de jabalina del mundo. El horizonte era Tokio 2020, los Juegos Olímpicos en los que esperaba alcanzar el pico de su carrera.
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