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Juan María Traverso, perfil del último ídolo del automovilismo argentino

Retirado desde hace más de 16 años, Juan María Traverso –el piloto con más títulos en pista del país, con 16 coronas– dejó una huella imborrable en el corazón de los fierreros, quienes extrañan su infinita destreza al volante y, también, su lengua filosa y polémica, porque siempre habló de frente. "Algunas de mis actitudes parecen soberbias, pero yo digo lo que pienso, que es distinto", recalcó siempre.

“El mío es un caso insólito. Llegué al Turismo Carretera sin ninguna experiencia previa. Antes no había corrido ni en monopatín”, contó una vez. Y es absolutamente cierto, porque no tuvo escuela formativa alguna, ni siquiera de kartings, y solo se valió del enorme talento que traía desde la cuna –y que demostraría a lo largo de 35 años de trayectoria, en los que ganó hasta con su auto envuelto en llamas–, con el que conquistaría 16 títulos en pista en nuestro país, récord aún vigente.

Comenzó con el auto de un amigo al que acompañaba a las carreras. A partir de ahí, edificó una imagen de duro, polémico, cabrón, cascarrabias y frontal a más no poder. Pero, ganador nato, respaldó todos sus dichos –con los que se podrá estar de acuerdo, o no– con siete campeonatos del Turismo Competición 2000, seis del Turismo Carretera, y tres del Top Race, que lo convirtieron en una auténtica leyenda viviente y, hasta que alguien pueda sucederlo en este trono, Juan María Traverso continúa siendo el último ídolo del automovilismo nacional.

El Flaco de Ramallo

Juan María Traverso nació en Ramallo, provincia de Buenos Aires, el 28 de diciembre de 1950 y, desde muy pequeño, sintió una gran atracción por los autos de carreras. “Mi viejo tenía un Ford 35 y, mi tío, un Plymouth. Aprendí a manejar con esos autos, en el campo. Les daba contacto, arrancaban y andaban hasta que se acababa la batería”, rememoró.

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Desde muy pequeño, sintió una gran atracción por los autos de carreras pero, cuando quiso comenzar a competir, debió sortear una firme oposición paterna. El apodo de El Flaco se lo ganó en sus inicios en el automovilismo debido a su delgadez, y que apenas llegaba a los 60 kilos de peso.

Desde muy pequeño, sintió una gran atracción por los autos de carreras pero, cuando quiso comenzar a competir, debió sortear una firme oposición paterna. El apodo de El Flaco se lo ganó en sus inicios en el automovilismo debido a su delgadez, y que apenas llegaba a los 60 kilos de peso.

Juan María era muy amigo de Mauricio Marito García, a quien acompañaba a las carreras cada vez que podía y que, por entonces, competía en kartings, para luego comenzar a hacerlo en el Turismo Carretera. Obviamente, las ganas de correr crecían en él, pero encontró una firme oposición paterna. “Mi viejo (Juan Cruz Traverso) era agrónomo. El día que le dije que iba a correr en autos, me preguntó: «¿para qué» Y me echó de mi casa”. Por eso, Juan María se fue a la Capital Federal y trabajó de remisero casi un año y, para cuidar los pesos, hasta dormía en el auto. Pero el esfuerzo valió la pena: con lo que ahorró durante ese tiempo, empezaría a correr.

Cuando García se incorporó al equipo oficial de General Motors en el Turismo Carretera, le ofreció a Juan María su Torino Liebre I y ½ con el que estaba participando hasta ese momento. Además, le cupo un papel fundamental para convencerlo al padre de Traverso para que le permitiera correr a su hijo. Y, don Juan Cruz –que terminaría siendo el hincha número 1 del futuro multicampeón– lo ayudó para comprarlo.

El debut, y el bicampeonato del TC

El Flaco (apodo que se ganó en sus inicios en el automovilismo debido a su delgadez, y que apenas llegaba a los 60 kilos de peso) debutó en el TC el 31 de octubre de 1971 en el semipermanente de Pergamino, a bordo de la Liebre I y ½ naranja N° 71, y que le había comprado a Marito García. Largó en la última fila junto a Darío Di Palma (primo de Rubén Luis Di Palma), arribó quinto en la serie y, por un problema mecánico, abandonó en la Final.

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Traverso debutó en el TC el 31 de octubre de 1971 en el semipermanente de Pergamino, a bordo de la Liebre I y ½ naranja N° 71, y que le había comprado a Marito García. Largó en  la última fila, arribó quinto en la serie y, por un problema mecánico, abandonó en la Final. El Torino fue restaurado por la Escuela Técnica de Ramallo y, actualmente, se exhibe en su museo, ubicado en dicha ciudad.

Traverso debutó en el TC el 31 de octubre de 1971 en el semipermanente de Pergamino, a bordo de la Liebre I y ½ naranja N° 71, y que le había comprado a Marito García. Largó en la última fila, arribó quinto en la serie y, por un problema mecánico, abandonó en la Final. El Torino fue restaurado por la Escuela Técnica de Ramallo y, actualmente, se exhibe en su museo, ubicado en dicha ciudad.

El 29 de octubre de 1972, en la Vuelta de 25 de Mayo y, con el Torino N° 11, el Flaco logró su primera victoria en el TC. Tenía 21 años y, este, fue el primer paso hacia la cima de la categoría.

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El 29 de octubre de 1972, en la Vuelta de 25 de Mayo y, con el Torino N° 11 (foto), el Flaco logró su primera victoria en el Turismo Carretera. Tenía 21 años y, este, fue el primer paso hacia la cima de la categoría, donde ganaría seis títulos (tres con Ford y tres con Chevrolet).

El 29 de octubre de 1972, en la Vuelta de 25 de Mayo y, con el Torino N° 11 (foto), el Flaco logró su primera victoria en el Turismo Carretera. Tenía 21 años y, este, fue el primer paso hacia la cima de la categoría, donde ganaría seis títulos (tres con Ford y tres con Chevrolet).

A fines de 1973 se sumó al equipo oficial Ford, y reemplazó al malogrado tucumano Nasif Estéfano (quien perdiera la vida el 21 de octubre de ese año, en Aimogasta, La Rioja y que, debido a la ventaja que les llevaba a sus rivales, se convirtió en el primer campeón post mortem del TC), y siendo coequiper del cordobés Héctor Luis Gradassi.

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A fines de 1973, Traverso se sumó al equipo oficial Ford del TC, y reemplazó al malogrado tucumano Nasif Estéfano. Fue subcampeón de Héctor Luis Gradassi (su coequiper) en 1974, y conquistaría sus dos primeras coronas en la categoría en las temporadas 1977 y 1978 (foto). En total, en esos dos años ganó 15 carreras.

A fines de 1973, Traverso se sumó al equipo oficial Ford del TC, y reemplazó al malogrado tucumano Nasif Estéfano. Fue subcampeón de Héctor Luis Gradassi (su coequiper) en 1974, y conquistaría sus dos primeras coronas en la categoría en las temporadas 1977 y 1978 (foto). En total, en esos dos años ganó 15 carreras.

En 1974, el Flaco logró cinco victorias y escoltó al campeón, Pirín Gradassi, quien también se alzaría con los títulos de 1975 y 1976. Pero las dos siguientes coronas se las ceñiría Traverso: en 1977, logrando siete triunfos, y la de 1978, con ocho victorias. ¡Ah! Y en ambos campeonatos, con Gradassi como su escolta.

Europa, y el TC2000

Con tan buenos antecedentes, competir a nivel internacional asomaba como el paso siguiente y, en 1979, se sumó a la Fórmula 2 Europea que, en esa época, era la antesala de la Fórmula 1. Con un March 792-Hart, compitió contra varios pilotos que luego llegarían a la máxima categoría del automovilismo mundial, como el suizo Marc Surer (campeón de ese año), el finés Keke Rosberg (monarca de la F1 en 1982), el irlandés Derek Daly, y el italiano Teo Fabi, entre otros.

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En 1979, se sumó a la Fórmula 2 Europea que, en esa época, era la antesala de la Fórmula 1. Con un March 792-Hart, compitió contra varios pilotos que luego llegarían a la máxima categoría del automovilismo mundial, como el suizo Marc Surer (campeón de ese año), y el finés Keke Rosberg (monarca de la F1 en 1982).  Su mejor ubicación fue un cuarto puesto en Misano, Italia y, la difícil realidad económica de la empresa de su familia, lo obligó a regresar al país.

En 1979, se sumó a la Fórmula 2 Europea que, en esa época, era la antesala de la Fórmula 1. Con un March 792-Hart, compitió contra varios pilotos que luego llegarían a la máxima categoría del automovilismo mundial, como el suizo Marc Surer (campeón de ese año), y el finés Keke Rosberg (monarca de la F1 en 1982). Su mejor ubicación fue un cuarto puesto en Misano, Italia y, la difícil realidad económica de la empresa de su familia, lo obligó a regresar al país.

Su mejor ubicación fue un cuarto puesto en Misano, Italia y, la difícil realidad económica de la empresa de su familia, lo obligó a regresar al país.

En 1980, Traverso se sumó al naciente TC2000 con un Ford Taunus (ese año y el siguiente, donde el bonaerense Jorge Omar del Río –con un Dodge 1500– se llevaría las dos coronas, el Flaco finalizaría tercero en cada certamen) pero, sus mayores triunfos y títulos, llegaron cuando se transformó en piloto oficial de Renault y, de la mano del rafaelino Oreste Berta, conformaron una dupla prácticamente imbatible.

En 1986 conquistó su primer campeonato en la especialidad con la cupé Fuego y, el 3 de abril de 1988 –temporada en la que obtuvo su segundo título–, fue protagonista de una hazaña inolvidable: ganó en General Roca, Río Negro, con su cupé Renault envuelta en llamas. ¿Cómo fue esto? El de Ramallo lideraba la carrera pero, un conducto de aceite que se había cortado en su auto, hacía que el lubricante cayera por la rueda trasera derecha del mismo la cupé y salpicara el parabrisas del auto del capitalino Silvio Oltra, quien lo escoltaba.

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En 1986, Traverso conquistó su primer campeonato del TC2000 con la cupé Fuego, halago que repetiría en 1988, 1990, 1991, 1992, 1993 y 1995 (este año, con un Peugeot 405). Con 68 triunfos es, a la fecha, es el piloto con más títulos, más pruebas disputadas, más poles y más récords de vuelta en esta categoría.

En 1986, Traverso conquistó su primer campeonato del TC2000 con la cupé Fuego, halago que repetiría en 1988, 1990, 1991, 1992, 1993 y 1995 (este año, con un Peugeot 405). Con 68 triunfos es, a la fecha, es el piloto con más títulos, más pruebas disputadas, más poles y más récords de vuelta en esta categoría.

Medio ahogado por el humo que producía el aceite al derramarse sobre los escapes calientes, Traverso abrió la ventanilla de su lado para poder respirar, y durante dos vueltas fue asediado por Oltra quien, entre el humo y el aceite, no veía casi nada. Y, en el último giro, comenzaron a salir lenguas de fuego debajo del auto de Traverso que, en un dramático final, ganó con su auto en llamas y, a pocos metros de la meta, abandonó rápidamente el mismo.

¡¡¡ESPECTACULAR!!! JUAN MARÍA TRAVERSO EN LLAMAS

El Flaco arrasó con su Fuego en las temporadas 1990, 1991, 1992 y 1993, donde sumó otras cuatro coronas en el TC2000 y, al año siguiente, dejó la escudería del Rombo y se sumó a Peugeot Sport donde, su nueva máquina, fue el 405 oficial.

Siguió con su cosecha de títulos

En la temporada 1995, Juan María Traverso se consagró campeón del TC2000 con un Peugeot 405 (en el que fue séptimo título en la categoría) y, además, se coronó por tercera vez en el Turismo Carretera con una cupé Chevy preparada y atendida por Alberto Canapino y Jorge Pedersoli.

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En la temporada 1995, Juan María Traverso se consagró campeón del TC2000 con un Peugeot 405 oficial (en el que fue séptimo título en la categoría) y, además, se coronó por tercera vez en el Turismo Carretera con una cupé Chevy preparada y atendida por Alberto Canapino y Jorge Pedersoli.

En la temporada 1995, Juan María Traverso se consagró campeón del TC2000 con un Peugeot 405 oficial (en el que fue séptimo título en la categoría) y, además, se coronó por tercera vez en el Turismo Carretera con una cupé Chevy preparada y atendida por Alberto Canapino y Jorge Pedersoli.

Pero, con hambre de gloria interminable, iría por más: en 1996, sumaría su cuarto título de TC con el mismo auto y equipo; en 1997, con la Chevy ahora armada por Cristian Ávila y Jorge Pedersoli, conquistaría su quinta corona y, en 1999, con un Ford, se alzaría con su sexto cetro en la histórica y popular categoría. De este modo superó a una gloria del TC como Oscar Alfredo Gálvez: el Aguilucho sumó cinco títulos en su brillante trayectoria.

El Flaco también ganó tres campeonatos en el Top Race: en 1998, con un Mercedes Benz 280; en 1999, con un Mercedes Benz 280 y un Peugeot 405 y, en 2003, con un BMW 320i.

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El Flaco también ganó tres campeonatos en el Top Race: en 1998, con un Mercedes Benz 280; en 1999, con un Mercedes Benz 280 y un Peugeot 405 y, en 2003, con un BMW 320i. Asimismo, en 1988 había demostrado que, además de las pistas, también brillaba fuera de las mismas: ese año se impuso en el Rally de la República Argentina en la categoría A7 con un Renault 18 (y finalizó sexto en la General).

El Flaco también ganó tres campeonatos en el Top Race: en 1998, con un Mercedes Benz 280; en 1999, con un Mercedes Benz 280 y un Peugeot 405 y, en 2003, con un BMW 320i. Asimismo, en 1988 había demostrado que, además de las pistas, también brillaba fuera de las mismas: ese año se impuso en el Rally de la República Argentina en la categoría A7 con un Renault 18 (y finalizó sexto en la General).

Asimismo, en 1988 había demostrado que, además de las pistas, también brillaba fuera de las mismas: ese año se impuso en el Rally de la República Argentina en la categoría A7 con un Renault 18 (y finalizó sexto en la General) y, también, ese año ganó el Desafío de los Valientes con un Fiat Duna SCV.

Su retiro, y su legado

Faltaban pocos minutos para largar la tercera serie en Olavarría, la 10ª fecha del calendario 2005 del Turismo Carretera. En la fría mañana del domingo 7 de agosto, el Flaco estaba en el autódromo Hermanos Emiliozzi tomando mate en su motorhome con su amigo y ex piloto, Miguel Ángel Echegaray.

"Me fui a poner el buzo antiflama para correr la serie y, en esos diez segundos, hice un click y me pasaron 35 años corriendo por la cabeza. Y me dije: «no corro más»", contaría el Flaco. Cuando se lo comentó a Echegaray, este le preguntó: "¿Qué pasó? ¿Te peleaste con alguien?". Pero Traverso le respondió: "No, se me fueron las ganas" y, el Toto, dándole otro mate, solo atinó a decirle: "Te felicito".

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En 1999 y, con un Ford armado y atendido por Cristian Ávila y Jorge Pedersoli, el Flaco se alzaría con su sexto y último cetro en el Turismo Carretera. De este modo superó a una gloria como Oscar Alfredo Gálvez, quien conquistó cinco títulos en su trayectoria en la histórica y popular categoría.

En 1999 y, con un Ford armado y atendido por Cristian Ávila y Jorge Pedersoli, el Flaco se alzaría con su sexto y último cetro en el Turismo Carretera. De este modo superó a una gloria como Oscar Alfredo Gálvez, quien conquistó cinco títulos en su trayectoria en la histórica y popular categoría.

El ramallense había disputado su primera carrera de TC con un Torino en 1971 y, en 2005, se despidió con otro Toro. Así terminó la trayectoria de Juan María Traverso que, en 35 años en las pistas de todo el país (y varias del extranjero), cerró su campaña con unos números que asombran: largó 743 carreras, de las que ganó 155; participó en 14 categorías distintas y sumó 16 campeonatos (seis de TC con 46 victorias, de las cuales 31 fueron con Ford, 12 con Chevrolet y tres con Torino; siete de TC2000, con 68 triunfos –en esta categoría, es el piloto con más títulos, más pruebas disputadas, más poles y más récords de vuelta–, y tres y 19 halagos en el Top Race).

“Estoy seguro de que no hay marcha atrás. Corrí hasta que no quise saber más nada. Usé hasta el último gramo de pasión que había dentro de mí”, destacó dos días después de anunciar su retiro oficial a los 54 años.

Por otra parte, el Flaco fue galardonado con el Premio Olimpia de Plata en 1991, 1995 y 1999 y, en 2000, la Fundación Konex le entregó el Premio Konex de Platino y lo distinguió como el Mejor Piloto de la década.

En 2003, la empresa OCA, que era su sponsor, lo reconoció con una edición limitada de estampillas que llevaban las imágenes de sus autos campeones de TC y, en 2005, participó en el Top Race V6 con un Citroën C5 representando al Club Atlético River Plate, equipo del cual es hincha.

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Traverso tiene su museo en Ramallo –llamado El Galpón del Flaco–, inaugurado el 20 de octubre de 2018, donde exhibe todos sus trofeos y 16 de sus autos originales; entre ellos, con el que debutó en 1971 y con el que se retiró en 2005.

Traverso tiene su museo en Ramallo –llamado El Galpón del Flaco–, inaugurado el 20 de octubre de 2018, donde exhibe todos sus trofeos y 16 de sus autos originales; entre ellos, con el que debutó en 1971 y con el que se retiró en 2005.

También, Juan María es el actual presidente de la Asociación Argentina de Volantes (AAV), la mutual que, entre otros beneficios, brinda cobertura médica a los corredores.

Traverso tiene su museo en Ramallo, inaugurado el 20 de octubre de 2018, donde exhibe todos sus trofeos y 16 de sus autos originales; entre ellos, con el que debutó en 1971 y con el que se retiró en 2005.

"Desde que tengo uso de razón le dediqué mi vida a los autos", suele repetir el Flaco al repasar su trayectoria, donde supo ganarse enemigos y antipatías por su temperamento. Pero, eso sí, siempre sin vueltas: “Algunas de mis actitudes parecen soberbias, pero yo digo lo que pienso, que es distinto", recalcó siempre.

Cada vez que se subió a un auto para correr, su forma de encarar la prueba fue muy clara: “El primer perdedor es el segundo; por eso al número 2 lo odio con toda mi alma. Y ser subcampeón es lo peor que hay. Quedás como un zapallo. Si salís tercero o cuarto, no se acuerda nadie”, enfatizó.

Fiel a su estilo, plantó bandera contra el discurso único de lo políticamente correcto, tanto a nivel nacional como internacional: “Hoy este automovilismo fabrica un piloto mudo, que no puede hablar, salvo estupideces, y no puede declarar en contra de nada".

Pero no se quedó ahí: “Nadie ocupará mi lugar de ídolo. Podrán surgir otros, pero ni mi espacio ni el de otro serán reemplazados… La idolatría no se compra en el almacén de la esquina”, tiró.

Por todo esto, y mucho más, lo amarán o no pero, jamás, podrán ignorar a Juan María Traverso, el último ídolo del automovilismo nacional.