Ariel Ramello, Secretario de Relaciones Públicas y Humanas (un cargo menor), está a un paso de presentar la renuncia, formalizando una situación que ya es así desde hace tiempo.
Ambos eran los encargados de Seguridad de Colón. Entre sus tareas, tenían a cargo el manejo los tickets de protocolo, el ingreso de los vistantes, dónde iban las personas de Utedyc y, desde Santa Fe, también afirman que era el dúo que estaba a cargo de “bajarle” las supuestas 500 entradas de protocolo, por partido, que el club le entregaba a la barra. Todo hasta las bombas de estruendo ante Vélez, que destruyeron todos los acuerdos establecidos.
El pasado sábado 7 de abril, Colón recibió a Vélez en su estadio. Sin embargo, el partido no pudo empezar. Una lluvia de bombas de estruendo conmovió al arquero del elenco de Liniers, César Rigamonti y obligó a la suspensión del partido. El hecho desnudó que el club le entregaba 500 entradas por partido a la barra. Esto le ocasionó una dura sanción a la institución. En Santa Fe se dijo que fue un “vuelto” de los violentos. Desde el club, no colaboraron para el viaje de la barra a Venezuela, en marzo, para el partido ante Zamora, por la Copa Sudamericana.
Vignatti siempre creyó que el dúo Molinas-Ramello lo traicionó. La máxima autoridad Sabalera, afirman en Santa Fe, cree que ambos sabían que la barra iba a actuar. Desde que ocurrió el incidente ante Vélez, Molinas desapareció del club. No volvió a ir nunca más y se autoexcluyó. Ramello, en cambio, apareció en la última reunión de CD. Al verlo, Vignatti se levantó, habló con él y el hombre se retiró a los pocos minutos.
Las voces oficiales de Colón no confirmaron ni desmintieron el hecho. Bombas de estruendo que explotaron en abril y hasta el día de hoy siguiendo teniendo eco en Santa Fe.
Fuentes: Doble Amarilla
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