Guille, el perro que es más fanático que los hinchas y no se pierde ningún partido de su equipo preferido: la historia
Una historia de amor, fútbol y fidelidad que nació durante la pandemia: Guille era un perro callejero que vivía en el Club Ciudad de Campana, hasta que siguió al hijo de su actual familia y terminó convirtiéndose en un hincha más de Villa Dálmine.
Guille, el perro que es más fanático que los hinchas y no se pierde ningún partido de su equipo preferido.
Hay historias que explican por qué el fútbol es mucho más que un deporte. Y la de Guille, el perro hincha de Villa Dálmine, es una de ellas. Porque no importa si juega de local o de visitante, ni quién sea el rival de turno: cuando escucha la frase “Guille, ¿vamos a la cancha?”, su reacción es inmediata. Se vuelve loco.
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Pero detrás de esa pasión hay una historia de vida que comenzó mucho antes de que Guille se convirtiera en un habitué de las tribunas de Villa Dálmine.
Guille, un perro callejero que encontró una familia
La historia comenzó en el Club Ciudad de Campana, donde Guille vivía junto a un grupo de perros callejeros. Allí fue conocido por Branco, el hijo de la familia que hoy lo tiene en su casa, quien junto a sus amigos decidió ponerle ese nombre.
Todo cambió en marzo de 2020, cuando llegó la pandemia de coronavirus y los clubes debieron cerrar sus puertas.
Guille, el perro que es más fanático que los hinchas
“Guille es un perro callejero que habitaba en un club que hay acá muy cerquita de mi casa que se llama Club Ciudad de Campana. Él estaba siempre ahí con otro grupo de perros y mi hijo lo conocía y le habían puesto el nombre”, contó su dueño al recordar aquellos primeros días.
Con el cierre del club, Guille quedó nuevamente en la calle. Pero esta vez no quedó solo. El perro siguió a Branco, quien tenía un vínculo especial con él, y terminó llegando hasta la casa de la familia.
“Cuando empezó la pandemia, en 2020, cerraron el Club Ciudad de Campana y Guille se quedó en la calle. Y lo siguió a mi hijo y se vino para casa”, relató.
Así fue como, desde el 20 de marzo de 2020, Guille pasó a formar parte de una nueva familia.
De seguir a Branco a convertirse en hincha de Villa Dálmine
La conexión con Villa Dálmine llegó de manera casi natural. Branco, el hijo de la familia, juega al fútbol en el club de Campana y realizó allí todas sus divisiones inferiores hasta llegar al plantel de Primera.
Cuando el fútbol comenzó a recuperar su actividad después de la pandemia, Guille también empezó a tener un nuevo ritual: acompañar a su familia a la cancha.
“Mi hijo juega en Villa Dálmine, hizo todas las inferiores ahí, hasta estar en el plantel de Primera”, explicó su padre.
Y cuando los partidos volvieron, Guille también volvió a salir de casa rumbo al estadio.
“Cuando empezaron a abrir, que la pandemia se iba terminando, empezaron otra vez los torneos de fútbol, lo empecé a llevar a la cancha, lo empezamos a llevar”, recordó.
Desde entonces, la cancha se transformó en uno de sus lugares favoritos.
La frase que desata la locura de Guille
Con el paso del tiempo, Guille desarrolló una asociación muy particular. Hay una frase que conoce perfectamente y que alcanza para cambiarle el ánimo en cuestión de segundos: “Vamos a la cancha”.
Su reacción es inmediata. Apenas escucha esas palabras, sabe que se viene uno de sus momentos preferidos. “Hasta el día de hoy, vos le decís: ‘Guille, vamos a la cancha’, y se vuelve loco”, contó entre risas su dueño.
Y así, aquel perro callejero que alguna vez vivió en el Club Ciudad de Campana terminó encontrando un hogar, una familia y, casi sin proponérselo, una pasión.
Hoy Guille es uno más en la familia de Villa Dálmine. Un hincha de cuatro patas que vive el fútbol con una intensidad difícil de explicar y que demuestra, partido tras partido, que el amor por los colores no entiende de especies.






