martes 7 de julio de 2020
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Fútbol argentino: el egoísmo y las desigualdades de siempre

La "unidad" pregonada desde que la pandemia llegó a nuestro país se va resquebrajando. Esa idea de mostrar decisiones en conjunto, en pos de un fútbol homogéneo y sólido en la adversidad, contrasta con las diferentes miradas sobre la situación entre los clubes de las provincias y los del AMBA.

Cuando se dispuso el ASPO o la comúnmente llamada cuarentena por la declaración de la Pandemia y la llegada del virus a nuestro país, se suspendió el fútbol como en el resto del mundo con un fuerte sentido de unidad en la dirigencia. No quedaba otra pero a su vez se trataba de una decisión que apostaba a la salud, a la vida, por encima de los intereses de la industria y los clubes.

El estado de incertidumbre no impidió que se tomara un camino rápido y consensuado (?) para dar por terminada la temporada, abolir los descensos y determinar que los ascensos se definan en la cancha. Primer chispazo en medio de la crisis sanitaria entre AFA y Futbolistas Argentinos Agremiados, que dejó en off side la capacidad de gestión de su Secretario General Sergio Marchi y patinando en el aire a los jugadores. Quedó claro que los dirigentes vieron la gran oportunidad de cambiar el orden amparados en una crisis fenomenal que deberán afrontar según sus propias estimaciones en los próximos 2 años por lo menos.

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"Chiqui" Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino y del Club Atlético Barracas Central, junto al secretario general de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA), Sergio Marchi.

La primera voz disonante llegó desde Córdoba. Andrés Fassi, presidente de Talleres, irrumpió en los medios desafiando la idea predominante en AFA al grito de “los clubes que tengan que desaparecer, que desaparezcan”. El empresario, que fuera seducido por Mauricio Macri durante su gestión para formar parte de su lista de candidatos en la Docta y como otro bastión en la lucha por instalar a las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) en el fútbol criollo, criticó duramente la intención de Tapia, Russo y Cía. de cambiar la reglas por el Covid-19. Hay que sumarle el estallido en el Jardín de la República donde hasta los dirigentes de Atlético Tucumán elevaron su voz en favor del reclamo de San Martín por el ascenso directo en los escritorios y no en la cancha. Reacción que recibió como contragolpe una denuncia de Toviggino al presidente del Santo Tucumano Roberto Sagra ante el Comité de Ética por sus fuertes dichos contra el mandamás del fútbol.

Porque nadie puede negar que la decisión de suprimir los descensos beneficia a los equipos del fondo pero a su vez seduce a quienes puedan tener ese problema en el futuro inmediato.

Lo indisimulable es que una vez más quedó debilitada la institucionalidad. Una vez más el fútbol argentino desestimó sus propios reglamentos en medio del camino, encontrando esta vez una razón que parecía unificar las opiniones en pos de preservar la salud y la vida, pero lesionando y dividiendo según los intereses de varios grupos dentro del mapa del fútbol argentino. Porque nadie puede negar que la decisión de suprimir los descensos beneficia a los equipos del fondo pero a su vez seduce a quienes puedan tener ese problema en el futuro inmediato. Y AFA se justificó al respecto en que al momento de la suspensión de la competencia, ningún equipo había perdido la categoría con lo cual sería injusto condenar a Gimnasia, Patronato y Central Córdoba. Pero también es discutible que se determinen las clasificaciones coperas cuando aún restaban 10 fechas computables para esa lucha.

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Descensos del fútbol argentino.

Descensos del fútbol argentino.

Tapia y Marchi suavizaron el encono con otro cambio de reglas para que los clubes puedan extender por 6 meses los vínculos con los jugadores. Una “aspirina” para paliar el posible desamparo que pudieran experimentar los futbolistas frente al nuevo orden económico que impulsan los dirigentes y que preocupa a los players por el estreñimiento del mercado.

Casi como una obviedad, aparecieron actores que sin romper la aparente armonía comenzaron a advertir “que los clubes no podrán aguantar la situación hasta octubre o noviembre” como el caso de Rapisarda, Presidente de Vélez. Aún cuando el dinero de la TV se sigue cobrando pero no se tienen certezas de si se contará con esos fondos a partir del mes que viene. A esto se sucedieron expresiones contrapuestas de jugadores, técnicos y preparadores físicos sobre volver o no volver a los entrenamientos. Y teniendo en cuenta que en todos los países de Sudamérica se establecieron fechas concretas para los regresos, la presión fue insostenible para empezar a diagramar un protocolo para el fútbol argento.

Y si bien Tinelli solicitó paciencia y refrendó que todo el fútbol volverá en simultáneo para evitar “ventajas deportivas”, el presidente del Tomba replicó con algo que la mayoría del interior piensa: “si la situación fuera al revés, en Buenos Aires ya estarían entrenando”.

La ansiedad de Riestra estuvo bien reprobada por el contexto del Amba respecto al Coronavirus. Pero lo de Godoy Cruz dio lugar a un debate más profundo. Mendoza, como la mayoría de las provincias, tiene la situación sanitaria controlada y el Gobierno autorizó el regreso de todas las actividades deportivas, incluido el fútbol. Y si bien Tinelli solicitó paciencia y refrendó que todo el fútbol volverá en simultáneo para evitar “ventajas deportivas”, el presidente del Tomba replicó con algo que la mayoría del interior piensa: “si la situación fuera al revés, en Buenos Aires ya estarían entrenando”.

marcelo tinelli liga profesional de fútbol
El presidente de la Liga Profesional de Fútbol pidió por

El presidente de la Liga Profesional de Fútbol pidió por "tener paciencia" para volver a los entrenamientos grupales.

La dirigencia quedó pasiva a la espera de decisiones de los responsables del Gobierno y autoridades sanitarias mientras el Presidente Alberto Fernández criticó las formas y opinó que “el fútbol debe replantearse cómo funciona, no está funcionando bien”, y agregó: "Un día juegan 19 equipos y otro día 30, un día necesitamos que desciendan cuatro y al otro día nadie. Son cosas que uno no entiende, un día si la Superliga no existía se caía todo a pedazos y ahora no existe. Hay algo que está mal.” Quizás después de estas declaraciones entendimos por qué eligió reunirse con Marcelo Gallardo y no con Chiqui Tapia para analizar la situación del balompié nacional.

Con todo esto, ahora se afinan cuestiones y se accede a militar posibles fechas de regreso. Está bien a pesar de que claramente estemos atravesando un momento delicado de la pandemia que aseguran seguirá empeorando pero poner un horizonte de regreso será un aporte a la organización de jugadores y clubes, asumiendo que se pueda posponer si la situación de salud lo amerita.

Estos dirigentes actuales, que recuperaron el “comando” del fútbol bajo la órbita de AFA son los mismos que tiempo atrás estaban convencidos que la Superliga, con autonomía económica y deportiva, era la solución. Hoy entienden lo contrario, hacen y deshacen sin ponerse colorados. Si es verdad que toda crisis supone una nueva oportunidad, el desafío será refundar el fútbol desde el consenso, el respeto institucional, sin borrar con el codo lo que se escribe con la mano, con planificación responsable, fair play financiero sin “excepciones”, definiendo formatos y calendarios de competencia. A pesar de mis dudas, ojalá así sea, por el bien del “Viejo y querido Fútbol Argentino”.

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