domingo 9 de agosto de 2020
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Entre picados con asesinos y 40 grados, se cumple un mes de la detención de Ronaldinho en Paraguay

El brasileño acumula este lunes un mes detenido en Asunción y ha compartido fútbol con asesinos y narcotraficantes

Mientras buena parte del mundo no tiene más remedio que permanecer confinado en casa por culpa de la pandemia del coronavirus, Ronaldinho Gaúcho se encuentra a 1.000 kilómetros de su Porto Alegre natal. Concretamente en un cuartel especial de la policía en Asunción (Paraguay).

Este lunes se cumple un mes desde que él y su hermano Roberto quedaron privados de libertad acusados de intentar entrar en el país con un pasaporte falso. El brasilero tenía previsto un acto benéfico con niños en Paraguay organizado por la fundación Fraternidad Angelical pero en vez de estar con jóvenes está conviviendo y confraternizando en las últimas semanas con un grupo de unos 30 hampones, muchos de ellos expolicías, encerrados por cargos tan poco edificantes como el asesinato, el narcotráfico o la corrupción política.

Y allá seguirá estando por un tiempo indefinido. De entrada los procesos judiciales en Paraguay están parados mínimo hasta después de Semana Santa por la crisis sanitaria. No es la única cuestión en la que el coronavirus se ha cruzado en el tortuoso camino de Ronaldinho, ya que el brasileño ha dejado de poder recibir muchas visitas en la prisión, algo a lo que sí tuvo derecho en sus primeros días allá. Para impedir la entrada de la pandemia en las instalaciones ya no ingresa nadie sin permiso especial en el recinto. Solamente tienen autorización para verle sus abogados.

Desde que se convirtió en un presunto delincuente se han podido ver imágenes del brasileño, filtradas lógicamente desde dentro, jugando a fútbol, a fut-voley o fut-tenis. Espacio hay, pues el centro ocupa un solar de 14 hectáreas. Con la pelota en los pies, sonriente e incluso posando en grupo con sus actuales compañeros. Un día jugó con unos botines que le prestó un policía y otro perdió un partido contra un asesino y un ladrón.

Sin embargo, no se apuntó al campeonato de la prisión que contó con equipos con nombres tan curiosos como Sport Pitufo o Negro Cumbiero. Un día pugnó y levantó el Balón de Oro pero el premio por el que no compitió era un cerdo de 16 kilos para degustar en grupo. Lo que sí disfrutó fue un modesto asado que los otros reclusos le brindaron con motivo del 40 cumpleaños del exdelantero, el pasado 21 de marzo.

“Él y su hermano disponen de televisión, aire acondicionado (las temperaturas han rondado los 40 grados), estufa y una heladera. Están bien. Los abogados les llevan ropa casi cada día”, declaró Fernando Lugo, un amigo de Ronaldinho del mundo del fut-voley y uno de los últimos que pudo verle antes de que se prohibieran las visitas. También fueron a hablar con él exfutbolistas paraguayos como Carlos Gamarra (que jugó en el Atlético Madrid) y Nelson Cuevas. Hasta que se suspendieron las competiciones el exatacante miraba mucho fútbol.

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Ronaldinho Gaúcho.

Ronaldinho Gaúcho.

En el módulo 2 del centro Ronaldinho comienza el día con un desayuno que consta de una infusión caliente de hierba de mate con leche -más conocido como cocido- con galletas. También toma mucho café, que preparan él o su hermano. Las autoridades le habrían devuelto el celular al astro después del correspondiente peritaje, aunque Ronaldinho no cuelga ningún tuit en su cuenta oficial desde el 1 de marzo.

Él y su hermano se enfrentan a cargos por fraude documental de hasta cinco años de cárcel, aunque sus letrados dicen que volverán a la carga a partir del 12 de abril para sacarlos de su particular confinamiento lo antes posible. Aseguran que ellos no sabían que los pasaportes que llevaban eran falsos. La investigación ha ido progresando y el caso está salpicando a funcionarios del Departamento de Identificaciones, a la Dirección de Migraciones y a autoridades del aeropuerto internacional de Asunción. Ronaldinho sorteaba defensas y repartía sonrisas y magia. Mucha magia parece que necesita ahora para superar una huida hacia delante que le ha hecho ir de mal en peor.

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