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El día que dos hombres llegaron a la cima del Everest y volvieron para contarlo

El viernes 29 de mayo de 1953, Edmund Hillary y Tenzing Norgay se convirtieron en las primeras personas de la historia que alcanzaron la cima del Everest.

Entre 1850 y 1852, calificados geólogos concluyeron que, el pico XV de la cordillera del Himalaya, y que delimita la frontera entre China y Nepal, podría ser la montaña más alta de nuestro planeta, lo que se confirmó en 1856.

A partir de ahí y, como todo gran desafío que se precie, la ansiada cumbre, bautizada en honor al coronel, geógrafo y topógrafo galés Sir George Everest, quien ejerció sus funciones en la India al servicio de la corona británica –y que también era miembro de la prestigiosa Royal Geograpghical Society– se convirtió en el Santo Grial de todos los montañistas.

Los primeros intentos documentados por coronar la cima del Everest fueron hechos por británicos, quienes buscaron alcanzar la cumbre por la ruta Norte –en el sector tibetano– ya que, décadas atrás, Nepal prohibía el acceso de los extranjeros a esta cadena montañosa.

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Hillary (derecha) y Tengay se convirtieron en muy buenos amigos y, este vínculo, se fortaleció cuando el nepalí le salvó la vida al neozelandés: mientras sorteaba la traicionera Cascada de Hielo de la región de Khumbu, Hillary se resbaló y cayó por una grieta y, de no haber sido por los rápidos reflejos de Norgay (que clavó su hacha en el hielo y trabó la cuerda), el primero habría muerto.

Hillary (derecha) y Tengay se convirtieron en muy buenos amigos y, este vínculo, se fortaleció cuando el nepalí le salvó la vida al neozelandés: mientras sorteaba la traicionera Cascada de Hielo de la región de Khumbu, Hillary se resbaló y cayó por una grieta y, de no haber sido por los rápidos reflejos de Norgay (que clavó su hacha en el hielo y trabó la cuerda), el primero habría muerto.

Así, la primera expedición, que se realizó en 1921, alcanzó los 7000 msnm por el collado Norte y, la de 1922, llegó a los 8320 msnm por la ruta del mismo punto cardinal. Esta última –que se interrumpió abruptamente tras la muerte de siete porteadores, que fueron aplastados por una avalancha– fue la primera vez que una persona superaba los 8000 msnm en su escalada y, también, fue la primera expedición en la que se emplearon tubos de oxígeno.

Una nueva expedición británica también terminaría en tragedia. Fue la de 1924 y, a la fecha, sigue siendo el mayor misterio de todos los intentos que se sucedieron en la búsqueda de coronar el Everest: George Leigh Mallory, de 37 años, y Andrew Irvine, de 22, emprendieron el ataque final a la cumbre el 8 de junio, pero jamás regresaron.

Nunca se pudo corroborar si se quedaron a medio camino, si fueron los primeros en alcanzar la cima, o murieron en el descenso tras llegar a la cumbre.

Ese día fueron vistos por última vez antes de desaparecer entre las nubes y, recién el 1 de mayo de 1999, el cuerpo de Mallory fue encontrado por un equipo de escaladores estadounidenses, británicos y alemanes en la cara Norte, a 8155 msnm.

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Edmund Hillary y Tenzing Norgay, acercándose a los 28.000 pies (8512 metros) al pie de la cara sureste del Everest, portando mochilas de 18 kilos.

Edmund Hillary y Tenzing Norgay, acercándose a los 28.000 pies (8512 metros) al pie de la cara sureste del Everest, portando mochilas de 18 kilos. "No sabíamos si era humanamente posible alcanzar la cima; incluso usando oxígeno, como lo estábamos haciendo, no estábamos del todo seguros de qué pasaría”, recordaría el neozelandés.

Por su parte, el cadáver de Andrew Irvine aún no fue hallado.

Tras otros varios intentos, todos infructuosos, el éxito llegaría finalmente 31 años después: a las 11.30 (local) del viernes 29 de mayo de 1953, el neozelandés Edmund Percival Hillary, y el sherpa nepalí Tenzing Norgay llegaron a la cima del mundo y regresaron con vida para contar la hazaña.

El sueño de conquistar el Everest

Como se expuso precedentemente, el Reino Unido llevaba décadas buscando ser el primer país en conquistar el Everest. La expedición de 1953, la novena que los británicos emprendieron en la cordillera del Himalaya –que sería la primera exitosa, organizada y financiada por el Joint Himalayan Committee, o Comité Conjunto del Himalaya–, estaba liderada por el coronel John Hunt y disponía de todos los medios necesarios para llegar a la cumbre, amén de contar con los mejores escaladores del imperio.

Hunt, con vasta experiencia como escalador, y que como miembro del Ejército Real estaba destinado en el Cuartel General Supremo Aliado de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, u OTAN, sito en Rocquencourt, Francia, recibió la invitación para liderar la expedición por parte del Comité Conjunto del Himalaya, integrado por el Club Alpino Británico y la Royal Geographical Society.

La expedición partió el 12 de febrero de 1953 hacia Nepal desde Tilbury, Inglaterra, a bordo del SS Stratheden, Por su parte, Emund Percivall Hillary llegó a Katmandú desde Nueva Zelanda.

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Unas 400 personas, entre alpinistas, sherpas, ingenieros, científicos y militares, trabajaron duro durante 90 días para llegar a la cumbre del Everest en 1953: los 43 que tardaron en transportar 4,5 toneladas de materiales y equipos desde Katmandú hasta la base de la montaña, más los 47 que necesitaron para abrir una ruta y alcanzar la cima.

Unas 400 personas, entre alpinistas, sherpas, ingenieros, científicos y militares, trabajaron duro durante 90 días para llegar a la cumbre del Everest en 1953: los 43 que tardaron en transportar 4,5 toneladas de materiales y equipos desde Katmandú hasta la base de la montaña, más los 47 que necesitaron para abrir una ruta y alcanzar la cima.

Hijo de Percival Augustus Hillary y Gertude Clark, el futuro conquistador del Everest había nacido el 20 de julio de 1919 en Auckland, Nueva Zelanda. Apicultor al igual que su padre y su hermano Rex, desde muy joven manifestó su pasión por el montañismo y, en 1939, logró su primer ascenso importante al hacer cumbre en el monte Ollivier, de 1933 metros.

Tras servir en la Real Fuerza Aérea de su país durante la Segunda Guerra Mundial, en 1948 alcanzó la cima del monte Cook, de 3764 metros, el más alto de Nueva Zelanda y, en 1952, integró una expedición suiza (dirigida por Edouard Wyss-Dunant) que intentó llegar a la cima del Everest pero, debido a las malas condiciones meteorológicas y problemas con los equipos de oxígeno, debieron abandonar la empresa a solo 244 metros de la cumbre.

Ese mismo año, Hillary y su compatriota George Lowe –que era maestro– fueron invitados por el Joint Himalayan Committee para el intento británico de 1953, y ambos aceptaron inmediatamente.

Otro de los integrantes de la expedición suiza de 1952, y que también integró la británica de 1953, fue el sherpa Tenzing Norgay, nacido en Tengboche, Nepal, 29 de mayo de 1914.

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Hillary y Tenzing con el imponente Everest detrás. La expedición fue instalando campamentos a distintas alturas para ir aclimatándose y, la última noche antes de llegar a la cumbre, la pasaron en el Campo IX, a 8500 msnm, con temperaturas de 35º bajo cero y muy fuertes vientos, con ráfagas que cambian constantemente de dirección.

Hillary y Tenzing con el imponente Everest detrás. La expedición fue instalando campamentos a distintas alturas para ir aclimatándose y, la última noche antes de llegar a la cumbre, la pasaron en el Campo IX, a 8500 msnm, con temperaturas de 35º bajo cero y muy fuertes vientos, con ráfagas que cambian constantemente de dirección.

Undécimo de 13 hermanos, era hijo del pastor de yaks Ghang La Mingma y la tibetana Dokmo Kinzom. Su nombre original fue Namgyal Wangdi pero, siendo muy pequeño, le cambiaron el nombre por el Tenzing Norgay, que significa "rico-afortunado-seguidor-de-la-religión"; de niño, practicaba acarreando piedras en su mochila hacia arriba y hacia abajo por la base del Everest.

En busca de la hazaña

La expedición fue recibida en Nepal por el embajador británico, Christopher Summerhayes, quien les prestó el máxima apoyo posible y, a principios de marzo, 20 sherpas especialmente elegidos por el Himalayan Club –liderados por Tenzing Norgay, a quien llamaban sardar, que significa comandante, o director, en persa– y arribaron a Katmandú para ser los porteadores de los equipos que escalarían por el Valle del Silencio y el collado Sur.

Norgay intentaría conquistar el Everest por sexta vez y, según el alpinista y geólogo británico George Band, otro de los miembros de la expedición, era "el sherpa mejor conocido y un escalador y alpinista de talla mundial".

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Edmund Hillary y Tenzing Norgay se convirtieron el celebridades luego de alcanzar los 8848,86 metros de la montaña más alta de la Tierra. Fue la coronación de un esfuerzo extremo, y lo lograron solo 16 años antes de que el hombre llegara a la Luna.

Edmund Hillary y Tenzing Norgay se convirtieron el celebridades luego de alcanzar los 8848,86 metros de la montaña más alta de la Tierra. Fue la coronación de un esfuerzo extremo, y lo lograron solo 16 años antes de que el hombre llegara a la Luna.

La primera parte de la expedición, que contaba 150 porteadores, salió de Katmandú hacia el Everest el 10 de marzo, seguida al día siguiente por la segunda, con 200 porteadores. El 26 y el 27 de marzo, respectivamente, arribaron a Tengboche, situada a 3867 msnm y, hasta el 17 de abril siguiente, permanecieron en dicho lugar aclimatándose a la altura.

Cómo es escalar a miles de metros de altitud

A medida que se asciende desde el nivel del mar, la presión atmosférica disminuye y, con ella, la de todos los gases que la componen, como el oxígeno. Cuanto más alto estamos, menos masa de aire tenemos sobre nuestras cabezas y, por ello, la presión que ejerce sobre nosotros es menor. Esta es la presión que les permite a los pulmones absorber aire a través de la tráquea.

Por encima de los 8000 metros –y ya inmersos en la temida “zona de la muerte”–, respirar resulta extremadamente difícil ya que, la presión, equivale a solo un tercio de la que hay al nivel del mar. Esto se traduce en una caída relativa en los niveles de oxígeno en los tejidos, llamada hipoxia.

A partir de aquí no hay modo alguno que le permita al cuerpo humano aclimatarse a un ambiente tan extremo y, solo puede soportarse, durante muy cortos períodos. Huelga decir que, si un alpinista sufre en esta zona cualquier accidente que le imposibilite moverse por sus propios medios, su rescate resulta literalmente imposible.

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Tras llegar a la cima del Everest, estuvieron casi 15 minutos en la cumbre, donde Norgay enterró algunos dulces como ofrenda, mientras Hillary colocaba una cruz sobre la nieve. Además, este tomó esta fotografía del nepalí aunque, curiosamente, rechazó una de él mismo en el techo del mundo, donde el hombre había llegado por primera vez.

Tras llegar a la cima del Everest, estuvieron casi 15 minutos en la cumbre, donde Norgay enterró algunos dulces como ofrenda, mientras Hillary colocaba una cruz sobre la nieve. Además, este tomó esta fotografía del nepalí aunque, curiosamente, rechazó una de él mismo en el techo del mundo, donde el hombre había llegado por primera vez.

La mejor forma de aclimatarse es ir ascendiendo progresivamente, y pasar días a diferentes alturas crecientes. Así, el cuerpo encuentra la forma de conseguir la cantidad de oxígeno que necesita en un ambiente distinto al que está acostumbrado: sube el número de veces que inspiramos por minuto, con el fin de conseguir más volumen de aire en los pulmones; aumenta la frecuencia cardíaca, para llevar oxígeno de forma más eficiente a todos los tejidos, y crece la cantidad de glóbulos rojos en la sangre, que aumenta su capacidad de carga de oxígeno.

A algunas personas les cuesta más acostumbrarse a la altitud, su cuerpo no se aclimata bien, y sufren mal de altura, con síntomas como dolor de cabeza, fatiga y náuseas.

La dificultad para respirar, las bajas temperaturas y la orografía del terreno hacen que cada paso a más de 8000 metros consuma tres respiraciones de un alpinista experimentado.

Para los sherpas, nativos del Himalaya, ese ambiente es más soportable. Con una fisiología muy particular, su cuerpo consume oxígeno de una manera más eficiente que el de personas que habitan lugares más próximos al nivel del mar.

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Así fue la histórica expedición de 1953, donde Edmund Hillary y Tenzing Norgay llegaron a la cumbre del Everest por primera vez.

Así fue la histórica expedición de 1953, donde Edmund Hillary y Tenzing Norgay llegaron a la cumbre del Everest por primera vez.

Desde 2017 sabemos que esta habilidad es debida a una mutación genética ventajosa por la que tienen un metabolismo único. Las mitocondrias (las “fábricas” de energía de las células) de un sherpa son un 30 % más eficientes transformando el oxígeno del aire en energía, y da igual que esté a 8000 metros que a 200.

Camino a hacer historia

De los diez escaladores de la expedición, dos se convertirían en amigos cercanos: Tenzing Norgay y Edmund Hillary. Incluso, el vínculo entre ambos se hizo más fuerte cuando el nepalí le salvó la vida al neozelandés: mientras sorteaba la traicionera Cascada de Hielo de la región de Khumbu, Hillary se resbaló y cayó por una grieta y, de no haber sido por los rápidos reflejos de Norgay (que clavó su hacha en el hielo y trabó la cuerda), el primero habría muerto.

El 12 de abril de 1953, el primer grupo de la expedición llegó al Campo Base, ubicado a 5455 msnm, donde se aclimataron durante varios días y exploraron una ruta a través de la Cascada de Hielo de Khumbu: en medio de dicha misión, aquí fue donde Norgay salvó a Hillary de morir en lo profundo de una grieta.

Progresivamente, fueron instalando campamentos cada vez mayor altura: el 15 de abril, Hillary, Band y Lowe establecieron el Campo II, a 5910 msnm; el 22 de abril, hicieron lo propio con el Campo III, frente a la Cascada de Hielo, a 6150 msnm y, el 1 de mayo, el propio Hunt, el físico Tom Bourdillon (que había sido presidente del Club de Montaña de Oxford) y el neurocirujano Charles Evans alcanzaron el Campo IV.

El 2 de mayo, estos tres últimos hicieron un reconocimiento preliminar del Lhotse (pico Sur, en tibetano), muy próximo al Everest y, al día siguiente, establecieron el Campo V a 6705 msnm.

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Tras haber alcanzado la cima, Hillary y Tenzing descendieron al Campo IX, donde bebieron té caliente. Al regresar de la cumbre, las primeras palabras del neozelandés a su compatriota y compañero de expedición, George Lowe, fueron:

Tras haber alcanzado la cima, Hillary y Tenzing descendieron al Campo IX, donde bebieron té caliente. Al regresar de la cumbre, las primeras palabras del neozelandés a su compatriota y compañero de expedición, George Lowe, fueron: "Bueno, George, por fin tumbamos al bastardo”.

El 4 de mayo, Bourdillon y Evans, ayudados por el también médico Michael Ward y el militar Chrlie Wylie, llegaron al Campo VI a 7010 msnm, en la cara Sur del Lhotse (una enorme pared de 3300 metros de desnivel, una de las más difíciles del Himalaya) y, el 17 de mayo, Wilfrid Noyce (que, además de montañista, era maestro y escritor) y Lowe establecieron el Campo VII a 7315 msnm.

Cuatro días más tarde, Noyce y el sherpa Annullu (el hermano menor de Tenzing) habían llegado al collado Sur, a casi 7925 msnm. El 26 de mayo y, orden de Hunt mediante, Tom Bourdillon y Charles Evans emprendieron el camino hacia la cumbre.

Respecto de las expediciones anteriores, contaban con un innovador sistema de oxígeno ya que, por primera vez, emplearon uno que incorporaba aire atmosférico a la mezcla que respiraba el escalador. Aunque no lo aislaba totalmente (como los anteriores que se habían utilizado hasta entonces), eran más simples de manipular y se averiaban con menor frecuencia.

Así alcanzaron los 8750 msnm, alcanzando la cumbre Sur y quedándose a poco más de 100 metros del pico máximo. Pero, aunque finalmente estuvieron a nada de hacer cumbre, debieron regresar debido al enorme agotamiento que presentaron, además de sufrir problemas con el equipo de oxígeno y las malas condiciones meteorológicas.

Fue entonces que, a partir del 27 de mayo, la expedición realizó su segundo y último asalto a la cima con la segunda pareja designada por Hunt: Hillary y Norgay. Realizaron un ascenso en condiciones absolutamente extremas (con equipos que pesaban entre 18 y 27 kilos) ya que, en su tramo final, la temperatura media es de 35º bajo cero y con la presencia de muy fuertes vientos, con ráfagas que cambian constantemente de dirección.

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Edmund Hillary y Tenzing Norgay posan con el coronel John Hunt, el líder de la expedición, en uno de los campamentos donde descansaron tras alcanzar la cima y comenzar el descenso.

Edmund Hillary y Tenzing Norgay posan con el coronel John Hunt, el líder de la expedición, en uno de los campamentos donde descansaron tras alcanzar la cima y comenzar el descenso.

Antes de hacer cumbre, pasaron la última noche en el Campo IX, a 8500 msnm. Llegaron a la cumbre Sur a las 9, donde encontraron una cresta que descendía levemente antes de elevarse abruptamente. Era una gran pared de roca lisa de 12 metros de alto que bloqueaba el paso final.

Hillary raspó la nieve y abrió un camino que les permitió realizar el ascenso definitivo (que a partir de ahí sería conocido como el Hillary Step, que se derrumbó en 2018) y, después de una última caminata de cinco horas absolutamente al límite, sin apenas aire en sus pulmones, a las 11.30 (local) del viernes 29 de mayo de 1953, Edmund Hillary y Tenzing Norgay alcanzaron los 8848,86 metros de la cima del Everest por el collado Sur.

Por fin, solo 16 años antes de la llegada del hombre a la Luna –y 31 después de que partiera la primera expedición tratando de hacer cumbre en el extremadamente desafiante Everest, donde distintos países perdieron a 11 alpinistas– dos muy valientes escaladores habían llegado a la cima del mundo.

Lo lograron merced al esfuerzo mancomunado de más de 400 personas, entre alpinistas, sherpas, ingenieros, científicos y militares, que trabajaron duro durante 90 días: los 43 que tardaron en transportar 4,5 toneladas de materiales y equipos desde Katmandú hasta la base de la montaña, más los 47 que necesitaron para abrir una ruta y llegar al punto más alto de la Tierra.

Estuvieron casi 15 minutos en la cumbre, donde Norgay enterró algunos dulces como ofrenda, mientras Hillary colocaba una cruz sobre la nieve. Además, este tomó una fotografía del nepalí aunque, curiosamente, rechazó una de él mismo.

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El coronel John Hunt (izquierda), Tenzing Norgay y Edmund Hillary, cuando regresaron a Inglaterra y fueron recibidos con todos los honores. Hunt y Hillary fueron nombrados Caballeros de la Orden del Imperio Británico, mientras que Norgay se convirtió en el primer director de Formación de Campo del Instituto de Montañismo del Himalaya.

El coronel John Hunt (izquierda), Tenzing Norgay y Edmund Hillary, cuando regresaron a Inglaterra y fueron recibidos con todos los honores. Hunt y Hillary fueron nombrados Caballeros de la Orden del Imperio Británico, mientras que Norgay se convirtió en el primer director de Formación de Campo del Instituto de Montañismo del Himalaya.

Al regresar de la cima, las primeras palabras de Hillary a Lowe fueron: "Bueno, George, por fin tumbamos al bastardo”.

La pareja sabía que les harían una pregunta clave: quién había sido el primero, por lo que hicieron un pacto para nunca revelar la respuesta. Sin embargo, en su autobiografía, llamada El tigre de las nieves, Norgay reveló que, efectivamente, Edmund Hillary fue el primero. Sin embargo, el neozelandés siempre sostuvo que fueron los dos.

La noticia se propagó mediante un transmisor de radio mediante un telegrama codificado. El mensaje fue: "Las condiciones de la nieve son malas, parada en la base avanzada abandonada ayer, parada en espera de mejoras".

El código "malas condiciones de nieve" significaba "intento de cumbre exitoso", mientras que "base avanzada abandonada", indicaba que la pareja Hillary-Norgay era la que lo había logrado.

La buena nueva llegó a Londres en la mañana del 2 de junio de 1953, el día de la coronación de la reina Isabel II, quien ascendió al trono con 25 años tras la muerte de su padre, Jorge VI.

La vida después de la hazaña

Tanto Hillary como Hunt fueron nombrados Caballeros de la Orden del Imperio Británico y, el 22 de junio siguiente, la reina nepalí premió a Tenzing con 10.000 rupias (unas 500 libras esterlinas). También recibieron la Medalla Hubbard de la National Geographic Society; la Medalla Cullum de la Sociedad Geográfica Estadounidense; la Medalla Lawrence de la Royal Asia Central Society, y títulos honoríficos de las Universidades de Aberdeen, Durham y Londres.

Sir Edmund Hillary escaló otros diez picos del Himalaya y, 4 de enero de 1958, integró la expedición que alcanzó el Polo Sur. En 1985 acompañó a otro pionero, Neil Armstrong –el primer hombre en pisar la Luna, en 1969–, en un vuelo sobre el océano Ártico y, tras aterrizar en el Polo Norte, se convirtió en la primera persona en llegar a los tres extremos de la Tierra.

Hillary murió en Auckland el 11 de enero de 2008, a los 88 años, y, sus cenizas, fueron esparcidas en el golfo de Hauraki, en la misma ciudad.

A partir del 29 de mayo de 1953, Tenzing Norgay decidió celebrar su cumpleaños ese día, ya que nunca se supo su fecha exacta de nacimiento. Según el calendario tibetano, fue el Año del Conejo, por lo que es probable que viniera al mundo en 1914, lo que coincide con la afirmación del coronel Hunt, quien sostenía que el nepalí “tenía 39 años” en 1953 y se había "establecido no solo como el alpinista más destacado de su raza, sino como un alpinista de talla mundial".

En 1954 se convirtió en el primer director de Formación de Campo del Instituto de Montañismo del Himalaya, ubicado en Darjeeling, India, donde sus cenizas fueron esparcidas tras su muerte, que se produjo el 9 de mayo de 1986, cuando tenía 71 (o 72) años.

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