“Mi padre, que era promotor de la ciudad de Río Cuarto, la descubrió en un gimnasio de allí cuando ella estaba dando 'aero box'. La vio pegarle a la bolsa y le llamó la atención. Tenía 23 años. Mi papá le preguntó si le gustaría pelear y ella dijo que sí, que le encantaría”, relató San Miguel en diálogo con AIRE.
Ese primer contacto marcó el inicio de una historia inolvidable. “El gimnasio de mi padre estaba en Adelia María. Alejandra le dice 'este sábado tengo que ir porque se casa una amiga'... ¿El sábado a la tarde me podrá entrenar su hijo? Pero dígale que yo quiero hacer guantes directamente", relató. Y contó que quedó impactado con el poder de golpe que tenía: "Vino e hizo guantes con dos chicos. Yo les dije que tengan cuidado, que era una chica. Y bueno, duraron un round cada uno, los tuve que sacar porque los masacraba Alejandra”.
Una “Locomotora” desde el primer round
El apodo que la acompañaría toda su carrera también nació en ese gimnasio. “De entrada mostró sus dotes de 'locomotora'. El mote viene porque mi padre me preguntó cómo había andado, y le dije: 'realmente es una locomotora, los pasó por arriba'. Los San Miguel le pusimos 'Locomotora'”, rememoró con orgullo.
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Oliveras no se caracterizaba por esquivar: atacaba sin filtro. “Ella no boxeaba, peleaba. Confrontaba directamente. No le gustaba que la traben, llegaba al rincón y decía 'esta cagona que me traba'. No aguantaba que le friccionaran el combate”.
Su ascenso fue meteórico. “En 2003 le organizamos su primera pelea, con una chica que tenía algunas peleas y estaban equiparadas en el peso. Fue meteórica su carrera”, recordó su entrenador. Y su carisma estaba presente desde el inicio. “Ella no fue un personaje, fue siempre igual. Siempre se mostró de la misma manera. Cuando hizo su primera pelea, le dice a los promotores de TV: 'Si a la noche gano, vengan que vamos a comer un choripán'. Y la ganó por nocaut. Hizo su primera pelea y ya era popular”.
Su estilo inigualable y la última vez que habló con ella
El poder de sus puños se convirtió en su sello. “En amateur no perdió nunca una pelea, terminó invicta. Tenía unas manos muy pesadas. Su mejor mano era el directo de derecha. No tenía muy buena defensa, se defendía atacando”, explicó San Miguel.
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Una de las hazañas más recordadas de Oliveras fue el nocaut a Jackie Nava, en 2006, para conquistar el título supergallo del CMB. Su entrenador recordó una curiosidad en lo que fue la epopeya del KO que le propinó la exboxeadora argentina a la mexicana: "Ese nocaut lo hizo tirando con la izquierda porque tenía una fractura en la derecha. Se fracturó en esa pelea y la terminó liquidando con la otra. Estuvo como seis meses sin combatir, tuvo una operación importante en la mano", reveló ante la consulta de Luis Mino.
"La última vez que hablé con ella fue cuando peleó en Río Cuarto con Liliana Palmera, cuando ya la dirigía Amílcar Brusa, que era muy amigo de mi papá. Él me dijo: 'Alejandra me contó que vos fuiste su primer entrenador. Si esta noche logra el título, vos fuiste parte fundamental para que esto suceda. Él era un grande y ella también, que siempre reconoció el esfuerzo que hicimos para que ella", relató.
Por último, San Miguel cerró diciendo que pone a la Locomotora en lo más alto de la historia del boxeo femenino argentino: "Alejandra y la Tigresa Acuña están en el mismo pedestal", afirmó.