Cuando Las Suecas derrotaron categóricamente a ¡257 varones! por los caminos de nuestro país
El 4 de noviembre de 1962 y, con un Mercedes Benz 220SE, dos mujeres asombraron al mundo con su destreza y valentía al ganar una durísima competencia de 4624 kilómetros que, en esa época, estaba reservada solo para hombres: dominando la prueba de principio a fin, Ewy Rosqvist y su navegante, Ursula Wirth, conquistaron con absoluta autoridad el VI Gran Premio Internacional Standard Supermóvil YPF de la Argentina.
Las Suecas barrieron con estereotipos sobre género y, con la gigantesca e histórica proeza que lograron en nuestra tierra hace más de 63 años demostraron que, cuando se lo proponen, las mujeres no tienen límites.
La que conducía tenía 32 años y, su navegante, 29. Ambas eran rubias, atractivas y, según cuentan muchos, hasta se retocaban cuidadosamente el maquillaje luego de cada etapa para presentarse siempre impecables.
Habían llegado a nuestro país desde la fría y lejana Suecia siendo unas perfectas desconocidas para casi todos y, además, muchos consideraron que no tenían la más mínima chance de llegar a la meta –ni hablar de ganar– en una de las pruebas más duras del mundo.
Y, por si hacía falta aclararlo, reservada solo para hombres.
Incluso, cuando se supo que Mercedes-Benz presentaría un auto con una dupla de mujeres, el periodismo especializado lo tomó como algo curioso y estimó que solo se trataba de una estrategia de marketing del fabricante alemán.
las suecas 1
El binomio conformado por la piloto Ewy Rosqvist (derecha), y la navegante Ursula Wirth, debutó como tal en el Rally del Sol de Medianoche de 1962, con un Mercedes-Benz 220SE de alta gama, donde se llevaron la victoria y, además, la Copa Femenina.
Pero, para el asombro del mundo, dieron cátedra de manejo con su Mercedes-Benz 220SE a lo largo de los 4624 kilómetros –y, de yapa, ganando las seis etapas– del VI Gran Premio Internacional Standard Supermóvil YPFde la Argentina (tal su nombre oficial) de 1962, que recorrió los muy exigentes caminos de las provincias de Buenos Aires, Córdoba, San Luis, Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Santiago del Estero y Santa Fe.
Así, Ewy Rosqvist y su navegante, Ursula Wirth, que serán recordadas por siempre como Las Suecas, cantaron victoria hace más de 63 años relegando a ¡257 competidores varones! y, de este modo, pulverizaron con absoluta e incuestionable autoridad los eternos prejuicios sobre las mujeres al volante.
La piloto
Ewy Jönsson nació el 3 de agosto de 1929 en Stora Herrestad, en los suburbios de Ystad, una ciudad de la comarca de Escania, al sur de Suecia.
las suecas 2
La tapa de la edición N° 2247 de El Gráfico mostró el fervor del público masculino con Las Suecas durante la largada simbólica del Gran Premio, que se realizó en la noche del lunes 22 de octubre frente al edificio del Automóvil Club Argentino, en la avenida Libertador de la Capital Federal.
Ewy creció en una familia que dirigía una empresa agrícola y era la única mujer de cinco hijos. Después de estudiar Veterinaria y Ganadería en Estocolmo, regresó a su localidad natal para comenzar con las prácticas de su profesión.
Como asistente veterinaria en el sur de Suecia, conducía entre 145 y 200 kilómetros diarios para llegar a las comunidades agrícolas y granjas remotas en las que trabajaba. El importante distrito que Ewy cubría requería que condujera por caminos de tierra y grava, que eran angostos y mal construidos.
Para apoyar la profesión de su hija y reducir el estrés de conducir por caminos arduos durante largos tramos, el padre de Ewy le compró un Mercedes-Benz 170S.
Y no era cualquier auto: a finales de la década de 1940, Mercedes-Benz presentó el 170S (S por modelo "especial"), un vehículo de lujo que ofrecía un confort excepcional y una calidad superior.
las suecas 3
Ewy y Ursula, a bordo del Mercedes-Benz 220SE N° 711, recorren los pedregosos caminos de la provincia de Catamarca durante la cuarta etapa del Gran Premio, que finalizó en San Miguel de Tucumán, donde fueron recibidas por una verdadera multitud, ya que se habían convertido en la máxima atracción de la carrera.
Ser propietario de uno de estos autos indicaba un estatus social más alto y, por esa razón, el 170S se comercializó entre ejecutivos, empresarios y millonarios.
Entre 1949 y 1952, salieron de las líneas de montaje algo más de 31.000 unidades y, dos décadas después de su debut, el 170S recibiría el sobrenombre de "Clase S" y sería reconocido como el primer Mercedes-Benz Clase S.
El 170S, equipado con un motor de cuatro cilindros en línea de 1,7 litros (con un máximo de 52 CV) y una transmisión de cuatro velocidades, estaba disponible como sedán de cuatro puertas y, como descapotable, de dos.
Había dos versiones del modelo descapotable: el Cabriolet A, de dos asientos, y el Cabriolet B, de cuatro. Aunque el 170S se parecía mucho al 170V y compartía su chasis con el primero, el 170S, más largo y ancho, se consideraba la variante más elegante de los dos modelos.
En lugar de llevar la suspensión de ballesta lateral del 170V, las ruedas delanteras del 170S estaban unidas con muelles helicoidales, horquillas dobles y una barra estabilizadora.
las suecas 4
El Cessna utilizado en las trasmisiones de la por entonces Radio Libertad, a cargo de Luis Elías Sojit, y con Julio Ricardo a bordo informando los pormenores de la prueba, sigue el recorrido de Las Suecas por la ruta 40. “Jamás vi algo igual, ni en Europa ni en ninguna otra parte donde corrí”, recordaría Ewy años después al referirse a este avión.
Por eso y, merced a transitar por exigentes caminos rurales por su trabajo, Ewy recorrió ¡220.000 kilómetros! con el 170S en dos años y, como resultado, adquirió grandes destrezas de manejo por lo que, sus tiempos para cubrir distintos tramos, mejoraban permanentemente.
Para la ahora joven Rosqvist (apellido que adoptó tras casarse con el ingeniero Yngve Rosqvist), el Mercedes-Benz 170S se convirtió en algo más que un simple medio de transporte o un mero símbolo de jerarquía social.
Su vocación como asistente veterinaria duró 12 años antes de que tomara la decisión crucial de dedicarse por completo a las carreras.
El matrimonio se asoció al Real Automóvil Club sueco; entonces, ella comenzó a competir como navegante de su marido hasta que, en 1956 y con 27 años, tuvo su primera experiencia de como piloto: fue en el Rally to the Midnight Sun (Rally del Sol de Medianoche, que fue el primer nombre que recibió el Rally de Suecia –o Midnattssolsrallyt, en sueco–) y que pasaría a integrar el calendario del Mundial de la especialidad en 1973.
las suecas 5
Las Suecas atraviesan un vado en Los Varela, a unos 70 kilómetros al norte de San Fernando del Valle de Catamarca. Esta prueba recorrió caminos de todo tipo, con serios peligros acechando en cada curva y con diferencias de altura de casi 3000 metros en el noroeste y la zona cuyana de nuestro país. Nótese que utilizan la patente SL - H 839 ya que, la original que tenían cuando largaron (S - JS 190), la perdieron en una etapa anterior.
En 1959, Ewy ganó la Copa Femenina del Campeonato Europeo de Rally como piloto de oficial de Volvo, título que refrendaría en 1960 y 1961. Fue así que captó la atención de la entonces Daimler-Benz AG, que compró su contrato con Volvo.
Y, cuando se unió al equipo de fábrica de Mercedes-Benz, Ewy conoció a otra muy prometedora piloto sueca, Ursula Wirth.
Su futura navegante había nacido el 25 de abril de 1934 en Sundsvall, condado de Västernorrland. Como también trabajó como asistente veterinaria, recorriendo granjas para atender animales aprendió, al igual que Ewy, cómo conducir –y muy rápido, por supuesto– por distintas rutas y difíciles caminos rurales.
El debut de la dupla femenina
El binomio Rosqvist-Wirth debutó como tal en el Rally del Sol de Medianoche con un Mercedes-Benz 220SE de alta gama, donde se llevaron la victoria y, además, la Copa Femenina.
Este Mercedes-Benz 220SE adoptó el sobrenombre de Fintail, comúnmente conocido como Heckflosse en Alemania. Los primeros sedanes Fintail (o cola de aleta, apodo dado a las aletas que se alzaban sobre los guardabarros traseros de los autos) llevaban las conocidas insignias 220, 220S y 220SE (la E significaba Einspritzung, inyección de combustible, mientras que la S indicaba los modelos de gama alta).
las suecas 6
Ewy (izquierda) departe con Juan Manuel Fangio en el hotel donde se alojó con Ursula (derecha) en San Miguel de Tucumán. “En los hoteles –rememoraría la piloto–, el recorrido hasta nuestro cuarto estaba lleno de flores y, como la gente se agolpaba afuera, en la calle, nosotras salíamos al balcón y le tirábamos flores…”
Impulsados por un motor de seis cilindros en línea de 2,2 litros (de 105 CV a 134 CV), utilizaban gran parte de la misma tecnología de chasis que sus antecesores, los 220 de la serie Ponton.
El Fintail 220SE, fabricado entre 1959 y 1968, era un sedán de cuatro puertas de gama alta construido sobre un chasis W111, que tenía zonas de deformación delanteras y traseras mejoradas.
Con una suspensión actualizada, un motor de seis cilindros en línea de 2,2 litros (118 CV) y una excelente maniobrabilidad en carretera, el robusto pero ágil 220SE tenía la aptitud de un coche deportivo, lo que demostraría –¡y cómo!– en 1962 en la Argentina.
Una carrera durísima
Por entonces y, considerado como uno de los rallies de larga distancia más difíciles y agotadores del mundo, el Gran Premio de Turismos de Argentina, cuya primera edición tuvo lugar en 1956, había sido dominado siempre por competidores masculinos.
las suecas 7
Las Suecas arrasaron en todas las etapas –batiendo en las últimas cinco todos los récords anteriores–, lideraron la prueba de punta a punta, completaron los 4624 kilómetros en 34 horas, 51 minutos y 3 segundos, y establecieron una nueva marca de velocidad, con un promedio de 126,872 km/h.
La sexta ocasión en que pilotos de todo el mundo vinieron a demostrar su valía y fortaleza –y tristemente recordado por cobrarse la vida de uno de ellos en cercanías de Mendoza–, se desarrolló entre el martes 23 de octubre y el domingo 4 de noviembre de 1962.
Tal era la exigencia que, de los 258 vehículos que participaron en el mismo en la edición de 1962 (sobre 287 inscriptos inicialmente), solo 43 lograrían completar todo el trayecto.
Dado el interés que año tras año despertaba este rally (y más desde que la Federación Internacional del Automóvil –FIA– le dio carácter de “Internacional” en 1961) se fue incrementando la participación de fabricantes extranjeros.
Y, para la edición de 1962, además de Mercedes-Benz, también presentaron sus autos otras casas, como la sueca Volvo, las italianas Alfa Romeo y Lancia, las estadounidenses Pontiac y Studebaker(con el modelo Lark Daytona de 5 litros), la británica Jaguar, y la alemana BMW.
las suecas 8
Las ganadoras posan con quien las escoltó en la General, el chileno Boris Garafulic Stipicic (de buzo oscuro, quien compitió con el Volvo 122 S N° 607), al que relegaron por 3 horas, 8 minutos y 25 segundos aunque, el trasandino, corrió en la categoría de autos hasta 2000 cc.
Por su parte, las automotrices nacionales que tomaron parte de la carrera fueron Industrias Kaiser Argentina (IKA), radicada en Córdoba; Industria Automotriz Santa Fe SA (IASFSA, cuya fábrica estaba en Sauce Viejo), y las bonaerenses Autoar Argentina, Isard, Industriales Argentinos Fabricantes de Automóviles (IAFA) y Borgward.
Este Gran Premio de la Argentina se dividió en siete categorías –según las cilindradas– y se disputó en seis etapas a lo largo de 4624 kilómetros: la primera unió Pilar, Buenos Aires, con Villa Carlos Paz, Córdoba; la segunda, recorrió San Luis y Mendoza y terminó en San Juan; la tercera, atravesó La Rioja y finalizó en San Fernando del Valle de Catamarca; la cuarta, concluyó en San Miguel de Tucumán; la quinta, avanzó por Santiago del Estero y llegó a Córdoba y, en la sexta y última, luego de transitar parte de la provincia de Santa Fe, los competidores cruzaron la meta en Arrecifes, Buenos Aires.
Cuando hicieron historia
Ewy y Ursula se inscribieron para disputar el sexto Gran Premio Anual de Turismos de Argentina e, inicialmente, algunos medios subestimaron a Mercedes-Benz (que había participado por primera vez en esta prueba el año anterior) porque no creían que dos mujeres eran lo suficientemente buenas para tomar parte de la misma.
las suecas 9
La edición N° 2248 de El Gráfico, que se publicó el miércoles 7 de noviembre de 1962, refleja en el rostro de Ewy Rosqvist lo extremadamente dura que fue la carrera ya que, debido al intenso calor, el gran cansancio y el enorme esfuerzo realizado, la piloto sueca perdió 4 kilos en 12 días.
El Rennleiter (director de Carrera) del equipo Mercedes-Benz fue el alemán Karl Kling, ex piloto de Fórmula 1, junto con Juan Manuel Fangio, quien fuera su coequiper en esta escudería cuando el Chueco obtuvo los títulos mundiales de 1954 y 1955 con las Silberpfeile (Flechas de Plata) y que, además, era el presidente honorario del fabricante germano en nuestro país.
Este equipo presentó cuatro autos en la competencia: dos del modelo 200 SE y, otros tantos, del 300 SE. Estos últimos, de 3 litros, eran de mayor potencia y, sus pilotos, fueron el alemán Eugen Böhringer y el capitalino Carlos Menditeguy.
Por su parte, a los 200 SE (de 2,2 litros) los condujeron el alemán Hermann Kühne, campeón de Rally de su país en 1959 y 1961, y la sueca Ewy Rosqvist.
Como eran meticulosas y extremadamente profesionales, Ewy y Ursula recorrieron todo el trayecto de la carrera en la semana previa a la largada de la misma.
las suecas 10
Durante los festejos por la victoria, Ewy y Ursula posan con el Rennleiter (director de Carrera) del equipo Mercedes-Benz, el alemán Karl Kling, ex piloto de Fórmula 1, coequiper de Juan Manuel Fangio en esta escudería cuando el Chueco obtuvo los títulos mundiales de 1954 y 1955 con las Silberpfeile (Flechas de Plata).
Completaron una etapa día por medio –ya que descansaban 24 horas tras terminar cada una de las mismas para luego continuar con la siguiente– y, de este modo, elaboraron una detallada hoja de ruta.
La química entre ambas siempre fue total: “Ursula hacía unas hojas de ruta que solo ella entendía y, tenía tantas referencias que, si se salteaba una, era casi imposible volver a retomar el camino. ¡Pero nunca se equivocó en la carrera!”, recordaría años después Ewy.
La razón de tan minuciosa preparación se debió al nivel de los rivales que enfrentarían: por caso, el poderoso Volvo 122 Amazon de 1800 cc al volante del también sueco Gunnar Anderson (ganador del Gran Premio en 1960), y el Pontiac Catalina V8 de 7 litros y casi 400 HP al mando del capitalino Jorge Cupeiro.
Y, antes de la largada simbólica del Gran Premio, que se realizó en la noche del lunes 22 de octubre frente al edificio del Automóvil Club Argentino, en la avenida Libertador de la Capital Federal, Fangio les aconsejó: “Manejen como siempre. Vayan tranquilas y dejen que los rivales se eliminen entre ellos, ya que la carrera es muy larga. Piensen solo en el auto y en el camino”.
las suecas 11
Tras alzarse con el Gran Premio argentino, Las Suecas recibieron numerosos reconocimientos y premios, entre ellos, en Buenos Aires (foto). “¡Argentina es un país enorme, parece que no se termina nunca! Y recuerdo especialmente el afecto de la gente…Donde parábamos nos rodeaba el público”, rememoraría Ewy sobre la brillante victoria en nuestro país.
Con el número 711 en las puertas delanteras de su Mercedes-Benz 220SE Fintail celeste con el techo blanco, y patente S - JS 190, Ewy y su navegante Ursula recorrerían 4624 kilómetros por rutas y caminos que desafiaban a la muerte.
Durante la primera etapa, rumbo a Córdoba, el puntero fue Carlos Menditeguy, seguido porEugen Böhringer quien, al llegar a Berrotarán, abandonó luego de cruzar un profundo vado porque la toma de aire de los inyectores absorbió demasiada agua.
Menditeguy había sufrido el mismo inconveniente, lo que fue aprovechado por las escandinavas para quedar al frente de la carrera. Pero, tras recuperar la media hora perdida en el vado, Charly retomó su marcha y, casi sobre la llegada a Villa Carlos Paz, recuperó el liderazgo.
Sin embargo, para los organizadores, la dupla nórdica estaba al frente ¡por un segundo! Menditeguy protestó airadamente, al aducir que había relegado por 300 metros a Ewy, lo que equivalía a cinco segundos.
las suecas 12
Una muy especial celebración por el triunfo en el Gran Premio argentino de 1962 tuvo lugar en la torre Daimler-Benz AG en Stuttgart. De izquierda a derecha: Ewy Rosqvist, el director General de la casa alemana, Walter Hitzinger, Ursula Wirth, y Karl Kling, director de Carrera del equipo que corrió en nuestro país.
A pesar de que el propio Fangio le dijo que se dirigiera inmediatamente al sector donde debía registrar su arribo, Menditeguy llegó un minuto y diez segundos tarde al parque cerrado (ya que se tomó fotos y firmó autógrafos con el público que apoyaba su reclamo), y fue descalificado.
De este modo, Las Suecas eran las punteras del Gran Premio, posición que conservarían hasta el final del mismo.
En la segunda etapa, disputada el sábado 27 de octubre, la tragedia dio el presente: mientras transitaba a unos 180 km/h por caminos de Mendoza, el alemán Hermann Kühne intentó esquivar a unas cabras que salieron de unos matorrales y se cruzaron a su paso pero, desafortunadamente, embistió a dos de ellas.
El Mercedes-Benz 220SE N° 719 derrapó, se salió de la ruta, dio cuatro vueltas de campana y quedó completamente destruido. Kühne, que tenía 26 años, murió en el acto. Por su parte, su navegante, Manfred Schiek, que fue evacuado a un hospital de Mendoza, solo sufrió contusiones y cortes.
las suecas 13
Ursula Wirth (izquierda) y Ewy Rosqvist también fueron distinguidas en su país: recibieron una plaqueta de oro por parte del Kungliga Automobil Klubben (KAK, oReal Automóvil Club sueco). Además, fueron recibidas como “heroínas” en Estocolmo por la Casa Real.
Cuando se enteraron de la muerte de su coequiper, Ewy y Ursula manifestaron sus deseos de abandonar “en señal de duelo” pero, otra vez, recibieron un sabio consejo de Juan Manuel Fangio: “El mejor homenaje que pueden hacerle (a Hermann Kühne) es seguir en carrera y ganarla”.
Y eso hicieron: arrasaron en todas las etapas –batiendo en las últimas cinco todos los récords anteriores–, lideraron la prueba de punta a punta, completaron los 4624 kilómetros en 34 horas, 51 minutos y 3 segundos, y establecieron una nueva marca de velocidad, con un promedio de 126,872 km/h.
Por caso, el alemán Walter Schock, múltiple campeón Europeo de Rally, había ganado el año anterior con un Mercedes-Benz 220SE a una media de 121,23 km/h para recorrer los 4438 kilómetros de carrera.
Tan alta y dura fue la competencia –que recorrió caminos de todo tipo, con serios peligros acechando en cada curva y con diferencias de altura de casi 3000 metros– que, cuando el Gran Premio concluyó en Arrecifes (desde donde todos los autos se dirigieron en caravana al Autódromo de la ciudad de Buenos Aires), solo 43 vehículos cruzaron la meta.
Como muestra del excelente manejo, talento conductivo y de trabajo en equipo, Las Suecas (que cruzaron la meta a las 11.07 del domingo 4 de noviembre) relegaron a su escolta, el chileno Boris Garafulic Stipicic (Volvo 122 S N° 607), por 3 horas, 8 minutos y 25 segundos aunque, el trasandino, compitió en la categoría de autos hasta 2000 cc
las suecas 14
Ewy Rosqvist regresó en 1963 y 1964 a la Argentina –con la alemana Eva Maria Falk de navegante, ya que Ursula Wirth había decidido retirarse del automovilismo–, logrando sendos terceros puestos en los Grandes Premios de estas temporadas, en los que también se impuso en la Clase hasta 2,5 litros.
Pero en su propia división, la G, la diferencia de ambas sobre el Carlos Borchardt (quien condujo el Jaguar Mk II de 3800 cc N° 749, y terminó 24° en la General), fue de ¡12 horas y 1 segundo! Simplemente, extraordinario.
Y para que se recuerde siempre: ¡Ewy y Ursula les ganaron a 257 pilotos varones!
Cabe destacar que otra mujer participó de este Gran Premio: fue María Eugenia Paz Zavalía, navegante de su marido, Ernesto Olmedo quienes, con el Isard T-700 N° 66, no completaron el recorrido.
“¡Argentina es un país enorme, parece que no se termina nunca! Y recuerdo especialmente el afecto de la gente… Donde parábamos nos rodeaba el público”, rememoraría Ewy sobre su brillante victoria de 1962 en nuestro país.
“En los hoteles –continuó–, el recorrido hasta nuestro cuarto estaba lleno de flores y, como la gente se agolpaba afuera, en la calle, nosotras salíamos al balcón y le tirábamos flores… Y lo otro que me quedó grabado es el avión de la radio (NdeR: el Cessna utilizado en las trasmisiones de la por entonces Radio Libertad, a cargo de Luis Elías Sojit, y con Julio Ricardo a bordo informando los pormenores de la prueba) que nos seguía por toda la ruta… Jamás vi algo igual, ni en Europa ni en ninguna otra parte donde corrí”.
El después
Tras alzarse con el Gran Premio argentino, Las Suecas recibieron numerosos reconocimientos y premios, tanto en Buenos Aires como en Stuttgart, la sede de Mercedes-Benz en Alemania. Además, fueron recibidas y distinguidas como “heroínas” por la Casa Real sueca en Estocolmo.
las suecas 15
Otro de los reconocimientos que recibieron por conquistar el Gran Premio de la Argentina de 1962, fue el de oficiar como embajadoras internacionales de Mercedes-Benz. Ursula Wirth falleció el 10 de abril de 2019, en Estocolmo, a los 82 años y, Ewy Rosqvist, murió el 4 de julio de 2024, también en la capital sueca, a los 94.
Ewy Rosqvist regresó en 1963 y 1964 a la Argentina –con la alemana Eva Maria Falk de navegante, ya que Ursula había decidido retirarse del automovilismo–, logrando sendos terceros puestos en los Grandes Premios de estas temporadas, en los que también se impuso en la Clase hasta 2,5 litros.
Además, cantó victoria en su categoría en las ediciones de 1963 y 1964 del Rally de Montecarlo, en las 6 Horas de Nürburgring y, también, se destacó en los de Acrópolis, Grecia (donde finalizó quinta), y Spa-Sofia-Liege, Bélgica (en el que arribó tercera).
Rosqvist dejó de participar en los Grandes Premios luego de que Mercedes-Benz disolviera su equipo de rally en 1965. Para esa esa época, nuevos fabricantes, con autos más livianos, comenzaron a superar en competitividad a los relativamente más pesados 220SE y, aunque recibió una oferta de Audi, decidió ponerle fin a su trayectoria deportiva, en la que nunca registró accidente o auto dañado alguno.
Ya divorciada de su primer marido, en 1964 se casó con el barón Alexander von Korff, titular de Actividades de Automovilismo de Mercedes-Benz –que integrara el equipo de Fórmula 1 junto al famoso director Alfred Neubauer– y, desde entonces, vivió en Alemania y ostentó el título nobiliario de baronesa, hasta que enviudó en 1977.
Regresó a Suecia y volvió a casarse, esta vez con Gustav Sverderg, director de Daimler Benz en ese país, quien también murió poco tiempo después.
las suecas 16
Este Mercedes-Benz 220SE, celeste y con el techo blanco, es una réplica del auto con el que Las Suecas ganaron en la Argentina en 1962, y se conserva en el Museo Juan Manuel Fangio de Balcarce, provincia de Buenos Aires. Por su parte, el original se exhibe en el Museo Mercedes-Benz, en Stuttgart, sede del fabricante alemán.
Ewy fue contratada como comentarista televisiva de la Fórmula 1, escribió el libro Fahrt durch die Hölle (Viaje por el infierno), en el que volcó sus recuerdos y experiencias del Gran Premio argentino de 1962 que ganó con Ursula y, además, trabajó varios años como guía del Museo Mercedes-Benz en Stuttgart (donde se exhiben sus autos y trofeos) y tester de nuevos modelos del fabricante alemán.
Por su parte y, tras retirarse del automovilismo en 1963, Ursula –que ofició como embajadora internacional de Mercedes-Benz junto con Ewy–, se casó en 1965 con el conductor televisivo sueco Carl Melcher Magnus Banck, del que enviudó en 1981.
Contrajo matrimonio nuevamente en 1987, ahora con el profesor Björn Ingmar Fernström(que murió en 2014) y, durante casi 30 años, dirigió una escuela de manejo –que llevaba su propio nombre– en Vasastan, un distrito residencial de la capital sueca.
Hasta que, el 10 de abril de 2019, Ursula falleció en Estocolmo a los 82 años.
Poco más de un lustro después, la que también se convirtió en leyenda fue Ewy, quien murió el 4 de julio de 2024, también en Estocolmo, a los 94 años, casi un mes antes de cumplir los 95.
Finalmente, las dos reinas de los caminos argentinos se reencontraron en el cielo.
Aún hoy perdura el inmenso legado de su espectacular triunfo en nuestro país. Fueron auténticas pioneras del deporte femenino de alto rendimiento y abrieron las puertas para que futuras generaciones de mujeres incursionaran en el automovilismo.
Una frase que define la actitud con la que encararon esta prueba, quedó grabada para todos los tiempos cuando, años después, le preguntaron a Ewy sobre su condición de mujer entre tantos pilotos varones con los que competiría en el Gran Premio de 1962.
Sus ojos celestes se iluminaron y, con total seguridad, disparó: “Dijeron que no podía terminar, así que terminé primera”.
Sin dudas, Las Suecas barrieron con estereotipos sobre género y, con la gigantesca e histórica proeza que lograron en nuestra tierra hace más de 63 años demostraron que, cuando se lo proponen, las mujeres no tienen límites.