El equipo de Iván Delfino planteó un partido palo por palo. Quizás para un hincha neutral distraído, no se percataba que el sabalero está una categoría por debajo de Talleres. Sin embargo, a la "T" le alcanzó para pasar octavos con un contundente cabezazo de Federico Girotti sobre el final del primer tiempo y una jerarquía defensiva en el segundo para saber cerrar el encuentro.
De esta forma, el sabalero le dice adiós a una Copa Argentina que nunca fue prioridad y no tendrá excusas para centrarse en su principal objetivo: retornar a la primera división.
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Desarrollo del partido
El contexto se apoderó del duelo y, por varios trámites del partido, prácticamente no se jugó. El sabalero se animó a hacer algo, que habitualmente no hace en el torneo de la Primera Nacional, probar de media distancia.
Fue justamente por esa vía, con remates de Talpone y Sabella, cuando más incomodó a un Talleres aturdido, no solo porque el sabalero le jugaba de igual a igual, sino también por las más de seis bombas que se arrojaron desde la cabecera de la tribuna rojinegra, que opacaron lo que sucedía en el campo de juego.
Tanto es así que el árbitro Ramírez detuvo el juego en dos oportunidades. Primero a los seis minutos para observar el estado de salud de Guido Herrera, quien estaba de espaldas los hinchas sabaleros; y luego a los 26 minutos, donde tuvo que pedir por favor a los cinco simpatizantes rojinegros que se bajen del alambrado.
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Incidentes en la tribuna sabalera, durante el primer tiempo entre Colón y Talleres.
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Este incidente ocurrió justo en el mejor momento de Colón ya que, en una jugada de izquierda a derecha, Ignacio Lago lanzó un centro preciso a la cabeza de Federico Jourdan, pero la jerarquía de Mantilla evitó la caída de su arco mandando la pelota al córner.
Por los disturbios, aunque en la cancha pasó poco, Nicolás Ramírez dio seis minutos, y fue el momento justo que Talleres encontró para abrir el marcador.
Fue la pelota parada, uno de los déficits más grandes del equipo de Iván Delfino, volvió atormentar a su equipo: un centro preciso a la cabeza de Federico Girotti que, ante una marca débil de los centrales, le dio el primer grito a los hinchas de la T.
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Girotti de cabeza, le dio la victoria al conjunto cordobés.
Segundo tiempo
El entrenador rojinegro eligió seguir con los mismos once en el campo de juego para la segunda mitad y apostó, en los primeros minutos, en cargar de centros el área rival, pero no emcontró el éxito.
Al notar la falencia en ataque, Delfino mandó a la cancha a Javier Toledo en lugar de Nicolás Leguizamón, que casi no participó en el juego. A esto, le sumó vértigo en las bandas y optó por Delgadillo en reemplazo de Federico Jourdan.
El equipo de Ribonetto optó por rellenar de mediocampistas el juego y se paró de contra; mientras se preocupaba por despejar los ataques del conjunto rojinegro, agrupado y siendo lo suficientemente inteligente, para que los mismos no profundicen.
El sabalero, al igual que en la primera mitad, siguió probando de media distancia, pero se chocó contra un Guido Herrera infalible y que nunca dio rebotes. Con el correr de los minutos, fue el turno de Bernardi en lugar de Vega, para tener en cancha a ese jugador que piense y frene el juego.
Colón, como a lo largo de todo el partido, seguía teniendo la pelota, pero no lastimó y ni el ingreso de Axel Rodríguez en lugar de Sabella –que tuvo un rendimiento destacable– logró cambiar la textura del partido.
Sobre el final el juego se convirtió en una lucha y daba la sensación que solo una jugada aislada podía darle el empate al rojinegro. Talleres, por su lado, pudo haber tenido el segundo gol cuando Girotti falló un cabezazo claro ante Tomás Giménez, que ya estaba vencido.
Al cotejo solo le quedó una incidencia más: La expulsión de Javier Toledo. Impotente, ante la falta de herramientas para hacerse de un cabezazo o generarse el espacio para un remate, tomó la mala decisión de darle un empujón en la cara a uno de los centrales rivales, quien terminó en el piso y también con el "9" sabalero expulsado.
Así, Talleres, con jerarquía, contundencia e inteligencia para saber cerrar el partido, se hizo de un duelo chivo y volvió a dejar con las manos vacías en la Copa Argentina al sabalero, cómo en la edición pasada, también en 16 avos de final.
Mientras que los cordobeses esperan por el ganador de Almirante Brown y Boca en octavos de final, pelea los tres frentes ya que el próximo mes chocará ante River por los octavos de la Copa Libertadores, y sigue liderando en la Liga Profesional.
El sabalero, finalmente, no tendrá excusas y ahora sí, hasta final de año, le quedará solo una responsabilidad: lograr el retorno a la máxima categoría del fútbol argentino. El próximo domingo visitará a Deportivo Madryn para cerrar la primera rueda de la Primera Nacional.