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Deportes Colón | Copa Sudamericana |

Colón: el recuerdo de Conmebol a dos años de la final de la Copa Sudamericana 2019

Hace exactamente dos años, Colón jugaba su primera final internacional. Fue en la Copa Sudamericana 2019, frente a Independiente del Valle, donde el Sabalero no se pudo quedar con el título pero marcó un hito en la historia de los espectáculos deportivos.

En La Nueva Olla de Asunción, el Sabalero asombró al mundo gracias al "Éxodo Sabalero" y al fantástico show que brindaron Los Palmeras en el centro de la cancha. La tormenta y parcial suspensión también jugaron su papel, pero sin dudas, esta fecha es especial para los Rojinegros que, sin saberlo, serían testigos de uno de los capítulos más grandes de la historia del club y que verían el nacimiento de un equipo que poco tiempo después lograría ganar el primer título de su historia.

Una final que trascendió el mundo del fútbol, la de la CONMEBOL Sudamericana | Documental

Cacho Deicas, la voz que conquistó al mundo

El cielo gris no pudo tapar el brillo y popularidad de la cumbia santafesina que conquistó al mundo durante el show previo al partido entre Colón e Independiente del Valle. Tocaban Los Palmeras y Santa Fe se movía al ritmo del "Ae ea Yo Soy Sabalero". Junto con la pequeña Santa Fe, lo que fue Asunción por unas horas, la banda icónica de la ciudad terminó de darle forma a uno de los espectáculos deportivos más recordados de la historia de Argentina.

Rubén Cacho Deicas, cantante de Los Palmeras, revivió con Aire Digital lo que fue cantar en el centro de la cancha de La Nueva Olla para un estadio teñido por el rojo y el negro y millones de personas de todas partes.

—¿Qué es lo primero que recuerda al pensar en esa final?

—Me vienen los mejores recuerdos. Hemos vivido una etapa en la historia de Los Palmeras, de Colón y del fútbol importantísima para la ciudad, la provincia, el país y el mundo porque estuvimos en un acontecimiento importantísimo. La convocatoria, esas imágenes son imborrables para cualquier hincha que estuvo en La Nueva Olla.

—¿En qué lugar ubicás este espectáculo en tu carrera?

—En uno de los mejores lugares. He vivido con la gente de Colón, de espectáculos masivos, muchos shows y presentaciones pero del nivel internacional así son pocos. Los recuerdos todavía están frescos, están latentes, por eso cuando se renueve a poco de cumplirse un año a más de uno se le va a caer una lágrima.

Copa Sudamericana: Cacho Deicas, Los Palmeras y Colón, historia de una pasión que traspasó fronteras

Axel Arguinchona, el cura colonista que viajó a Paraguay

En el fútbol, así como en la vida, el hincha apela a prácticas mágicas diversas o le reza a cualquier santo y dios para ayudar a su equipo a ganar. Por fortuna para el pueblo Sabalero, el padre Axel Arguinchona estaba de su lado y si el equipo no logró quedarse con la Copa no fue porque el Señor no atendió sus pedidos, sino porque el rival también juega su papel y, tal vez, sus rezos se hicieron oír con mayor fuerza o prometieron más cosas. Pero así como Dios quita, fue sabio al darle a Colón el honor de ser dueño de un acontecimiento que marcó el fútbol santafesino y argentino.

—¿Quedó sorprendido por la gran movilización de gente?

—Colón siempre fue un club del que ni siquiera dependemos de los resultados. Cualesquiera que sean las circunstancias de nuestra vida es una hinchada que siempre está y que acompaña, aún en medio de la adversidad, la gente estuvo. Por eso no me extrañó, fue algo que ocurrió a nivel mundial.

—¿Asunción era una extensión de Santa Fe?

—El viaje fue muy tranquilo, pero desde el jueves, Asunción parecía Santa Fe. El viernes a la noche, el centro de la ciudad, en cualquier lado, era todo rojinegro. Y con mucha alegría, con mucha paz, eso me impresionó. El día de la final, con esa adrenalina, tuve la posibilidad de ingresar al campo de juego y mirar las tribunas. Pude ver toda la alegría y el canto de un pueblo sabalero que estaba a muchísimos kilómetros de Santa Fe. Ver ese estadio pleno de los colores rojinegros fue una emoción muy fuerte en mi vida.

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Darío Genolet, el sabalero solitario que emocionó al mundo

El viento y los nubarrones amenazaban con complicar el espectáculo a minutos del comienzo del encuentro. Tocaban Los Palmeras y su show ya recorría los portales de todo el mundo. Sonaba el "Ae ea Soy Sabalero" y conquistaba al planeta en cada nota que se mezclaba al unísono con el cántico del público. Las cámaras recorrían las tribunas de "La Nueva Olla" en busca de emoción. De repente, uno de los tantos santafesinos regaló la escena más conmovedora de ese día. Sin quererlo, Darío Genolet se convertiría en el ícono del pueblo sabalero por ofrecer sus lágrimas al espectáculo.

A horas de cumplirse un año de aquella escena que conmueve hasta al más rudo, el protagonista de esta historia rememoró en una entrevista con Aire Digital todo lo sucedido en la previa a la final y el por qué una canción que seguramente escuchó incansablemente en Santa Fe desató un vendaval de emociones en tierras guaraníes.

—¿Por qué te emocionás en el show de Los Palmeras?

—Es una historia de amor con Colón. Desde chico, los primeros partidos con mi abuelo, mi viejo, mis tíos, era un sueño desde chico ver a Colón salir campeón. Y ver el movimiento de Asunción, el viaje, la partida. Cuando salimos de acá sabíamos que iba a haber un montón de gente, pero cuando uno ve las 40.000 almas es emocionante.

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