En el marco del aniversario número 119 de Unión, este miércoles 15 de abril se vivió una jornada cargada de emoción en los estudios de AIRE, donde el programa Unión Play reunió a protagonistas históricos del club, referentes de su identidad y propuestas culturales vinculadas al mundo tatengue.
La emisión contó con la presencia de Carlos Mazzoni y su hijo Martín Mazzoni, dos futbolistas que dejaron su huella en distintos momentos de la historia rojiblanca. También participaron el historiador Víctor Dávila y la banda tributo a Callejeros, Rompiendo Espejos, en una propuesta que combinó memoria, deporte y cultura.
Carlos Mazzoni, defensor e integrante del plantel subcampeón del Nacional 1979, recordó sus inicios en el club: “Llegué a los 16 años desde Santa Clara de Buena Vista. Me vieron en un partido donde hice tres goles jugando de número 9 y así se dio todo”. A sus 74 años, reafirmó su vínculo con la institución: “Soy de Unión. Miro todos los partidos, aunque no volví más a la cancha desde que me retiré”.
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Carlos recordó uno de los momentos más destacados de su carrera, cuando intercambió de camisetas con Diego Maradona. “Jugamos en cancha de Atlanta contra Argentinos Juniors. Le pedí la camiseta porque había nacido mi hijo hacía un mes. Después del partido, me vinieron a avisar que me buscaban y era él, con la camiseta en la mano”, relató.
"Patita" Mazzoni, pieza clave del ascenso de Unión en el 96
Por su parte, Martín Mazzoni, delantero clave en el ascenso de 1996, repasó aquella campaña inolvidable: “Arrancamos mal, pero terminamos haciendo un torneo muy bueno y un octogonal impresionante, con muchos jugadores del club”. Además, recordó uno de sus goles más importantes: “El empate de cabeza en ese ascenso fue el más lindo. También le hice un gol a Colón que quedó muy marcado.”
“Él cabeceaba mejor que yo, pero yo le pegaba mejor a la pelota”, bromeó Carlos.
Martín, en tanto, destacó el valor humano del recorrido: “Lograr ser futbolista es increíble. Hoy, muchos años después, seguimos en contacto con los compañeros, nos cruzamos en la calle y el vínculo no se pierde nunca”.
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