Carlos Timoteo Griguol: el recuerdo del "Maestro" en el aniversario de su nacimiento

Homenaje a Carlos Timoteo Griguol en el aniversario de su nacimiento. Repaso por sus títulos en Rosario Central y Ferro, y sus inolvidables lecciones de vida.

El Maestro que educó al fútbol argentino.

El Maestro que educó al fútbol argentino.

El fútbol argentino rinde un homenaje permanente a la memoria de uno de sus personajes más entrañables, respetados y revolucionarios. Carlos Timoteo Griguol, apodado cariñosamente "El Viejo" o "El Maestro", es recordado no solo por sus innovadoras pizarras tácticas, sino por haber sido un verdadero formador de hombres dentro y fuera de la cancha.

Los registros biográficos de su nacimiento en Las Palmas, provincia de Córdoba, presentan una dualidad histórica, situando su llegada al mundo tanto el 4 de septiembre de 1934 como de 1936. Más allá de la precisión del año, su partida física el 6 de mayo de 2021 dejó un vacío imposible de llenar en el deporte nacional.

Del "Atlanta de los Claveles" al retiro en Arroyito

Como futbolista, Griguol se desempeñó como un centrocampista defensivo de gran dinámica, temperamento y un destacado cabezazo. Hizo su debut profesional en Atlanta en 1957, club en el que se consagró campeón de la Copa Suecia de 1958, el único título en la historia de la institución bohemia.

En 1960, la llegada de Osvaldo Zubeldía como entrenador de Atlanta se volvió un factor clave para Timoteo. De su mentor aprendió la meticulosidad, la obsesión por "no dar ventajas" y el estudio minucioso de cada partido. Aquel equipo, bautizado como el "Atlanta de los Claveles" por su innovador estilo de juego, obtuvo destacados cuartos puestos en el torneo nacional.

En 1966, Griguol fue transferido a Rosario Central, donde lideró el mediocampo durante tres temporadas antes de retirarse tempranamente como futbolista en 1969, a los 33 años, con el objetivo de iniciar su carrera en la formación de divisiones inferiores.

El buzo de DT: Gloria con los "Picapiedras" y el Ferro de oro

La verdadera dimensión mítica de Timoteo Griguol se construyó desde el banco de suplentes, con su infaltable gorra y su particular metodología de trabajo. Dirigió un total de 1.139 partidos en el fútbol argentino, lo que lo convierte en el profesional con más encuentros dirigidos en la máxima categoría en la historia del país.

  • Rosario Central y "Los Picapiedras": Tras dirigir interinamente en 1971, asumió el cargo principal en 1973 y ese mismo año se consagró campeón del Torneo Nacional. Su equipo, catalogado rústico por sus críticos pero sumamente efectivo y ordenado en la pelota parada, fue bautizado como "Los Picapiedras". Además, logró récords de victorias consecutivas e invicto como local en Arroyito.

  • La época dorada de Ferro Carril Oeste: En 1980 asumió en el club de Caballito y firmó los mejores años de la institución. Se consagró campeón invicto del Nacional 1982 y repitió la hazaña ganando el Nacional 1984 ante River. Aquella fue una era dorada para Ferro, donde Griguol coincidió con otras dos eminencias de la docencia deportiva: León Najnudel en básquetbol y Julio Velasco en vóleibol.

  • La Copa Interamericana con River: En 1987 tuvo un breve paso por River Plate, donde conquistó la Copa Interamericana, el único título internacional de toda su trayectoria como director técnico.

  • El subcampeonato en Gimnasia: En 1994 asumió en Gimnasia y Esgrima La Plata, donde revolucionó el club y estuvo a solo un partido de conseguir el primer título profesional del "Lobo" en el Clausura 1995, finalizando su ciclo con tres recordados subcampeonatos y siendo nombrado socio honorario.

Las lecciones del "entrenador-docente"

Para Timoteo, el fútbol era secundario si sus jugadores no estaban respaldados en su vida personal. Sus dirigidos y preparadores físicos lo recuerdan unánimemente como un "entrenador-docente".

Sus enseñanzas quedaron inmortalizadas en anécdotas que hoy forman parte de la cultura popular:

  • El auto y el bidet: Cuando un juvenil comenzaba a ganar sus primeros sueldos y aparecía en el entrenamiento con un vehículo último modelo, Griguol lo frenaba en seco: "Muy lindo el auto, pero... ¿dónde tiene el bidet?". El Maestro exigía que primero ayudaran a sus padres a comprar una casa, luego adquirieran la propia y recién al final pensaran en lujos. Oscar Garré, por ejemplo, estacionaba su vehículo a tres cuadras de la sede para evitar los retos del DT.

  • Los estudios primero: Griguol obligaba a los futbolistas a estudiar carreras universitarias o terciarias. En Gimnasia, figuras como Sebastián "Chirola" Romero y Mariano Messera fueron enviados directamente al banco de suplentes y no jugaron un partido por haber obtenido malas notas en el colegio.

  • El golpe en el pecho: Antes de que sus dirigidos salieran al campo de juego, Griguol los esperaba al final de la manga y les asestaba un fuerte golpe con la mano abierta en el pecho. El ritual tenía un solo objetivo: activar sus sentidos y recordarles que bajo ninguna circunstancia debían relajarse.

  • Pionero tecnológico: Fue un adelantado a su época al incorporar el análisis de videos en formato VHS para estudiar los movimientos de los rivales, materiales que eran confeccionados y editados por su amigo, el periodista Adrián Paenza.

Un legado que late en el fútbol infantil de La Plata

La marca de Timoteo sigue viva a través de las generaciones. En La Plata, su ahijado Timoteo Fallesen (quien nació el recordado domingo del clásico platense de 1996 cuando Gimnasia peleaba el campeonato) creció bajo su afecto e influencia directa.

Hoy, a sus 29 años, Fallesen recorre su propio camino como entrenador en el fútbol infantil de la Asociación Deportiva Beto Ávalos, en Ringuelet. Fiel a la escuela de su padrino, prioriza la paciencia y el aspecto formativo antes que la frustración del resultado, e incluso mantiene un curioso premio para incentivar el orden: regala una bebida al nene que le traiga los botines más limpios antes del partido de fin de semana.

"No sólo produjo jugadores campeones, sino también hombres de bien", reza la estatua de bronce que lo homenajea en la sede de Ferro. Una verdad absoluta para el hombre que demostró que ganar es importante, pero educar es para siempre.

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