lunes 25 de enero de 2021
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Abierto de Australia: Francesca Jones, la tenista de ocho dedos que rompió todos los moldes

El Abierto de Autralia que comienza este 8 de febrero contará con la participación de Francesca Jones, tenista británica que tiene ocho dedos en sus manos y siete en sus pies.

El Abierto de Australia, el primer Grand Slam de tenis del año, comenzará este 8 de febrero luego de un año atípico por lo que dejó la pandemia de coronavirus el 2020 y porque tendrá, entre otros participantes, a Francesca Jones, una tenista británica que será uno de los atractivos del torneo por una característica física que la hace única.

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Nacida en Leeds, Inglaterra, Jones sufre de displasia ectodérmica ectrodactilia, una enfermedad que, entre otros síntomas, la hizo nacer con menos dedos, tanto en las manos como en los pies.

Francesca tiene cuatro dedos en cada mano, cuatro dedos en el pie izquierdo y tres en el izquierdo, por lo que haber alcanzar el cuadro mayor del Grand Slam australiano no es poca cosa para alguien a quienes los médicos le decían que nunca podría jugar de manera profesional.

Con 20 años, gran voluntad y amor por lo que hace, Jones no le dio importancia a los pronósticos de los profesionales ni las burlas de sus pares, se propuso ser tenista profesional y este 8 de febrero jugará su primer gran torneo.

"Lo mejor de la vida es hacer lo que la gente dice que no puedes hacer", es una de las frases que más repite la británica en un castellano perfecto que aprendió en Barcelona, ciudad a la que fue a vivir cuando tenía 10 años para poder entrenar y de la que la hizo hincha del club de fútbol, donde juega Lionel Messi. Fanática de Shakira, porque está casada con Gerard Piqué –jugador del Blaugrana-, Jones se ubica en el puesto 241° del ránking WTA.

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A causa de sus características físicas, Francesca se sometió a varias cirugías en manos y pies. La estabilidad para practicar este deporte es clave. Para poder golpear, Jones adaptó los grips de sus raquetas para hacerlos más cortos, un poco más de lo normal.

A pesar de estos obstáculos, la británica no pone excusas y declaró en más de una oportunidad: “Mi síndrome es muy raro. Es complicado porque hay numerosos síntomas. Sin embargo, no quiero decir que es una desventaja, porque no lo siento así. Es una cosa que está puesta enfrente de mí y tengo que saber cómo seguir. Para mí es más una ventaja, porque me motiva, me hace ser más fuerte. Todas las experiencias que tuve me han ayudado a madurar”.

Solo por haber ingresado al cuadro mayor del Grand Slam australiano, Jones se aseguró una bolsa de 74.000 dólares, pero su mentalidad va más allá y se ilusiona con avanzar en el torneo: "Tengo grandes objetivos por lograr y quiero cambiar la perspectiva de la gente. El tenis me ha ayudado mucho y también me ha ayudado a ser quien soy sobre la cancha”.

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Tras quedarse con las clasificatorias en Dubai tras eliminar a Monica Niculescu (6-3 y 6-2), a la croata Jana Fett (7-6, 2-6 y 6-1) y a la china Jing Lu (6-0 y 6-1), Jones tiene la posibilidad de cruzarse con tenistas a quienes admira, como Serena Williams o Simona Halep, a quienes no teme enfrentar ni pondrá excusas si debe verse cara a cara con estas gigantes del circuito femenino. El único rival a vencer para Francesca Jones es ella misma y está ganando por goleada.