Del iPhone a la pelota: cómo cambió el deseo de los chicos y qué deben saber los padres antes de regalar tecnología
Lo que antes era el deseo indiscutido de una pelota de fútbol o un juguete tradicional, hoy fue desplazado por el iPhone o la PlayStation 5. La mirada de la psicóloga clínica infanto-parental María Eugenia Eguiluz y un análisis del neurodesarrollo y la calidad del vínculo familiar.
Recomiendan que el uso del celular sea limitado y siempre acompañado.
Un iPhone o la PlayStation 5 son los hoy los regalos más deseados por muchos niños y niñas en el marco del Día de las Infancias, cuando no hace mucho lo era una pelota de fútbol o un juguete tradicional.
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La psicóloga clínica infanto-parental María Eugenia Eguiluz analizó en una entrevista en Ahora Vengo Sábados este cambio de paradigma y explicó que, más allá del objeto, lo que está en juego es el neurodesarrollo y la calidad del vínculo familiar.
¿Cuándo es el momento de un celular?
Según Eguiluz, la pregunta no debe centrarse en una edad cronológica específica, sino en dos factores clave: si el niño está preparado y si los adultos están dispuestos a asumir la "crianza digital".
"Cuando un niño tiene un dispositivo móvil, necesitamos incorporar en nuestras pautas de crianza lo digital, porque se abre un ecosistema que no podemos dejar de lado", advirtió la especialista.
El cerebro no necesita pantallas, necesita personas
La experta fue tajante respecto a las recomendaciones de organismos internacionales como la SAP (Sociedad Argentina de Pediatría):
- De 0 a 2 años: La recomendación es cero pantallas. Un bebé nace con 86.000 millones de neuronas y la conexión entre ellas se genera a través de experiencias multisensoriales con un "otro significativo" (miradas, caricias, cantos), algo que la pantalla no puede reemplazar.
- De 3 a 6 años: El uso debe ser limitado y siempre acompañado. Eguiluz señaló que la Academia Española de Pediatría incluso sugiere extender el "cero pantallas" hasta los 6 años, ya que la tecnología no aporta beneficios al neurodesarrollo en esta etapa.
Lo que se pierde en la hiperconexión
El paso "de la pelota al iPhone" tiene costos que la psicóloga observa diariamente en su consultorio. La hiperconexión constante provoca:
- Pérdida del registro del entorno: Los niños ensimismados en dispositivos pierden la noción de quién está a su lado o qué sucede a su alrededor.
- Dificultades socioemocionales: La interacción digital es predecible y controlable, a diferencia de una charla cara a cara. Esto hace que muchos adolescentes hoy no tengan habilidades para iniciar una conversación o gestionar la frustración.
- La desaparición del juego simbólico: "Los chicos de hoy no saben jugar", afirmó Eguiluz, explicando que el juego (como jugar al médico o a la mamá) es esencial para procesar lo que viven y conocer el mundo.
El valor del aburrimiento y el ejemplo adulto
Frente a un mundo de inmediatez, la psicóloga rescató la importancia de permitir que los niños se aburran, ya que es en ese vacío donde nace la imaginación y la capacidad de resolver situaciones por sí mismos.
Sin embargo, recordó que el límite no es solo para los chicos: "Las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra". Si los padres están disponibles "24/7" para sus propios dispositivos, es difícil pretender que los hijos no busquen lo mismo.
Una invitación para este fin de semana
Cerrando la charla en AIRE, María Eugenia Eguiluz dejó un mensaje para todas las familias santafesinas: más allá de los dispositivos de última generación, lo que realmente deja huella es la presencia emocional. "Disfruten y compartan experiencias. No hay nada más lindo que regalar tiempo y disponibilidad".




