Un elefante sigue ocupando mucho espacio: por qué la dictadura censuró libros para chicos
A 50 años del golpe y a casi medio siglo de uno de los decretos que prohibió libros para chicos, un repaso por los mecanismos de censura de la última dictadura.
Algunas ediciones de ayer y hoy del cuento "Un elefante ocupa mucho espacio", de Elsa Bornemann.
El 13 de octubre de 1977 se emitía en nuestro país el decreto N.° 3155, que sería publicado en el Boletín Oficial el 19 del mismo mes. En ese documento, el Poder Ejecutivo Nacional (es decir, la Junta Militar), justificaba la decisión de prohibir “la distribución, venta y circulación, en todo el territorio nacional, de los libros "Un elefante ocupa mucho espacio" de Elsa Isabel Bornemann y "El nacimiento, los niños y el amor" de Agnés Rosenstiehl, ambos de "Ediciones Librerías Fausto"”. Además, se ordenaba el secuestro de los ejemplares existentes.
La justificación detrás de la censura estaba detallada en el mismo decreto. Para el gobierno represor tanto el cuento de Elsa Bornemann como el libro de Agnés Rosenstiehl tenían una “posición que agravia a la moral, a la familia, al ser humano y a la sociedad que éste compone”. Agregaba, además, que estos escritos, destinados a niños, buscaban adoctrinar a sus lectores en el “accionar subversivo”.
Ni este decreto ni estos actos de censura fueron los únicos. La Junta Militar prohibió una gran cantidad de volúmenes, dentro de los cuales muchos eran dirigidos a infancias y adolescentes. Pero ¿por qué era fundamental para los represores ocupar recursos y tiempo en secuestrar cuentos para chicos?
La literatura infantil: la sociedad explicada a los más chicos
Todo texto es producido en un contexto histórico particular: nace como parte de la producción cultural de una época. Los 70s fueron años turbulentos, donde la violencia armada y la represión eran moneda corriente. En este clima es donde las fuerzas armadas derrocan al gobierno de Isabel Perón e inician la dictadura mas sangrienta de la historia de nuestro país.
el nacimiento rosenstiehl
Portada y contraportada de otro de los libros prohibidos por la dictadura militar: "El nacimiento, los niños y el amor", de Agnés Rosenstiehl.
En aquellos años comenzaba a verse una nueva forma de contar historias “para chicos”. La parodia y la crítica social estaban presentes en los relatos infantiles, y no era difícil poder trazar paralelismos entre las metáforas de los cuentos y los hechos de la realidad. Así, lo que a simple vista podía ser una historia graciosa, para los represores era una potencial arma que difundía ideas peligrosas y que atentaba contra los valores supuestamente superiores que la Junta Militar decía querer proteger.
El libro de Rosenstiehl es una introducción a lo que hoy podríamos llamar ESI de la época: enseñaba a los niños cómo “se hacían los bebés”, con palabras claras e ilustraciones. Como muchas agrupaciones de derecha del mundo de hoy, la idea de que los más chicos reciban educación sexual parecía poner en jaque las tradiciones y costumbres de la “familia argentina”, por lo que el libro fue censurado.
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Sin embargo, los esfuerzos de los represores fueron en vano: el libro se consigue hasta el día de hoy en sitios de reventa. Tal vez demasiado tradicional para los ojos del siglo XXI, continúa siendo una pieza de valor histórico digna de ser recordada como la obra transgresora y valiente que fue en un momento clave para la historia del país y de occidente.
El caso del cuento de Elsa Bornemann, “Un elefante ocupa mucho espacio”, es tal vez aún más emblemático. Cualquier persona, luego de una rápida búsqueda en Internet, puede conseguir un PDF de este relato, ampliamente disponible en páginas de educación, de memoria y de literatura. En este cuento, los animales del circo, liderados por un elefante que “se decidió una vez a tener una idea tan enorme como su cuerpo”, hacen una huelga. Rompen las jaulas, capturan al dueño del circo y exigen pasaje a África, ayudados por el loro del grupo que oficia como traductor.
Un país donde los niños crecieran leyendo este tipo de cuentos era el país que los represores temían. Por este motivo, "Un elefante ocupa mucho espacio" (que mostraba en sus ilustraciones al dueño del circo en una jaula y a los animales libres) no podía existir en la Argentina que la Junta Militar intentó modelar a fuerza de represión y censura.
De esta manera, podemos entender que la literatura no es solo un reflejo de la sociedad, sino que es al mismo tiempo un poderoso elemento de cambio a partir del cual la sociedad se entiende a sí misma, se transforma y evoluciona. Así, quitarle a una sociedad estas facultades desde la infancia es una forma clave de detener el cambio, el progreso y la proliferación de nuevas ideas.