Cuando Gastón Tauro mira su colección, recuerda mucho más que dónde compró un disco. Aparecen personas, viajes, cumpleaños y tardes de adolescencia. Un amigo que le grabó canciones. Su papá llegando con un CD en el bolso. Las monedas que juntaba para comprar música. Cada objeto conserva algo de quienes lo acompañaron.
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Esa forma de vivir la música atraviesa su historia con los Rolling Stones, protagonista del cuarto capítulo de Coleccionistas. Una pasión que empezó con el descubrimiento de una canción y fue creciendo hasta llevarlo a otros países, reunirlo con amigos frente a un escenario y regalarle un encuentro inesperado con Ronnie Wood.
Un cassette que abrió un mundo
Antes de los Stones estuvieron la radio que escuchaba su mamá, los vinilos que veía en las casas de su familia y la curiosidad por las bandas que empezaba a descubrir. Después llegaron el heavy metal, Hermética y el rock argentino: Los Redondos, Divididos y las canciones que circulaban en cassettes grabados.
El encuentro con los Rolling Stones tuvo una puerta de entrada particular. Gastón escuchó una versión de “Paint It Black” interpretada por Judas Priest y supo que la canción pertenecía a otra banda. Cuando volvió a Buenos Aires durante unas vacaciones, le pidió a un amigo que se la grabara.
Su amigo ya estaba entusiasmado con los Stones. Armó un compilado y le entregó ese cassette que Gastón escucharía una y otra vez.
En aquella época, conseguir música también exigía paciencia. Había que esperar una canción en la radio, tener un cassette listo para grabarla, anotar los títulos a mano o ahorrar para comprar una edición original. Gastón encuentra en esos hábitos una raíz de su impulso por conservar.
Todavía guarda el primer CD de los Stones que le trajo su papá: It’s Only Rock ’n Roll. Con el tiempo, el disco adquirió un valor inseparable de ese recuerdo.
La emoción de llegar con los amigos
Entre los recitales que vivió, hay uno que ocupa un lugar especial: Hyde Park, Londres, en 2022, durante la celebración de los sesenta años de los Rolling Stones.
Gastón viajó con un grupo de diez amigos de Santa Fe. Frente al escenario, la emoción también estaba en mirarse y reconocer todo lo que habían recorrido para llegar hasta allí.
“¿Cómo llegamos acá?”, recuerda que se preguntaban.
La escena reunía distintas etapas de sus vidas: los primeros recitales, las conversaciones sobre música, los años de trabajo y el esfuerzo de organizar el viaje. Estaban juntos, viendo a la banda que los había acompañado durante tanto tiempo.
Pero hubo esperas difíciles. En 2006, Gastón tenía una entrada para ver a los Stones en Argentina y finalmente no pudo asistir por una obligación laboral. La frustración fue tan grande que prefirió no mirar la transmisión por televisión.
Diez años después, cuando la banda regresó, organizó sus vacaciones y consiguió entradas para las tres fechas en La Plata. Aquella experiencia le dejó una convicción que repite durante la entrevista: siempre puede haber una revancha.
Ocho horas de espera y un encuentro inesperado en New York
En 2023, durante un viaje por Estados Unidos, Gastón recibió información sobre una posible presentación de los Stones en New York por el lanzamiento de Hackney Diamonds.
Cambió sus planes y viajó con su mujer y un amigo. Esperaron durante horas frente al lugar del show, vieron llegar a los músicos y escucharon el concierto desde afuera. No pudieron entrar.
Al día siguiente fueron al local temporal que la banda había preparado para vender discos y merchandising. Mientras recorrían el lugar, Gastón se dio vuelta y vio a Ronnie Wood, que había llegado con su familia.
Lo que siguió fue una conversación distendida, fotos y discos firmados. Después de la decepción de la noche anterior, tuvieron la oportunidad de compartir un momento cercano con uno de sus ídolos.
Antes de despedirse, le pidieron que les firmara el brazo. Luego fueron a tatuarse esa firma.
El encuentro quedó guardado en fotografías, en discos y, también, en la piel.
Los objetos que llegan con una historia
En la colección de Gastón hay ediciones especiales, cajas, cassettes y libros. Algunos llegaron después de una búsqueda; otros, gracias a personas que sabían cuánto significarían para él.
Un amigo le regaló una edición japonesa en CD de The Rolling Stones No. 2. Otro le acercó un libro de pinturas de Ronnie Wood, firmado por integrantes de la banda, que había sido rescatado cuando estaban por descartarlo por daños de humedad.
Gastón recuerda especialmente el gesto detrás de esos regalos: alguien que piensa en él y confía en que va a cuidar ese objeto.
La amistad aparece así como una parte fundamental de la colección. Está en los discos que circulan, en los datos que se comparten y en quienes ayudan a otros fanáticos a cumplir el sueño de viajar para ver a la banda.
Guardar algo de lo vivido
Para Gastón, coleccionar conserva la emoción de buscar. Entrar a una disquería sin saber qué va a encontrar, revisar una batea, descubrir una edición o recibir un regalo inesperado son experiencias que después permanecen asociadas a cada pieza.
También disfruta abrir los discos, mirar sus detalles y escucharlos. En el formato físico encuentra una manera de volver a esos años en los que descubrir música ocupaba buena parte de su vida.
En este capítulo de Coleccionistas, los Rolling Stones permiten recorrer esa historia: la del adolescente que escuchaba un cassette en loop y la del adulto que se emociona al recordar un recital compartido con sus amigos.
Entre ambos siguen estando las canciones. Y una colección que le permite volver, cada tanto, a los momentos en que las escuchó.
Reviví los episodios anteriores de Coleccionistas
Episodio 1: Soda Stereo x Fernando Ferrero
Episodio 2: Kiss x Javier Ciavatta
Episodio 3: SUMO x Gerardo Rivera


