La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés) advirtió que la radiación de una tormenta solar podría afectar a la Tierra este jueves o viernes. Esto podría generar interrupciones en los sistemas de generación y red eléctrica, como así también en las comunicaciones por satélite (como el GPS) y las señales de radio.
En los últimos días, los científicos observaron un aumento en las erupciones solares, tanto en tamaño como en número. Las interferencias en las comunicaciones se deberían a estas erupciones solares, que son capaces de producir rayos X tan fuertes como para degradar o bloquear las ondas de radio de alta frecuencia.
Las erupciones solares son una intensas explosiones de radiación que provienen de la liberación de energía magnética asociada a las manchas solares. Las llamaradas son los eventos explosivos más grandes de nuestro sistema solar. Se ven como áreas brillantes en el sol y pueden durar de minutos a horas.
Las tormentas solares
El doctor en Ciencias Físicas Alberto Vásquez, especialista en física solar y física de plasmas, explicó en una oportunidad a Aire Digital que el Sol está conformado por plasma ardiente. “El Sol es una esfera gaseosa de plasma no sólida que gira a distintas velocidades. El material que conforma al Sol es plasma, son partículas cargadas y las partículas cargadas al rotar están conformando corrientes eléctricas. Eso genera un enorme campo magnético”.
Además, “sobre la superficie solar ocurren explosiones” contó. Y detalló: “Se trata de tormentas solares, algunas de ellas pueden ocurrir en dirección a la Tierra. Todo ese material se inyecta en la magnetósfera terrestre y provoca auroras. Durante tormentas solares extremas podemos tener GPS completamente desorientados, vuelos traspolares suspendidos o desviados porque pueden tener exposición a una radiación muy fuerte”.
La magnetósfera terrestre que mencionó el especialista es la que protege a nuestro planeta de la llegada infernal de los rayos solares. “Se genera por el movimiento del núcleo cargado de la tierra y es lo que nos protege. Así, las partículas cargadas que vienen del Sol no pueden atravesar el campo terrestre. Estas son las razones prácticas por las que estudiamos la atmósfera solar” remarcó el científico.
Para conocer con precisión el comportamiento de nuestra estrella se han puesto en órbita muchos satélites que la monitorean permanentemente. “El viento solar ha sido medido con muchísima precisión en particular por una nave llamada Ulises que es una de las pocas naves que salió por fuera del plano de la eclíptica y voló en forma perpendicular a la eclíptica y fue midiendo la velocidad del viento solar” explicó Vásquez.
“Hoy en día sabemos que el viento solar sale de una manera muy rápida de las zonas llamadas agujeros coronales y surge de manera bastante más lenta. Sabemos que se acelera a una velocidad extraordinaria, de 400 a 800 kilómetros por segundo“, detalló.





