El Observatorio Astronómico de Chile "Alma", formó parte de los ocho observatorios del mundo que trabajaron para lograr fotografiar al agujero negro supermasivo de la Vía Láctea, Sagitario A*. El astrónomo de "Alma", David Rebolledo, explicó este lunes en AIRE qué son estos misteriosos objetos que están por todo el Universo y dio detalles de la foto histórica.
"Los agujeros negros son concentraciones de masa impresionantes, que distorsionan el espacio-tiempo", indicó el experto en Ahora Vengo. "Tienen una masa tan concentrada que ni siquiera la luz puede escapar, por eso se llaman agujeros negros", dijo Rebolledo. Estos agujeros negros nacen, en general, del colapso de estrellas más grandes que el Sol, cuando "mueren".
El agujero negro que está en el centro de la Vía Láctea "es un agujero negro supermasivo y tiene cuatro millones de veces la masa del Sol", explicó el astrónomo. "Todo lo que está alrededor del agujero negro hace una órbita, que es todo ese gas que emite la luz que se ve en la foto, media amarilla y roja", señaló. "Ese material está a punto de caer en el agujero negro", agregó.
El experto explicó que aún no se sabe a ciencia cierta cómo se forman los agujeros negros supermasivos, pero que sí se sabe que en cada galaxia, al parecer, hay uno. "Casi todas tienen un agujero negro supermasivo en el centro y hay otros agujeros negros flotando en la Vía Láctea, pero no generan ningún tipo de peligro para nosotros", sostuvo el astrónomo.
Para poder obtener una foto detallada de cualquier objeto en el Universo, se necesita un telescopio que sea lo suficientemente grande. "Ningún telescopio, ni siquiera Alma, que tiene 66 antenas, por sí solo podría sacar una foto tan detallada porque son objetos que son muy pequeñitos vistos desde acá, aunque en el espacio son muy grandes", explicó Rebolledo.
"La técnica de interferometría que utiliza Alma toma la señal de distintas antenas, de manera coordinada, y simula un telescopio no del tamaño de una antena particular, sino de la distancia entre dos antenas. Esta es la técnica de la interferometría en ondas de radio", explicó el experto. "Lo que hicieron con el proyecto del Telescopio del Horizonte de Sucesos (una red de ocho telescopios conectados en el planeta) fue usar el mismo concepto pero con telescopios ubicados en distintas partes. Simularon un telescopio del tamaño de la distancia entre los telescopios", indicó.
"Al ser tan grande, permite obtener esta imagen detallada de objetos que son tan pequeñitos para nuestros ojos", dijo.
La fotografía del agujero negro supermasivo del centro de la Vía Láctea, permitió descubrir que el eje de rotación del agujero negro está de frente a la Tierra y no de forma perpendicular como se pensaba. "Al parecer, ni siquiera está coordinado su formación o tubo, con la formación de la Vía Láctea, y eso da lugar a una pregunta física muy importante: ¿cómo es que los agujeros negros determinan la evolución de las galaxias? Al parecer, si uno tiene el plano de la Vía Láctea, que es como un disco bien plano, el agujero negro está inclinado, y el eje de rotación apunta hacia donde estamos nosotros. Eso no significa ningún tipo de peligro para nosotros, aunque a veces los agujeros negros eyectan material a velocidades relativistas, que son similares a la velocidad de la luz. Nuestro agujero negro, por suerte no lo está haciendo, está bastante calladito", contó Rebolledo.
Al ser consultado por Luis Mino sobre la profundidad de los agujeros negros, el astrónomo respondió que no tienen final. "Un agujero negro no tiene fin, deforma el espacio-tiempo infinitamente. Si la luz pasa por ahí, se pierde y nunca más vuelve a salir. ¿Qué pasa después de eso? No lo sabemos porque como no sale información de un agujero negro, es decir, no sale luz, no podemos saber si es que pasamos a otra dimensión. En la práctica no podemos testearlo porque las leyes de la física ahí no funcionan", contó el chileno.
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