En 1988 un científico halló huellas de dinosaurio en un delta aislado del mundo, volvió 34 años más tarde y descubrió la pura verdad

El aislamiento de un territorio remoto en Canadá obligó a postergar durante décadas el análisis de un yacimiento fósil único. La reciente expedición científica desveló la presencia de depredadores y herbívoros gigantes que caminaban por las costas del Cretácico, completando un capítulo perdido de la historia geológica.

Los científicos utilizaron helicópteros para acceder a la remota Formación Marshybank y analizar las capas sedimentarias del Cretácico.

Los científicos utilizaron helicópteros para acceder a la remota Formación Marshybank y analizar las capas sedimentarias del Cretácico.

Un enigma que permaneció congelado en el tiempo finalmente vio la luz. En 1988, el investigador Guy Plint avistó una serie de impresiones fósiles en un área de difícil acceso cerca de Tumbler Ridge, en Columbia Británica, Canadá. Las extremas complicaciones logísticas y la imperiosa necesidad de utilizar helicópteros para acceder a la zona postergaron cualquier exploración sistemática.

Tuvieron que transcurrir 34 años para que, en 2022, Plint regresara junto al paleontólogo Charles Helm para examinar el yacimiento con metodología moderna. La investigación posterior, publicada en la prestigiosa revista Historical Biology, reveló una "fotografía geológica" impecable de hace casi 90 millones de años.

Las huellas impresas sobre la roca pertenecen al Coniaciano, una etapa geológica del período Cretácico desarrollada entre 89,75 y 86,5 millones de años atrás. El descubrimiento constituye uno de los primeros registros formales de rastros de dinosaurios correspondiente a esta época identificados en suelo canadiense, rellenando un enorme vacío de información dentro del registro fósil regional.

La reconstrucción de un antiguo delta donde abundaban los "pico de pato"

Para comprender la preservación de estas marcas es necesario viajar al Cretácico medio, cuando un vasto mar interior dividía el continente norteamericano. La zona que hoy alberga montañas albergaba un complejo sistema de ríos que desembocaban en la costa, formando un delta costero registrado en la actual Formación Marshybank. Los animales caminaban sobre el barro húmedo, y las capas posteriores de sedimento sellaron las pisadas antes de que el paso de las eras convirtiera el barro en piedra.

Entre las evidencias recolectadas, los científicos hallaron una clara preponderancia de especies herbívoras:

  • Huellas romas y anchas: impresiones de tres dedos con dimensiones de entre 30 y 50 centímetros.
  • Presencia de ornitópodos: los rastros corresponden a dinosaurios de "pico de pato", criaturas que podían desplazarse tanto de forma bípeda como cuadrúpeda.
  • Abundancia de vegetación: el florecimiento de las primeras plantas con flores en el delta creó un ecosistema idóneo para la alimentación de grandes manadas de herbívoros.
Las huellas de tres dedos anchos confirman el paso de ornitópodos herbívoros que aprovechaban la vegetación nativa del delta.

Las huellas de tres dedos anchos confirman el paso de ornitópodos herbívoros que aprovechaban la vegetación nativa del delta.

Depredadores al acecho y la importancia del comportamiento animal

El mapa de pisadas no solo registró la marcha pacífica de los herbívoros. El equipo de paleontólogos identificó un segundo grupo de huellas caracterizado por tres dedos estrechos, alargados y rematados por finas marcas de garras. Esta anatomía confirma la circulación simultánea de terópodos carnívoros, revelando que los depredadores acechaban a las presas en las mismas zonas de alimentación del delta.

A diferencia de las osamentas o fósiles corporales aislados, las icnitas (huellas fósiles) aportan datos dinámicos sobre la interacción biológica, la velocidad de marcha y el uso del hábitat. Tras permanecer tres décadas en el olvido debido a las barreras geográficas, este rincón de Columbia Británica demostró que el barro de un antiguo delta guardó, en silencio, los secretos del comportamiento animal en los instantes previos a la extinción de los reptiles gigantes.

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