Chau a las 24 horas exactas: la razón científica por la que los días en la Tierra duran cada vez más o menos
Un estudio de la Universidad de Alberta reveló que la interacción gravitacional y magnética entre el núcleo y el manto altera la velocidad de giro del planeta.
El intercambio de momento angular entre el manto y el núcleo líquido equilibra la velocidad de giro de la Tierra.
La creencia popular sostiene que la Tierra tarda exactamente 24 horas en completar un giro sobre su propio eje, pero la física geofísica acaba de refutar esa precisión matemática. Los físicos Huifeng Zhang y Mathieu Dumberry, investigadores de la Universidad de Alberta en Canadá, confirmaron que el planeta suma y resta milisegundos de forma constante en la duración de cada jornada.
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La causa principal de este fenómeno reside en un complejo juego de fuerzas gravitacionales, electromagnéticas y de fricción que operan en las profundidades de la estructura terrestre.
El corazón sólido del planeta, lejos de permanecer estático, ejerce un tirón de gravedad continuo sobre el manto y la corteza. Este intercambio permanente de momento angular entre las capas internas altera la velocidad de rotación global, generando variaciones imperceptibles para la rutina humana pero cruciales para la ciencia moderna.
Las fuerzas invisibles que aceleran y frenan al planeta
La investigación demostró que el planeta conserva su impulso angular total redistribuyendo la energía entre sus distintas capas. Cuando el núcleo acelera su marcha, el manto frena su velocidad para compensar el sistema, y viceversa. Varias dinámicas subterráneas intervienen en este proceso:
- Torsión por masa irregular: el núcleo interno sólido presenta imperfecciones en su superficie que generan tirones gravitacionales desparejos sobre la rocosa capa del manto.
- Corrientes magnéticas: el movimiento constante del núcleo líquido externo genera el campo magnético del planeta, influyendo directamente sobre la tasa de giro.
- Fricción interna: las irregularidades en la frontera entre el núcleo y el manto frenan o impulsan las masas según la presión geofísica del momento.
Un núcleo dinámico que desafía las teorías geológicas tradicionales
El informe de los científicos canadienses permitió interpretar con precisión las oscilaciones de la rotación registradas en las mediciones oficiales entre 1964 y 2019. Además, los datos revelaron que el núcleo interno exhibe una viscosidad sorpresivamente baja, permitiendo que la masa sólida se deforme bajo presión en lapsos menores a diez años.
Este descubrimiento derriba los viejos dogmas sobre la rigidez de las capas profundas de la Tierra. El monitoreo de estas mínimas diferencias de tiempo funciona ahora como un escáner indirecto para medir la actividad subterránea, abriendo una nueva era en la comprensión de la evolución planetaria.





