Clarinha es un suceso y conmociona a todo Brasil. La joven ingresó en la unidad sanitaria atropellada en junio de 2000, sin documentos personales y se encuentra en estado vegetativo hace 21 años. Una nueva pista podría indicar que se trata de una niña que desapareció en 1976 mientras estaba de vacaciones en Espírito Santo, Brasil.
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Las sospechas de una niña secuestrada en 1976
Ahora, el Ministerio Público de Espírito Santo (MPES) investiga si es una niña de Minas Gerais secuestrada en 1976, en Guarapari. En ese momento, tenía un año y 9 meses y estaba de vacaciones con su familia en Espírito Santo. La niña desapareció mientras jugaba en la playa. Su hermano lanzó una pelota y ella fue a buscarla. Después de eso, nunca más la volvieron a ver. Los padres incluso vieron una camioneta blanca que creen que fue el vehículo que se la llevó.
Según informa el sitio web ABC, la sospecha de que Clarinha podría ser la niña surgió después de que un equipo de investigadores utilizara un proceso de emparejamiento facial, con búsquedas en bases de datos de personas desaparecidas que tenían similitudes con la mujer hospitalizada. Ahora, el Ministerio Público envió el material genético de Clarinha a la Policía Civil de Minas Gerais, quienes harán una comparación con el perfil genético de los padres de la niña.
La mujer fue ingresada en el Hospital São Lucas, en la capital de Espírito Santo, en 2000 tras ser atropellada. Según testigos en ese momento, tenía unos 25 años y huía de un acosador no identificado. Clarinha llegó a la unidad indocumentada e inconsciente. Un año después, fue trasladada al Hospital de la Policía Militar, donde permanece internada desde entonces. Se hicieron varios intentos de identificación durante los últimos 20 años, pero todos fueron infructuosos. Según MPES, Clarinha parece tener 40 años, edad compatible con la de la niña desaparecida.
Perdió a seres queridos por el covid y decidió instalar lápidas en el frente de su casa para que la gente se vacune
Jesse Jones tuvo una idea muy particular para tratar de convencer a la gente de que se inocule contra el covid19. Con ese objetivo en mente, el abogado residente en la ciudad de Raleigh, estado de Carolina del Norte, no dudó en colocar junto a su casa una tétrica instalación compuesta por un esqueleto gigante de Halloween y varias lápidas, reporta ABC 11.
"No vacunados, nos vemos pronto, idiotas", puede leerse en el tablero sujeto en la pelvis del esqueleto, mientras las lápidas contienen mensajes similares de tipo: "Escuché a Trump", "No fue un bulo", "Me enteré de las noticias por Fox (News)". Jones tiene sus motivos para intentar convencer a quienes son reacios a vacunarse, ya que su mujer perdió a su madre a causa de la enfermedad, mientras que un compañero de trabajo no inmunizado también perdió la vida tras contraer covid-19, al igual que otros 14 clientes.
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"Mi esposa perdió a causa del coronavirus a su madre, que era una mujer que pasó toda su vida cuidando de la gente, y murió completamente sola en un hospital, sin poder ver a un solo pariente durante 15 días", explica el hombre. El autor de la idea subraya que el virus es "el enemigo", y acusa a los no vacunados de no ser patriotas, ya que "ponen a Estados Unidos en peligro".


