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Cómo maquillar los ojos marrones: el color infalible para resaltar la mirada según expertas
Especialistas en belleza revelaron las mejores técnicas para iluminar el iris castaño y explicaron por qué los tonos fríos marcan la diferencia.
La técnica en tonos azules y tierra que potencia la profundidad de los ojos castaños.
Aprender a maquillar los ojos marrones con las tonalidades adecuadas resulta fundamental para potenciar la mirada. A diferencia de los claros, los iris castaños ofrecen una enorme versatilidad cromática: combinan tanto con tonos chocolate y bronce como con acabados dorados y cobrizos. Sin embargo, los profesionales destacan una opción poco habitual que logra un efecto único.
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El secreto para mejorar ojos marrones
Especialistas en maquillaje aseguran que el gran secreto radica en generar contraste y profundidad. En ese sentido, el color azul funciona de manera excepcional. Lejos de exigir una cobertura total y estridente sobre el párpado, alcanza con sumarlo en puntos estratégicos para hacer resaltar los matices cálidos naturales del ojo.
Las maquilladoras Maru Iovanetti y Alana Porras coinciden en que la clave consiste en mezclar intensidades y contrastar temperaturas frías con cálidas. El azul, particularmente en variantes oscuras o apagadas, logra que los destellos miel, ámbar y dorados cobren un protagonismo inmediato bajo la luz natural.
“Muchas veces pensamos que para resaltar los ojos marrones tenemos que recurrir siempre a los tonos tierra… pero la teoría del color nos dice que podemos jugar mucho más”, explicó Iovanetti en diálogo con CLARA sobre las posibilidades del círculo cromático.
La profesional remarcó las alternativas para lucir este tono sin sobrecargar el rostro: “El azul genera un contraste precioso con los pigmentos cálidos del iris y consigue que los tonos dorados, miel y avellana se vean todavía más intensos. No hace falta que sea un azul súper llamativo: azul marino, petróleo, azul grisáceo… hay muchas formas de incorporarlo sin sentir que llevás 'mucho' maquillaje”.
El uso de tonalidades frías no implica resignar la gama cálida. La técnica más recomendada propone armar una base con tonos tierra y reservar los toques más intensos para zonas clave. Para Porras, el paso inicial requiere emparejar la superficie: “Pero primero aplicamos corrector en el párpado y lo difuminamos, que quede muy bien integrado”.
A continuación, la especialista sugiere aprovechar el polvo bronceador tradicional como color de transición: “Vamos a utilizar nuestro bronceador para hacer una transición y con una brocha redonda y sueltecita lo difuminamos por encima de la cuenca y rasgamos la mirada”.
Para dar volumen, Porras indica sumar una sombra marrón oscura en el extremo externo: “Y ahora le vamos a dar profundidad. Con una brocha plana, agarramos sombra más oscura y depositamos a toquecitos”. Así, con tres elementos básicos, el párpado adquiere estructura y relieve sin recargar la piel.
El tono negro aporta el cierre justo para definir la forma del ojo sin achicarlo. La técnica sugiere trazar un delineado difuminado con pincel biselado o trabajar con lápiz en el lagrimal para intensificar la expresión sin necesidad de enmarcar todo el contorno con un trazo grueso.
Una fórmula práctica combina bronce en la cuenca, marrón en la esquina externa, negro pegado a las pestañas y un destello azul petróleo o marino para iluminar el iris. Por último, la aplicación de máscara termina de abrir los ojos: “Vamos a por las pestañas con un poquito de máscara”, indicó Porras, quien recomienda insistir en las pestañas exteriores en zigzag para lograr un acabado más rasgado.






