La advertencia demandó el trabajo de la Brigada de Explosivos de la URI, mientras que otros efectivos policiales cortaban el tránsito en las inmediaciones. Por espacio de media hora se generó caos vehicular.
Afortunadamente, se trató de una falsa alarma. Tras confirmarse la inexistencia de elementos explosivos, alumnos y docentes fueron autorizados a regresar al establecimiento.
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