A tres meses del descubrimiento de actividades ilegales de movimiento de suelo en el predio del Riacho Santa Fe, terminó la plantación de vegetación y los trabajos de reforestación en el lugar. Ahora, solo resta que la naturaleza vuelve a crecer tal como estaba antes de la intervención.
Este jueves, Mariano Fusco, en el móvil de Aire de Santa Fe, recorrió la zona y mostró que todo el terreno fue cubierto de nuevas plantaciones que ya comenzaron a crecer. Además, se detecta el crecimiento de otra vegetación en la zona.
En la zona se plantó una diversidad de 50 árboles como palmeras, ceibo, sauce, palo borracho. La idea es que se devuelva la parte estética del lugar.
Antecedentes
Los trabajos para recuperar el estado original del terreno empezaron a finales de febrero, luego de la intimación que el Gobierno Provincial presentó contra el propietario del predio, que aceptó realizar las trabajos.
Roberto Gioria, secretario de Recursos Hídricos, explicó que el predio debe quedar con la misma cota y niveles que tenía antes de la intervención y el dueño deberá presentar un plan de forestación para recuperar los árboles que las máquinas derribaron (el que comenzó a ejecutarse este martes). “Vamos a restituir para que quede todo en orden. Soy el único responsable de todo”, dijo en febrero el propietario del terreno, Daniel Questa, luego de reunirse con funcionarios de la Provincia y el Municipio.
El viernes 5 de febrero, el Municipio y la Provincia habían paralizado los trabajos que llevaba adelante Questa en el predio junto al Riacho Santa Fe. Los funcionarios de la Municipalidad de Santa Fe constataron “grandes excavaciones”, la conformación de terraplenes de dos metros de alto y la extracción de suelo debajo del puente de conexión vial con Alto Verde.
Los trabajos se paralizaron porque el dueño del predio no había presentado estudio de impacto hídrico y ambiental y no tenía autorización para realizar un movimiento de suelo en uno de los puntos más vulnerables de la ciudad cuando hay crecidas en la cuenca del río Paraná. Las retroexcavadoras, además, arrasaron con ejemplares de ceibo e ibirá pita, entre otros árboles, que llevaban décadas en la costa del riacho.
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