La crisis sanitaria que comenzó un año y medio atrás en el mundo producto de un virus zoonótico hizo que muchas personas se interesaran en diferentes ámbitos de la naturaleza. Un estudio de la Fundación Vida Silvestre determinó que el 71% de la población argentina se siente sensibilizada en cuanto al consumo de recursos del planeta y la relación con la naturaleza. Incluso entre las personas encuestadas que no se consideraron preocupadas por el ambiente, reflexionaron sobre la relación de las personas con la naturaleza. El interés es mayor en mujeres y jóvenes de entre 16 y 23 años.
"Los resultados de esta investigación son más que claros”, dijo Manuel Jaramillo, director general de la fundación. Para el ingeniero forestal, “la preocupación por el impacto que generamos en la naturaleza es cada vez mayor en la sociedad argentina”.
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Es sabido que la pandemia que causa estragos en la población mundial tiene una relación directa con el impacto humano sobre los ecosistemas y la vida salvaje, agravado por el cambio climático. La ONG World Wide Fund for Nature concluyó en uno de sus recientes estudios que esa huella humana “debilita los ecosistemas naturales y facilita la propagación de patógenos, aumentando el riesgo de contacto y transmisión al ser humano con los consiguientes efectos negativos sobre nuestra salud”.
De hecho, el 70% de las enfermedades humanas de los últimos 40 años tienen origen zoonótico, destaca el mismo informe de la organización internacional. El ébola, el SIDA, el SARS, la gripe aviar, la gripe porcina y la Covid-19 (producida por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2) son algunos de los ejemplos.
La investigación que data de junio de 2020 señala como indicadores de la destrucción de la naturaleza y posterior aparición de enfermedades en el ser humano, la pérdida de especies, la destrucción de bosques y hábitats naturales, el tráfico de especies silvestres y de carne de animales salvajes y la intensificación de la agricultura y la ganadería.
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El avance de los incendios en los humedales y los focos devastadores en bosques de la Patagonia, junto con la histórica sequía de los ríos y la consecuente escasez de agua, atenuaron la preocupación de la sociedad mundial y argentina en particular. “La evidencia que provoca la destrucción de la naturaleza y el impacto que tiene en nuestro bienestar, la economía y la salud nunca ha sido más fuerte”, reflexionó Jaramillo. “Es esencial que como sociedad trabajemos en conjunto, reforzando nuestro compromiso individual y exigiendo que el mismo se vea reflejado en políticas empresariales y gubernamentales, para transformar nuestros hábitos por unos que detengan y reviertan la degradación de nuestro planeta”, agregó.
La encuesta también reveló que la población más interesada en la naturaleza desde inicios de la pandemia son, en su mayoría, mujeres y jóvenes de entre 16 y 23 años, que encontraron la deforestación como uno de los primeros temas ambientales que más preocupan. En segundo lugar se ubicó el interés por los incendios, luego el manejo de los residuos y la extinción de especies.
En otra de las preguntas, la educación sobresalió entre “los principales temas a los que hay que prestar mayor atención en Argentina”, por sobre la salud (39%) y la economía (37%), entre otros. La educación ambiental resulta entonces esencial en estos tiempos para formar una conciencia ambiental que reflexione sobre el planeta que la sociedad actual está dejando para las futuras generaciones. “Esto impactará directa y positivamente sobre la calidad de vida de las personas, ya que hoy más que nunca comprendemos que dependemos de un planeta sano, para gente sana”, analizó Jaramillo.
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