Por qué es urgente la ayuda humanitaria que rechaza Maduro y necesita Venezuela

El puente de Tienditas, en el paso fronterizo que une la provincia colombiana de Cúcuta con el estado venezolano de Táchira, permanece bloqueado desde la semana pasada por dos grandes contenedores y un imponente camión cisterna. Es la última medida del presidente Nicolás Maduro para impedir el ingreso al país de la ayuda humanitaria que prepara una coalición internacional.

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El puente de Tienditas, en la frontera con Colombia. Foto: AFP

“Tenemos problemas, sí. Pero Venezuela no es un país con hambre, tiene grandes niveles de acceso a alimentos”, aseguró Maduro en una entrevista con la cadena de noticias BBC esta semana. Las cifras lo contradicen.

De acuerdo a un estudio de la Universidad Católica Andrés Bello sobre las condiciones de vida en el país, más del 87% de la población se encuentra debajo de la línea de pobreza y en los últimos dos años, la falta de ingesta de alimentos se tradujo en una pérdida de peso promedio de 11,4 kilos por habitante, lo que encendió la alarma de la Organización Mundial de la Salud.

El salario mínimo, establecido en 18.000 bolívares soberanos -unos 5 dólares respecto a la cotización de hoy- apenas alcanza para comprar un kilo de queso. El cuadro se agrava por la descontrolada suba de precios que se traduce en una hiperinflación que supera el 1.000.000%.

Entre los sistemas públicos afectados por la crisis, el sanitario es de los más golpeados. De acuerdo a relevamientos presentados ayer en la Conferencia Mundial de la Crisis Humanitaria en Venezuela, celebrada en Washington, la mitad de los hospitales del país no tiene capacidad para atender afecciones simples como una apendicitis, y sólo el 5% está capacitado para asistir a alguien que sufra un infarto. Los estudios revelaron que en la actualidad ningún centro de salud cuenta con un servicio de nutrición que provea los alimentos requeridos por prescripción médica.

Algunos pacientes se encuentran en situaciones especialmente vulnerables, como los 40.000 enfermos de cáncer que no pueden recibir tratamiento oncológico o los 3.000 niños con cardiopatías congénitas que necesitan ser operados en el primer año de vida.

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Unicef advirtió sobre el crecimiento de niños desnutridos “como consecuencia de la prolongada crisis económica y financiera que vive el país”, en un comunicado publicado en enero de este año. El escrito señala que durante el tercer trimestre de 2017, y en base a un estudio a cargo de Cáritas, el 15,5% de los niños evaluados presentaban síntomas de tener un peso demasiado bajo para su talla, y que el 20% de los niños venezolanos estaba en riesgo de desnutrición.


La Conferencia Mundial Humanitaria en Venezuela estableció en la OEA que se priorizará el envío de cargamentos que atiendan las demandas de los grupos vulnerables, entre los que cuentan niños, mujeres y adultos mayores en riesgo de desnutrición.

El bloqueo de Maduro se verá puesto a prueba el 23 de febrero, fecha que el autoproclamado presidente interino, Juan Guaidó, estableció para que se realice la primera entrega de víveres y medicinas. Mientras Guaidó convoca a través de las redes sociales a la ciudadanía para colaborar en la distribución de la ayuda humanitaria, Maduro apuesta a mantener las fuerzas armadas de su lado para impedir el ingreso de la ayuda a través de las fronteras.

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