Advierten que el submarino implosiona a los 600 metros de profundidad
“Cuando el submarino experimenta una falla por la que no puede subir, comienza a bajar. Y si no logra controlar el descenso, termina tocando fondo. Estos buques pueden navegar hasta a 1.000 pies, que son 310 metros de profundidad. La estructura está sobrecalculada por lo que el límite es casi del doble, es decir que podría resistir hasta 600 metros”, explica D’Elia y advierte que “superada esa marca va a compactarse”.
Ocurre lo contrario que con un avión: en el aire, hay más presión dentro de la cabina que afuera. Por eso, ante un problema todo sale. En cambio, en el mar, no explota sino que implosiona, se retrae, según el especialista. “En ese caso, puede estar comprimido entero o en partes”, agrega D’Elia y remarca que es muy importante hallarlo: “Los fierros hablan. Y, aunque esté separado en varias piezas, puede peritarse. Es clave saber qué pasó no sólo por el ARA San Juan y sus 44 tripulantes, sino también pensando en otros submarinos de similares características que siguen funcionando en la actualidad”.
La otra opción, dicen los expertos, es que esté con su casco en buen estado o roto también en el fondo, aunque en una zona donde la profundidad no sea mayor a los 550 o 600 metros.
Encontrarlo en la superficie es la tercera alternativa aunque por la “anomalía hidroacústica” en el área donde se comunicó por última vez el submarino y luego del operativo de rastrillaje, sería poco factible. Sin embargo, durante el parte oficial de hoy el vocero de la Armada, Enrique Balbi, no terminó de descartarlo: “Es muy baja la probabilidad de que esté en la superficie, aunque es una posibilidad”. Días atrás ya había informado que la profundidad de la zona donde se hace la búsqueda va de los 200 a los 1.000 metros, aunque después del talud puede llegar a los 3.000.
Fuente: www.clarin.com