Violencia en las infancias: el relato de Valentín Yankelevich y la importancia de escuchar a los chicos

El testimonio de Valentín Yankelevich volvió a poner en el centro la violencia contra niños y niñas. Una especialista explicó cómo reconocer las señales y por qué escuchar puede salvar una vida.

El relato de Valentín Yankelevich invita a reflexionar sobre las violencias en las infancias y la importancia de escuchar a los chicos.

El relato de Valentín Yankelevich invita a reflexionar sobre las violencias en las infancias y la importancia de escuchar a los chicos.

En una entrevista con Tatiana Schapiro, el joven contó que los golpes, los gritos y el maltrato eran constantes. Recordó que las horas que pasaba en la escuela se habían convertido en “las mejores ocho horas del día” porque sabía que al regresar a su casa comenzaba nuevamente el sufrimiento. También relató episodios de violencia física, encierro y situaciones de humillación.

Su testimonio generó conmoción y también abrió una pregunta que excede su historia personal: ¿qué ocurre con las infancias que sufren violencia dentro del lugar donde deberían sentirse protegidas?

Para abordar esa problemática, Ahora Vengo entrevistó a Betina Calvi, doctora en Psicología, psicoanalista, escritora y docente de la Universidad Nacional de Rosario, quien durante más de 30 años trabajó con víctimas de abuso y maltrato.

Cuando la casa deja de ser un lugar seguro

Calvi explicó que el relato de Yankelevich reúne dos situaciones traumáticas de enorme impacto para un niño: la pérdida súbita de su madre y, posteriormente, el maltrato que habría sufrido en su propio hogar.

“Ese niño estaba frente a traumatismos muy importantes. Uno, el duelo por la pérdida súbita de su mamá, además siendo muy pequeño. Y además después, en lugar de alojamiento, sostén afectivo, lo que encontró parece que fue otro trauma, que fue el maltrato”, señaló la especialista.

La psicóloga destacó además que, aunque algunas historias lleguen a los medios, existen muchos niños y niñas que atraviesan situaciones de maltrato y abuso sin que su entorno llegue a conocerlas.

La violencia en las infancias atraviesa todos los sectores sociales. Reconocer las señales de alerta es clave para intervenir a tiempo.

La violencia en las infancias atraviesa todos los sectores sociales. Reconocer las señales de alerta es clave para intervenir a tiempo.

En el caso de Valentín, hubo un adulto que escuchó y actuó. Su abuelo materno, Gustavo Yankelevich, tomó cartas en el asunto y, según el relato del joven, lo ayudó a salir de esa situación. “Mi abuelo Gustavo me salvó la vida. Él me devolvió la vida”, contó Valentín.

Para Calvi, esa diferencia resulta fundamental: no alcanza con escuchar. Los adultos tienen la obligación de proteger.

Escuchar a un niño también es una forma de protegerlo

Uno de los puntos centrales que planteó la especialista es que cuando un niño o una niña logra contar que está siendo maltratado, el adulto que recibe ese relato tiene una responsabilidad.

“Los adultos y las adultas tenemos la obligación de proteger a las infancias en cualquier situación donde sus derechos estén siendo vulnerados”, afirmó Calvi. Y agregó que cuando un niño se atreve a contar lo que está viviendo, el adulto debe “denunciar esta situación, visibilizarla y protegerla”.

Valentín Yan contó el infierno que vivió tras la muerte de su madre y le agradeció a Gustavo Yankelevich, su abuelo.

Valentín Yan contó el infierno que vivió tras la muerte de su madre y le agradeció a Gustavo Yankelevich, su abuelo.

La especialista también remarcó que muchas veces los chicos no pueden poner en palabras aquello que están viviendo. Por eso, la escucha no se limita a esperar una confesión: también implica prestar atención a los cambios en su comportamiento.

“Siempre hay señales. El asunto es que haya alguien dispuesto a verlas”, sostuvo.

Entre esos indicadores mencionó el retraimiento, la tristeza, la falta de energía para las tareas escolares, el llanto frecuente, los dolores de panza o de cabeza y el rechazo a volver a la casa.

“Hay un montón de señales que no son cuestiones de opinión, sino que todos estos indicadores están estandarizados por toda la investigación al respecto”, explicó Calvi.

Cuando el lugar donde deberían cuidarlos es el lugar donde sufren

La violencia contra las infancias adquiere una dimensión particularmente compleja cuando quien agrede pertenece al entorno familiar.

Calvi definió esta situación como una “encerrona trágica”: el niño queda atrapado precisamente en el lugar donde debería encontrar protección.

“El chico no sabe hacia dónde ir”, explicó la especialista. Y advirtió que cuando un niño cuenta lo que está viviendo y los adultos que lo rodean no lo escuchan o no toman medidas, el trauma puede profundizarse.

Por eso, sostuvo que las instituciones educativas también tienen un papel fundamental. Muchas situaciones de violencia pueden revelarse en la escuela a través del relato de los propios chicos o de las señales que detectan docentes y otros adultos.

Valentín Yan sacó a la luz las atrocidades que padeció de la mano de Darío Giordano, su padre.

Valentín Yan sacó a la luz las atrocidades que padeció de la mano de Darío Giordano, su padre.

“Es tan importante el trabajo en las escuelas con la ESI y demás, porque muchas veces esto se revela en la escuela”, señaló Calvi. En esos casos, explicó, la institución debe poner la situación en conocimiento del Estado para que se adopten las medidas correspondientes.

La violencia en las infancias no tiene clase social

El caso de Valentín también permite derribar una idea instalada durante mucho tiempo: que el maltrato infantil ocurre solamente en los sectores más vulnerables económicamente.

“Es un prejuicio que se ha sostenido durante mucho tiempo, que el maltrato y el abuso solo se daban en sectores carenciados”, explicó Calvi. La especialista remarcó que la violencia atraviesa de manera transversal a la sociedad y que también puede aparecer en familias con una posición económica privilegiada.

“No es así”, insistió. Y agregó que pueden existir personas que hacia afuera aparentan ser padres correctos y que, puertas adentro, ejercen violencia.

Por eso, para Calvi, no hay que mirar la posición económica de una familia para determinar si un niño puede estar atravesando una situación de maltrato. Hay que mirar al niño.

“Es tan importante escuchar a los niños y niñas y creerles, creer en su palabra cuando pueden contar y, si no, también estar atentos y atentas a las señales”, sostuvo.

Reconstruir una infancia después del maltrato

Las consecuencias de la violencia no desaparecen simplemente cuando el niño deja de estar expuesto a la situación. Calvi explicó que el maltrato y el abuso generan un impacto profundo tanto en el cuerpo como en el psiquismo.

“El maltrato y el abuso de todo tipo generan un arrasamiento sobre ese niño o esa niña, es decir, queda arrasado”, describió. Para la especialista, la recuperación requiere tratamiento y, fundamentalmente, un entorno capaz de acompañar.

Valentín Yan contó que su hermano Franco también sufrió violencia en la casa.

Valentín Yan contó que su hermano Franco también sufrió violencia en la casa.

“Son sujetos en desarrollo”, recordó Calvi, y señaló que las experiencias traumáticas pueden dejar marcas que permanecen a lo largo de la vida.

Por eso, escuchar, creer, intervenir y proteger no son acciones secundarias. Pueden cambiar el recorrido de una infancia.

El caso de Valentín Yankelevich volvió a poner una historia dolorosa frente a los ojos de miles de personas. Pero detrás de esa historia conocida existen otras infancias que atraviesan situaciones similares en silencio.

Las más leídas