El hecho ocurrió en Los Hornos, en La Plata. Verónica, la madre de la familia, había ido a hacer las compras con su hija mayor y cuando regresó a su hogar vio que sus perros estaban afuera. Ingresó a su hogar y vio que había un hombre desconocido exigiéndole a la menor, de 19 años, que le entregara todo lo que había de valor como explica Pronto.
"Entramos y vi cosas revueltas y enseguida al hombre que le gritaba a mi hija, exigiéndole cosas. No estaba armado. Algunas veces amagó con sacarse algo de debajo de la ropa pero me di cuenta de que no tenía nada", contó Verónica en diálogo con Clarín, y continuó: "Lo veo salir del comedor, ir para el garage, cerrar la puerta detrás suyo, y efectivamente noto que se llevaba la mochila con la computadora de mi hija. Lo corrí, lo alcancé y empezó una especie de lucha".
Verónica practica taekwondo junto a sus dos hijas y su marido tres veces por semana, por lo que tanto ella como las dos adolescentes intentaron reducir al ladrón. "Le di primero una patada y después algunos golpes con las manos. Él se tiraba contra el portón para salir pero estaba cerrado. Él también tiró algunos golpes, me quedaron algunos moretones, pero no los sentí en el momento. Creo que él se llevó la peor parte porque terminó en observación en el hospital", contó la mujer.
"Mis hijas también participaron. Le tiraron agua, le dieron algunas patadas, le dieron con el palo de escoba. Le dimos una paliza adentro del garage y cuando salió lo redujimos mientras esperábamos a la Policía", relató Verónica.
Por último, la mujer admitió que en un momento sintió algo de pena por el delincuente. "Me dio un poco de lástima haberle pegado así, pero todas las personas con las que fui hablando me dijeron que estuvo bien. Le dimos bastante pero, por ejemplo, no le pegamos en la cara: fue todo en el cuerpo. Si el delincuente hubiese sido más violento, nosotras habríamos sido también más violentas", admitió.
Además, aclaró: "No me arrepiento. Cuando hicimos la denuncia nos dijeron que ya tenía antecedentes. Quiero que quede preso, y si no lo hubiéramos reducido, se habría escapado antes de que llegara la Policía porque era muy escurridizo. Era la única manera de retenerlo".
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