Viajaron cientos de kilómetros, dejaron el trabajo y esperaron durante horas: las historias detrás de la llegada del papa León XIV a Uruguay

Los fieles llegaron a Montevideo para vivir un encuentro que consideran único. AIRE habló con personas que se acercaron a la Plaza Independencia para ver al Pontífice. La fe, la esperanza y el deseo de un mundo en paz atraviesan sus testimonios.

En Montevideo, mientras la ciudad se prepara para recibir al papa León XIV, las historias de las personas que esperan su llegada empiezan a darle un rostro humano a una visita histórica.

En Montevideo, mientras la ciudad se prepara para recibir al papa León XIV, las historias de las personas que esperan su llegada empiezan a darle un rostro humano a una visita histórica.

Hay quienes viajaron cientos de kilómetros, quienes acomodaron sus actividades y quienes decidieron dejar por unas horas sus obligaciones para estar ahí. En Montevideo, mientras la ciudad se prepara para recibir al papa León XIV, las historias de las personas que esperan su llegada empiezan a darle un rostro humano a una visita histórica.

Las historias detrás de la llegada del papa León XIV

Desde la Plaza Independencia, AIRE dialogó con algunos de los primeros fieles que llegaron para encontrar un lugar desde donde ver al Santo Padre. Sus testimonios tienen distintos orígenes, pero comparten algo: la expectativa de encontrarse con un mensaje que renueve la fe y la esperanza.

Faltó al trabajo para ver al Papa: "No me iba a perder esto por nada del mundo"

Cristian Asañero es peruano, vive en Uruguay desde hace algunos años y decidió que este viernes sería diferente. A las cinco de la mañana avisó en su trabajo que no iba a presentarse porque quería acercarse a la Plaza Independencia para ver al Papa.

Incluso contó que le explicó a su jefe cuál era su intención: iba a rezar por él, por sus compañeros y para que haya más trabajo. La respuesta fue afirmativa: le pidió que rezara bien.

Los fieles llegaron a Montevideo para vivir un encuentro que consideran único. 

Los fieles llegaron a Montevideo para vivir un encuentro que consideran único.

Cristian no llegó con las manos vacías. Se preparó para una espera larga: llevó dos celulares, ropa por si llovía, pan, agua, papel higiénico y una mantita para sentarse. Había llegado a las cinco de la mañana y era el segundo en ocupar un lugar.

Pero detrás de esa preparación había un motivo mucho más profundo.

"Por todo. Nuestra fe, nuestro líder, todo. Llena el vacío que tenemos dentro de nosotros, la fe", explicó cuando fue consultado por qué era tan importante estar allí.

Su vínculo con León XIV también tiene una conexión especial con Perú. El Pontífice desarrolló buena parte de su trayectoria religiosa en ese país, donde vivió durante más de dos décadas. Cristian recordó que el Papa casó a muchas personas y que, cuando fue elegido, muchos peruanos compartieron aquellas fotografías.

Cristian Asañero es peruano, vive en Uruguay desde hace algunos años y decidió que este viernes sería diferente.

Cristian Asañero es peruano, vive en Uruguay desde hace algunos años y decidió que este viernes sería diferente.

Ahora tenía la posibilidad de verlo personalmente.

Cuando le preguntaron qué significaba ese momento, no necesitó demasiadas palabras: la emoción de poder encontrarse con él era suficiente.

Cristian también habló de la situación que atraviesa su país, marcada, según describió, por la delincuencia y las drogas. Frente a ese escenario, destacó la importancia de la fe y expresó su deseo de que llegue la paz.

Un argentino encontró en Montevideo una oportunidad que parecía imposible

Entre quienes esperaban en la plaza también estaba Nahuel Díaz, un argentino que llegó a Uruguay para participar de un congreso de oncología.

Su viaje no tenía inicialmente como objetivo la visita papal. Pero cuando se enteró de que León XIV estaría en Montevideo, decidió aprovechar la oportunidad.

Para él, verlo en Buenos Aires iba a ser muy difícil. Durante el móvil contó que esperaba una convocatoria de alrededor de dos millones de personas en la capital argentina. Por eso, encontrarse en Uruguay justo antes de la llegada del Papa representaba una posibilidad que no quería dejar pasar.

"Es prácticamente una bendición poder visualizarlo acá", expresó.

Nahuel Díaz, un argentino que llegó a Uruguay para participar de un congreso médico y se quedó para vivir la visita del Papa.

Nahuel Díaz, un argentino que llegó a Uruguay para participar de un congreso médico y se quedó para vivir la visita del Papa.

Nahuel todavía tenía actividades del congreso y pensaba ir y venir durante el día, pero tenía claro que quería estar presente. Incluso aseguró que estaba dispuesto a pasar horas sin agua con tal de vivir ese momento.

Su familia estaba en Buenos Aires, pero él tenía la posibilidad de cumplir un deseo que consideraba único.

Consultado sobre qué esperaba escuchar del Pontífice, su respuesta fue directa: paz y salud. También expresó su preocupación por las guerras que atraviesan distintos lugares del mundo y el deseo de que el mensaje del Papa pueda llevar paz a todos.

Desde Brasil, dos parejas y tres chicos viajaron 600 kilómetros con sus rosarios

La espera también reunió a familias que llegaron desde otros países. Durante el móvil, el equipo de AIRE conversó con dos parejas brasileñas que viajaron desde Pelotas, en el estado de Río Grande do Sul, a unos 600 kilómetros de Montevideo.

No viajaron solos: los acompañaron sus tres hijos.

Para ellos, el encuentro con León XIV representa una oportunidad para renovar la fe y la esperanza. A través de la traducción que realizó Johanna durante la entrevista, contaron que buscaban escuchar un mensaje de amor al prójimo y de unión entre las personas.

También llevaron sus rosarios con una intención especial: que el Santo Padre pudiera bendecirlos para llevar esa bendición de regreso a sus hogares.

AIRE conversó con dos parejas brasileñas que viajaron desde Pelotas, en el estado de Río Grande do Sul, a unos 600 kilómetros de Montevideo.

AIRE conversó con dos parejas brasileñas que viajaron desde Pelotas, en el estado de Río Grande do Sul, a unos 600 kilómetros de Montevideo.

Entre las cosas que prepararon para pasar la espera tampoco podía faltar algo muy propio de la región: el mate.

La escena resume parte de lo que sucede en Montevideo durante estas horas. Familias que organizan sus viajes, preparan sus pertenencias y buscan un lugar desde donde participar de una jornada que tiene un significado especial para ellos.

La espera también está hecha de historias

En la Plaza Independencia, la llegada del Papa todavía era esperada. Mientras avanzaban los preparativos, las personas comenzaban a ocupar los espacios disponibles y los curiosos se detenían para observar el movimiento.

 Mientras avanzaban los preparativos, las personas comenzaban a ocupar los espacios disponibles.

Mientras avanzaban los preparativos, las personas comenzaban a ocupar los espacios disponibles.

Algunos llegaron desde otros países. Otros encontraron en Montevideo una oportunidad que no sabían si volverían a tener. Hubo quienes faltaron al trabajo, quienes organizaron un viaje familiar y quienes llevaron consigo objetos cargados de significado.

En sus palabras aparecieron la paz, la salud, la unión, la fe y la esperanza. Pedidos personales, pero también deseos que van más allá de cada historia individual.

AIRE está en Uruguay para contar también eso: no solamente el recorrido y las actividades oficiales de León XIV, sino lo que moviliza a las personas que quieren verlo, escucharlo y llevarse un recuerdo de su paso por estas tierras.

Porque detrás de una visita papal también hay miles de historias. Y algunas de ellas comenzaron a conocerse en una plaza de Montevideo, mucho antes de que llegara el Pontífice.

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