En medio de la pandemia del coronavirus, Pablo y su familia producen máscaras de protección con una impresora 3D, que donan al personal de salud en Santo Tomé y alrededores. La idea surgió de las ganas del hombre de 42 años de colaborar con la emergencia sanitaria. "Justo vi en las noticias que en España empezaron a armarse grupos de gente con impresoras para ayudar con este dispositivo en particular", y comenzó a hacer lo mismo.
"Puse en marcha mi impresora, empecé a buscar modelos, materiales y cuando logramos hacer las primeras con éxito, empezamos una producción más grade", relató en diálogo con Aire de Santa Fe. Después tuvieron algunas adversidades ya que tuvieron un faltante de materiales, pero pudieron conseguirlos gracias a la gente que los ayudo a buscar y a otras personas que les donaron los elementos.
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"Es un proceso lento, cada mascarilla contiene dos unidades que llevan más de una hora y media de producción", explicó. Pese a que trabajan las 24 horas y se dividen en turnos para seguir produciendo, Pablo entendió que los tiempos son cortos, de cara a una pandemia que afecta con fuerza y rapidez a cientos de países, y con el esfuerzo mancomunado de un amigo, adquirieron otra impresora para agilizar el proceso y poder producir mayor cantidad de máscaras. "Empezamos con poca cantidad, la mayor producción fue en los últimos cuatro o cinco días, que hicimos unas 70 mascaras", contó.
"Contactamos con médicos y enfermeros, buscamos dónde podíamos ser más útiles, y empezamos con los centros de salud mas alejados, como Desvío Orijón, Sauce Viejo, en los dispensarios de Santo Tome", aseguró y agregó que "el personal de salud esta muy contento, sobre todo porque estaban carentes de esa protección".
Pablo trabaja en mantenimiento industrial. Su rubro no está ligado a la impresión 3D y a la impresora la usaba para desarrollar piezas para máquinas de sus clientes, entonces no le daba mucho uso. Desde que comenzó la cuarentena está sin trabajar, es un autónomo sin ingresos, pero eso no le impidió ponerse a colaborar desinteresadamente, y las donaciones de los elementos que le faltaban le permitieron poder seguir adelante con su producción.
Finalmente, el joven destacó la importancia del apoyo de su familia "que está siempre, en todo momento" y agregó que quienes quieran colaborar con la causa, pueden hacerlo con donaciones de un material llamado PLA, un filamento de 1.75 milímetros.
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