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Actualidad Carlitos Balá |

Se fue Carlitos Balá, una parte grande de nuestra infancia

Carlitos Balá fue un niño eterno. Sus frases, sus canciones y sus sketchs son un pasaje directo a uno de los momentos más lindos de nuestras vidas.

Cuando escuchamos la noticia, para muchos, el tiempo retrocedió a nuestra infancia. Se nos hizo un nudo en la garganta al volver a sentir el olor de la merienda preparada y a mamá llamándonos a tomar la leche, con el televisor prendido en esa cita de todas las tardes. De fondo, ese señor con corte de taza nos preguntaba religiosamente: “¿Qué gusto tiene la sal?” o “Dígame”, a lo que respondíamos “meeeeeeeeeeee”. Ese señor con un corte que se repetía en todos los chicos de la Argentina que no tenían rulos, que ya tenían los Beatles, sí, pero que para nosotros era el corte “Carlitos Balá”.

Fue, sin dudas, uno de los personajes

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más importantes de la programación infantil en la televisión argentina. Una televisión donde había horarios pautados para los más chicos y donde sólo había dos canales, que teníamos que sintonizar con una antena que movíamos según el viento y la humedad para ver la imagen sin rayas.

El tipo fue un niño eterno y, para muchos, sus frases, sus canciones, sus sketchs, son un pasaje directo a uno de los momentos más lindos de nuestra vida, donde nuestras preocupaciones pasaban por el juego o la escuela, donde los todos los perros eran Angueto y no importaba si no se veían, porque sabíamos que “Angueto” nunca se quedaba quieto con su correa.

Esa infancia donde íbamos al almacén donde la felicidad pesaba “un kilo y dos pancitos” y cuando hacíamos algún mandado respondíamos “voy más rápido que un bombero”.

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Pasé años mirando el televisor para ver en qué parte del “Chupetómetro” había quedado mi chupete y mi mamadera, esos que mi vieja a modo de intervención había mandado al hombre del flequillo loco para terminar con el primer vicio de mi vida. Un collage imposible de plástico celeste, blanco y rosa a donde iban a parar todos los vicios infantiles del país. Y no de una generación ni de dos, de varias a los que no nos parecía igual la leche en taza que en mamadera, y que sabíamos lo que era un gestito de idea.

El tipo además te militaba el tema, y te preguntaba siempre “el chupete es” (estirando la s) y todos respondíamos a la pantalla gritando “feeeeeeeeeo!!!!!”, con énfasis pero sin mucho convencimiento, porque no era feo, y nunca entendimos bien en ese momento por que nos obligaban a dejarlo.

Hacíamos “Sumbundrule”, cosa que yo toda la vida repetí como “sucundrule”, y nos reíamos con el “ea ea pepé”, “techito por si llueve” con las manos y todo era tan simple que no necesitábamos más que eso para divertinos.

Los chicos no lo usábamos tanto, pero los grandes de entonces solían robarle a Carlitos la frase: "Te pasaste, Petronilo, pegá la vuelta", habitualmente seguida por "La Argentina te queda chica, comprá dos números más".

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Gracias Carlitos por la risa y por la niñez, hoy miles te despedimos por todos lados, aunque te fuiste sin decirnos que hiciste con todas las cosas que te mandamos.

Se fue Carlitos Bala y el nudo en la garganta es por su partida, y más por el pedazo de infancia que se nos fue con él.