Perdió un juicio porque su abogado no hizo nada y la Justicia tomó una decisión inédita
La Cámara de Apelaciones de Quilmes revocó un fallo y condenó a un letrado a pagar $3.500.000 por daño moral a un excliente. El tribunal consideró que el profesional actuó con "pasividad" y dejó archivar una causa laboral clave por no realizar trámites básicos.
El trabajador llevó el caso a la Justicia tras constatar que su reclamo en el Tribunal de Trabajo N°3 de Quilmes fue archivado definitivamente debido a los años de inactividad de su representante legal.
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La Cámara de Apelaciones de Quilmes revocó un fallo de primera instancia y condenó a un abogado a pagar una indemnización por daño moral tras considerar que actuó con negligencia en una causa laboral que terminó archivada por falta de actividad.
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Un trabajador responsabilizó a su representante legal
La Sala Segunda de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Quilmes resolvió condenar a un abogado luego de que un excliente lo demandara por la pérdida de un juicio laboral. Según se desprende del expediente, la causa original había sido iniciada ante el Tribunal de Trabajo N°3 de Quilmes, pero finalizó con la caducidad de la instancia después de varios años sin movimientos procesales.
El demandante sostuvo que la falta de avances en el expediente se debió a la conducta negligente de su representante legal, quien había tomado la causa tras la renuncia de una abogada anterior. De acuerdo con la presentación judicial, el profesional no realizó las gestiones necesarias para mantener activo el trámite pese a las intimaciones realizadas por el tribunal.
La Cámara cuestionó la “pasividad” del abogado
Durante el proceso civil, el hombre afirmó que su abogado no constituyó domicilio electrónico ni impulsó medidas básicas para evitar el cierre definitivo del expediente laboral. En contrapartida, el letrado rechazó las acusaciones y argumentó que existían dificultades para localizar a la empresa demandada, además de señalar una supuesta falta de colaboración por parte de su cliente.
También sostuvo que, aun si el juicio hubiese continuado, las posibilidades de cobrar una eventual indemnización eran reducidas debido a la situación económica de la firma demandada.
En primera instancia, la demanda había sido rechazada porque la jueza entendió que no se encontraba acreditado un perjuicio concreto ni la relación directa entre la actuación del abogado y la pérdida del reclamo laboral. Sin embargo, la Cámara revocó esa decisión.
Los camaristas recordaron que la tarea del abogado implica una obligación de medios y no de resultados, aunque remarcaron que la omisión de diligencias esenciales puede constituir negligencia profesional.
Indemnización por daño moral
El tribunal destacó que el profesional permaneció inactivo durante años y subrayó que, tras una intimación judicial realizada en septiembre de 2017, no impulsó ninguna medida para impedir la caducidad de la causa.
Además, los jueces consideraron que la búsqueda del domicilio de la empresa demandada formaba parte de las tareas propias de la actividad profesional y señalaron que esa situación no justificaba la falta de acción.
Si bien descartaron otorgar un resarcimiento por pérdida de chance económica —ya que no se pudo demostrar que el trabajador hubiera cobrado efectivamente una eventual indemnización laboral—, sí reconocieron un daño moral derivado de la frustración y de la pérdida de confianza en el profesional.
Finalmente, la Cámara fijó una indemnización de 3.500.000 pesos más intereses desde la presentación de la demanda y ordenó que el abogado condenado afronte las costas del proceso.





