Papa León XIV en Argentina: cómo preparan las 400 mil hostias para su misa en Córdoba
La hermana Mónica Itatí Romero, santafesina e integrante de las Hijas de San José, contó en Ahora Vengo cómo trabajan para elaborar las hostias que se utilizarán durante la misa del Papa León XIV.
La hermana Mónica Itatí Romero, contó cómo trabajan para elaborar las hostias que se utilizarán durante la misa del Papa León XIV.
La visita del Papa León XIV a la Argentina tiene también un trabajo silencioso detrás de escena. En Córdoba, la congregación Hijas de San José prepara 400 mil hostias que serán utilizadas durante la misa que el Pontífice celebrará en la provincia el próximo 10 de noviembre. La tarea está a cargo de la hermana Mónica Itatí Romero, una santafesina oriunda de Rosario que integra la comunidad religiosa y que, además, tendrá una función especial durante la visita papal.
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En diálogo con Luis Mino en Ahora Vengo, por AIRE, Mónica explicó que la elaboración de hostias forma parte de la misión cotidiana de la congregación. Las Hijas de San José tienen comunidades en Buenos Aires y Córdoba y se ocupan de preparar las hostias, los manteles y los ornamentos destinados a las celebraciones religiosas.
“Servir a Jesús en la Eucaristía” es, según explicó, el eje de su misión. La congregación cuenta con una fábrica de hostias equipada con maquinaria proveniente de Italia y abastece a parroquias y comunidades de distintos puntos del país.
Cómo se preparan las 400 mil hostias para la misa del Papa
El proceso comienza con una preparación sencilla: harina de trigo y agua. Cada día, las religiosas trabajan con una bolsa de 25 kilos de harina, que colocan en una máquina especial junto con la cantidad necesaria de agua. La mezcla se bate durante aproximadamente 20 a 30 minutos, hasta alcanzar una consistencia cremosa.
Después, la masa se distribuye en recipientes y comienza el trabajo en las máquinas. Una persona se ocupa de cuatro planchas, donde coloca una medida de masa antes de que la prensa la aplaste. Las planchas tienen distintas imágenes relacionadas con la Eucaristía, entre ellas representaciones de Jesús en la cruz y de la hostia.
Una vez cocidas, las hojas no se cortan inmediatamente. Según explicó Mónica, necesitan aproximadamente dos semanas de estacionamiento para que pierdan parte de la textura excesivamente crocante que tienen al salir de las máquinas. Luego se humedecen ligeramente y pasan por las máquinas que permiten obtener las hostias grandes y pequeñas.
El proceso continúa con la selección manual y mecánica. Las hostias pasan por una máquina que vibra y permite separar las piezas rotas o defectuosas. Finalmente, las que cumplen con las condiciones necesarias se empaquetan.
Para la misa papal, además, tuvieron que adaptar la modalidad habitual de entrega. Mónica contó que normalmente preparan paquetes de 500 o 1.000 hostias, pero desde la organización les solicitaron paquetes individuales de 200 unidades, para evitar que durante la celebración se manipularan grandes cantidades al momento de distribuirlas.
Una producción que se realiza junto con el trabajo habitual
La cifra de 400 mil hostias representa un desafío importante, aunque no se trata de una cantidad extraordinaria para la comunidad cordobesa. Allí producen alrededor de 200 mil hostias por semana y, al mismo tiempo, deben continuar atendiendo los pedidos habituales de parroquias y comunidades religiosas de todo el país.
Por eso, la organización comenzó con anticipación. Mónica explicó que necesitan tener todo terminado para el 31 de octubre, varios días antes de la misa del 10 de noviembre. El objetivo es contar con margen suficiente para almacenar y preparar correctamente toda la producción.
El horario habitual de trabajo comienza alrededor de las 6 de la mañana y se extiende hasta las 11.30 o 12. Por la tarde, las religiosas se ocupan del corte, la selección y el embolsado. Pero durante estas semanas sumaron horas de trabajo por la noche, después de la oración comunitaria.
Actualmente, cuatro personas participan de manera directa de la producción destinada al evento. A la comunidad se sumaron una hermana y una prima de Mónica para colaborar con las tareas. También algunas mujeres que concurren a misa se acercan ocasionalmente para ofrecer una hora de ayuda en el armado de los paquetes.
Una tarea que también es oración
Para las Hijas de San José, la elaboración de las hostias no es solamente un proceso de producción. La jornada comienza con las oraciones comunitarias y el ofrecimiento del trabajo del día.
Mónica contó que mientras comienza con la elaboración continúa rezando las oraciones propias de la congregación y ofrece el trabajo por las personas que recibirán la comunión una vez que las hostias sean consagradas.
El día termina con la misa de la tarde, donde las religiosas vuelven a ofrecer todo lo realizado durante la jornada.
La congregación no trabaja con fines de lucro. Mónica explicó que cobran por sus productos para poder afrontar los costos de harina, electricidad y el mantenimiento de la comunidad, pero buscan mantener precios accesibles para parroquias y capillas que no cuentan con grandes recursos. Actualmente, un paquete de 1.000 hostias cuesta alrededor de 14.000 pesos.
La santafesina que estará cerca del Papa León XIV
La participación de Mónica en la visita tendrá además un componente personal. La religiosa fue convocada para integrar el equipo que atenderá al Papa León XIV en la sacristía papal, el espacio donde se preparará antes de celebrar la misa.
Según contó en Ahora Vengo, estará acompañada por una de sus hermanas de congregación, uno de sus hermanos sacerdotes y un cuñado. Su tarea será preparar los ornamentos, organizar el espacio y atender las necesidades del Pontífice y de su secretario durante ese momento previo a la celebración.
La historia tiene para ella un significado especial. Cuando el papa Juan Pablo II visitó la Argentina en 1987, Mónica atravesaba una grave enfermedad y no pudo participar de su visita. Según relató, había recibido un diagnóstico muy delicado por una tuberculosis que había afectado uno de sus pulmones. Le escribió una carta al Papa durante aquella visita y, tiempo después, recibió una respuesta desde Roma en la que le transmitieron que Juan Pablo II había leído su pedido y rezaba por su salud.
Mónica contó que posteriormente se recuperó y que atribuye aquella experiencia a su fe y a la Virgen de San Nicolás.
Ahora tendrá la posibilidad de estar personalmente cerca de otro Papa, pero esta vez desde un lugar completamente diferente: como parte del equipo que lo acompañará antes de una celebración para la que, además, ella y sus compañeras prepararon cientos de miles de hostias.







