A poco más de un mes de la Navidad, en las panaderías y supermercados los productos navideños comienzan a aparecer de a poco. ¿Quién no ha visto ya un pan dulce entre las góndolas? El tradicional pan dulce es uno de los precios de referencia a la hora de calcular el gasto para la mesa navideña. Desde el sector vinculado a la producción, estiman que este año la suba en el precio del pan dulce será del 90% en relación con 2021, en medio de la escalada inflacionaria.
El kilo de pan dulce artesanal tradicional tiene un costo aproximado de $3800 en una confitería de la Ciudad de Buenos Aires, mientras que el mismo producto salía $2000 el año pasado, según un relevamiento de TN. En otras localidades, el año pasado, el kilo costaba $3.000 y se vendía $1.800 el de medio kilo de pan artesanal. Por lo que a partir de las nuevas estimaciones que ya se manejan habrá un alza significativa.
En tanto, en el caso de los panes industrializados de marcas de consumo masivo, presentan sus versiones con chips de chocolate o frutas y los ofrecen en supermercados y almacenes en precios que varían desde los $700 hasta $1200 para los paquetes de 600 gramos. El año anterior, el mismo producto se conseguía entre $250 y $500.
David Miazzo, economista Jefe de la Fundación Agropecuaria para el desarrollo de la Argentina (FADA), explicó que “en la góndola del súper hay variaciones de precio de hasta 10 veces y esto se debe a que el consumo del pan dulce no puede compararse con otros productos que compramos a diario. La dinámica de la oferta y la demanda es distinta porque básicamente comemos pan dulce una vez al año”, explicó a TN
Y reconoció que en medio de esta alza de precios, sin dudas habrá entre los fabricantes quienes decidan "apuntar a la calidad, con materias prima de primera línea y sofisticados envoltorios, mientras que otros optarán por la venta masiva con precios más bajos”, señaló.
Inflación sin freno y ajuste a las jubilaciones: cuál será la pérdida de este año
Este año, con la aceleración inflacionaria, la pérdida real de las jubilaciones y pensiones no tendrá respiro. Y constituye el mecanismo para reducir el gasto previsional y cumplir con las metas acordados con el FMI.
Sin los bonos, este año, hasta septiembre, el haber mínimo subió de $ 29.061 (diciembre 2021) a $ 43.353 (hasta noviembre): un aumento del 49,2% contra una inflación en los primeros nueve meses de este año del 66,1%. Y una proyección de suba de los precios a noviembre del 85 al 90%.
En tanto, los haberes más altos no recibieron los bonos por lo que, hasta noviembre, no tendrán ninguna compensación por la pérdida del poder adquisitivo de sus haberes.
Dado que la movilidad jubilatoria es trimestral, si a diciembre la suba de los precios de este año alcanza al 100%, como se proyecta, ese mes el incremento de los haberes debería ser del 34% para alcanzar a la inflación mientras lo perdido hasta ahora es irrecuperable.
Por la aceleración de la inflación, todo indica que la fórmula de movilidad para diciembre arrojaría un valor mucho más bajo, alrededor de la mitad o incluso menos. Eso pasa porque esa fórmula no tiene ninguna garantía frente a la inflación y toma en cuenta mitad salarios, mitad recaudación, que va a la Seguridad Social de los tres anteriores meses (julio-setiembre). Es decir, con un desfasaje que acentúa la pérdida de esos indicadores, más aún con una inflación que se acelera.
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