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De Liniers al corazón de los festejos
Vecina histórica del barrio porteño de Liniers, Cristina había nacido en Almagro en 1946 y se mudó de muy chica. Con el tiempo, se transformó en una figura querida en su comunidad.
Aunque no tenía nietos, fue adoptada simbólicamente por todos como la “abuela” del barrio.
Además:
- Era hincha de Boca
- Devota de la parroquia San Enrique
- Fanática de la radio y de los talleres culturales
Incluso había contado que, por cábala, no miraba los partidos de la Selección argentina, aunque admiraba profundamente a Lionel Messi.
Embed - La evolución de la Abuela LA LA LA
En julio de 2024, Cristina volvió a ser noticia, pero por un motivo muy distinto: fue víctima de un violento robo en su casa, donde delincuentes la golpearon y le robaron sus ahorros.
Desde entonces, su estado de salud se fue deteriorando.
Según una vecina, en febrero ya se la notaba “desmejorada” y más callada de lo habitual.
Poco después, fue internada en el Hospital Santojanni por una insuficiencia cardíaca, cuadro que finalmente derivó en su fallecimiento.
En su memoria, se celebró una misa en la parroquia del barrio, donde era una presencia habitual.
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La historia de Cristina Mariscotti refleja cómo una escena espontánea puede convertir a una persona en un símbolo colectivo.
Su imagen, bailando y celebrando con alegría, quedó asociada para siempre a uno de los momentos más felices del fútbol argentino reciente.