El desgarrador relato de la hija de una víctima del fentanilo: "Mi papá murió por un hecho de corrupción"
Carla Maino perdió a su padre, una de las víctimas confirmadas en la causa por el fentanilo contaminado. En diálogo con Ahora Vengo, relató el calvario que atravesó su familia, cómo descubrió que la medicación podía estar detrás de la muerte y cuestionó duramente el accionar de los organismos de control.
Se estima que en el país entre 90 a 110 personas murieron a raíz del fentanilo contaminado. Santa Fe es una de las provincias más afectadas.
“Mi papá murió víctima de la corrupción de este país”, afirmó Carla Maino, hija de una de las víctimas confirmadas de la causa por el fentanilo contaminado. Su padre, de 68 años, ingresó a una institución médica de Rosario para someterse a una cirugía programada y terminó falleciendo el 17 de abril de 2025, después de atravesar un cuadro de infección generalizada y shock séptico.
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En diálogo con Ahora Vengo, Carla reconstruyó la historia de su padre y contó cómo, meses después de su muerte, comenzó a encontrar respuestas que inicialmente no habían podido darle los médicos.
Según relató, su padre fue sometido a una cirugía el 28 de marzo de 2025. Debido a una complicación postquirúrgica, debió ser nuevamente intervenido y el equipo médico decidió mantenerlo bajo sedación farmacológica durante varios días. Durante 17 días recibió fentanilo correspondiente al lote 31202.
Con el correr de los días comenzaron las complicaciones. El hombre presentó cuadros de fiebre persistente, infecciones y fallas multiorgánicas producto de una infección generalizada. Los médicos realizaron tratamientos antibióticos y distintos estudios para identificar las bacterias que aparecían en su sangre.
Carla recordó que había algo que le llamaba especialmente la atención: las pequeñas mejorías de su padre coincidían con los momentos en que disminuían la sedación.
“Cada vez que lo sedan empeora”, recordó haberle dicho a su hermano antes de conocer la verdadera dimensión del problema. Finalmente, después de una nueva sedación para realizarle una traqueotomía y cambiarle una sonda nasogástrica, su padre sufrió un shock séptico y murió el jueves 17 de abril.
“No paraban de morirse”
La familia no recibió en ese momento ninguna explicación vinculada al fentanilo contaminado. Carla contó que, mientras permanecía en la terapia intensiva, comenzó a observar una situación que le generaba preocupación: otros pacientes internados presentaban cuadros similares y fallecían uno tras otro.
“Nos llamaba la atención de los cuadros similares, todos habían ingresado por diferentes motivos y luego iban desarrollando cuadros muy similares que terminaban falleciendo”, relató.
Incluso recordó que una familiar de otro paciente, mientras esperaba un informe médico, le advirtió que algo estaba pasando. “Si podés sacarlo de acá porque algo está pasando, porque no paran de morirse”, le dijo, según recordó Carla.
La respuesta que recibió inicialmente sobre la muerte de su padre tampoco logró convencerla. Diez días después del fallecimiento mantuvo una reunión con el equipo médico que lo había atendido para intentar comprender qué había ocurrido. “Había algo que si yo te puedo decir a veces suena como un poco... no sé, pero era un instinto mío en el que me decía que no. La muerte de mi papá no tenía esa explicación”, contó.
El momento en que comenzó a investigar
La situación cambió cuando Carla comenzó a conocer las denuncias de familiares de víctimas de La Plata relacionadas con una medicación contaminada y una bacteria que también había sido aislada en su padre.
“Ahí dije yo, esto es lo que le pasó a mi papá”, recordó. A partir de ese momento comenzó a revisar la historia clínica completa de su padre y a comparar la información con los casos que ya habían trascendido públicamente. Luego solicitó una nueva reunión con el médico que lo había atendido.
Fue entonces cuando, según contó, le confirmaron que su padre ya estaba incluido en un expediente penal federal relacionado con la investigación sobre esa medicación.
Carla comenzó entonces a contactar a otras familias. Recordaba algunos de los apellidos que había escuchado durante los informes médicos en la terapia intensiva y utilizó las redes sociales y grupos de familiares para intentar encontrarlos.
También se contactó con familiares de La Plata y con la abogada Adriana Francese, vinculada a uno de los primeros casos conocidos en esa ciudad. “Empezó todo este movimiento que de golpe explotó porque Rosario es la ciudad con más víctimas, lamentablemente”, explicó.
Actualmente, según su relato, el grupo no está integrado solamente por familiares de personas fallecidas. También mantienen contacto con pacientes que sobrevivieron y que atraviesan secuelas vinculadas a la administración de la medicación.
Una investigación que busca llegar a juicio
Carla explicó que la causa continúa en etapa de investigación y que las familias esperan que sea elevada a juicio. Uno de los principales obstáculos iniciales, según describió, fue determinar qué pacientes habían recibido el fentanilo correspondiente al lote investigado. “No había una trazabilidad de las ampollas. Había ampollas que no se podían localizar”, señaló.
También relató que hubo instituciones donde las historias clínicas no registraban qué paciente había recibido la medicación y establecimientos donde convivían distintas marcas de ampollas, lo que dificultó identificar a los afectados. Posteriormente se realizaron peritajes médicos sobre las historias clínicas de los pacientes fallecidos.
Para Carla, la investigación también debe determinar las responsabilidades de los organismos estatales encargados de controlar los medicamentos. En ese sentido, sostuvo que existían antecedentes y advertencias previas sobre el laboratorio.
Según su relato, desde 2018 existían denuncias contra el laboratorio por incumplimientos de normas de bioseguridad y protocolos. También mencionó una inspección realizada en 2024, antes de la fabricación del lote investigado, en la que se habría advertido sobre irregularidades y un riesgo para la salud de la población.
“Mi papá murió víctima de la corrupción”
La hija de la víctima cuestionó duramente el rol de los organismos de control y apuntó contra la responsabilidad del Estado. “Yo creo que sí, no me cabe duda”, respondió cuando fue consultada sobre si el ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, estaba al tanto de la situación. De todos modos, aclaró que, aun si no hubiera tenido conocimiento directo, consideraba que existe una responsabilidad por tratarse de organismos que dependen del Ministerio.
Para Carla, lo más doloroso es que, según sostiene, habría existido información previa sobre las irregularidades. “Mi papá se murió víctima de la corrupción de este país, que era de las cosas que más odiaba de la política argentina”, afirmó.
La mujer sostuvo que las familias esperan una condena para quienes considera responsables y reclamó que la investigación avance hasta determinar qué ocurrió y quiénes tuvieron responsabilidad en la cadena de controles. “Nosotros queremos la pena máxima”, expresó, aunque también remarcó que una condena no puede reparar la pérdida de las víctimas.
Una tragedia que, según las familias, pudo evitarse
Carla insistió en que el caso no debería reducirse a las cifras de fallecidos. Detrás de cada víctima, sostuvo, hay una familia y una historia. También señaló que el problema de la falta de trazabilidad continúa siendo una de las principales dificultades para identificar a todas las personas afectadas. “Hoy en día hay muchas familias que ni siquiera pueden acceder a este pedido de justicia porque en su historia clínica está contemplado si recibieron o no el fentanilo”, explicó.
A esto sumó otras dificultades, como la falta de información en determinadas historias clínicas y la existencia de registros manuscritos incluso en instituciones de gran tamaño. Para Carla, son aspectos que deberían modificarse. “Muchas cosas tienen que cambiar. Es totalmente prevenible”, sostuvo.
La mujer considera que la investigación judicial debe avanzar hasta establecer responsabilidades y evitar que una situación similar vuelva a repetirse. “Al menos que los responsables paguen, no que se quede en la nada”, afirmó.
El caso de su padre, concluyó, pudo haberle ocurrido a cualquier paciente que necesitara una intervención quirúrgica o permaneciera internado en terapia intensiva. Por eso, además del reclamo por justicia para las víctimas, las familias exigen cambios que permitan evitar que una medicación contaminada vuelva a llegar a los pacientes.







