Máximo Thomsen es el acusado más complicado en el caso por el crimen de Fernando Báez Sosa. Durante las primeras horas del juicio, se mostró inmutable en el banquillo de los acusados del tribunal de Dolores.
Sin embargo, al momento de la declaración de Silvino Báez, el padre de Fernando, el joven comenzó a llorar. Si bien no se quebró, sí se secó las lágrimas mientras el hombre relataba el horror que vivió cuando la policía le informó que su hijo había sido asesinado.
El 18 de enero de 2020, Máximo Thomsen fue filmado por distintas cámaras dándole patadas en la cabeza al joven estudiante de derecho, que terminó perdiendo la vida.
Quién es Máximo Thomsen, el rugbier más comprometido en el crimen de Báez Sosa
Máximo Thomsen es señalado como el líder del grupo. Además, por las pruebas que se pudieron recabar durante la instrucción de la causa, la fiscalía considera que fue él quien le propinó la patada mortal a Fernando Báez Sosa. “Lo agarraba del pelo y le daba patadas”, contó un testigo al inicio de la investigación en el ataque.
Sin embargo, la defensa se aferra a una única prueba para que no reciba una pena más alta que el resto: el testimonio de Diego Duarte, quien participó de la autopsia de Báez Sosa y concluyó que no se puede “determinar cual de todos los golpes y lesiones fue el que ocasionó el deceso”.
Oriundo de Zárate, Thompsen comenzó a practicar rugby en Arsenal Zárate Rugby. En 2017 pasó a formar parte del Club Atlético San Isidro (CASI), aunque la institución lo suspendió luego de ser arrestado. Estaba estudiando para ser profesor de Educación Física y su intención era ser kinesiólogo de alto rendimiento.
"Mi hijo era un ángel que trajo felicidad a nuestra familia", dijo la madre de Fernando en el juicio
María Graciela Sosa Osorio, la madre de Fernando Báez Sosa, el joven asesinado a golpes el 18 de enero de 2020 frente a un boliche de Villa Gesell, declaró hoy que su hijo "era un ángel que trajo felicidad" a su familia y que no comprende cómo chicos de su misma edad lo atacaron de esa manera, al declarar en la primera audiencia del juicio a los ocho rugbiers imputados por el crimen, que se lleva adelante en los tribunales de Dolores.
"Éramos inseparables. Éramos una familia feliz, humilde, que tratamos de inculcar los mejores valores a nuestro hijo. Era un chico muy sacrificado, desde chiquito", dijo conmovida la mujer, ante el Tribunal Oral en lo Criminal 1 de esa localidad, tras lo cual agregó: "No comprendo, y nunca aceptaré, cómo chicos de la edad de Fer le hayan hecho esto. Lo atacaron por la espalda, lo tiraron por el piso. Le reventaron la cabeza, ese cuerpito que yo lo tuve nueve meses en mi panza".
Temas
Te puede interesar





