La investigación por la masacre escolar planificada por menores de edad contra colegios de Buenos Aires y Jujuy, que fue frustrada por las fuerzas de seguridad, sumó un tercer involucrado y abrió una hipótesis central: los adolescentes habrían sido captados y radicalizados por adultos.
Según fuentes judiciales, la principal línea de trabajo sostiene que los menores atravesaron un proceso de radicalización progresiva, impulsado por personas mayores que los habrían inducido a planificar hechos violentos en escenarios extremos, con impacto directo sobre la seguridad pública.
El caso se inició tras una alerta internacional del FBI, que detectó mensajes antisemitas, racistas y de odio difundidos por dos usuarios en redes sociales.
A partir de ese aviso, efectivos del Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista (DUIA) de la Policía Federal identificaron a dos adolescentes: uno domiciliado en La Quiaca (Jujuy) y otro en Miramar (Buenos Aires). También se detectaron otros puntos de interés en Quilmes y San Martín.
En las últimas horas, la fiscalía incorporó la posible participación de una tercera persona, que operaría desde otro país de Sudamérica, información que surgió por colaboración con autoridades extranjeras.
Allanamientos y material secuestrado
Por orden del Juzgado Federal de Mar del Plata N°3, se realizaron allanamientos simultáneos en distintos domicilios, donde se incautaron:
Cuchillos de caza
Municiones de arma de fuego
Tres notebooks y una tablet
Siete teléfonos celulares
Material con simbología nazi
Documentación considerada relevante para la causa
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Masacre escolar por parte de menores: hipótesis y un tercer involucrado
Todos los elementos quedaron a disposición de la Justicia para su análisis pericial.
La causa fue caratulada como “intimidación pública”, mientras los investigadores avanzan sobre el rol de posibles adultos captadores y el alcance internacional de la red que habría impulsado a los menores a planificar el ataque.