La reflexión de un sacerdote por la llegada del Papa León XIV: "Su visita tiene que generar una nueva conciencia en la Argentina"
El sacerdote Eduardo Mangiarotti habló en Santa Siesta sobre la llegada de León XIV, el mensaje de la Iglesia, la juventud y la necesidad de construir una sociedad más humana.
León XIV visita a la Argentina el próximo domingo.
El sacerdote Eduardo Mangiarotti, de la provincia de Buenos Aires, destacó el valor simbólico de la llegada del papa León XIV a la Argentina y sostuvo que la visita representa una oportunidad para reflexionar sobre el cuidado de las personas, la justicia y la convivencia. En diálogo con Santa Siesta, por AIRE, planteó que el encuentro no debería quedar solamente en una experiencia emotiva, sino generar una transformación en la sociedad.
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En la previa de la llegada del pontífice, Mangiarotti consideró que se trata de un acontecimiento histórico, tanto por el tiempo transcurrido desde la última visita papal al país como por el significado que tiene para la comunidad católica.
“Para los cristianos siempre es recibir un pastor. Esto antes que nada es una visita que se entiende desde la fe”, explicó.
Sin embargo, remarcó que el mensaje de León XIV no está dirigido exclusivamente a quienes participan de la Iglesia, sino que busca llegar a toda la sociedad.
En ese sentido, señaló que el Papa representa una figura de liderazgo en un contexto mundial en el que, según su mirada, faltan referentes capaces de inspirar y transmitir una palabra que llegue a las personas.
“Me parece que León es una figura de liderazgo en un momento mundial donde no tenés tantos líderes que inspiren, que tengan una palabra que llegue”, expresó.
Eduardo Mangiarotti destacó el mensaje de León XIV sobre el cuidado de las personas
Durante la entrevista en Santa Siesta, Mangiarotti también se refirió a la encíclica de León XIV y a la importancia que tuvo para posicionar al pontífice en el debate sobre los cambios culturales y tecnológicos.
El sacerdote destacó que, más allá de la discusión sobre la inteligencia artificial, el documento propone volver a poner en el centro a las personas y al cuidado de la humanidad.
“Volver a poner el centro en lo humano y en el cuidado de la persona”, resumió.
Para Mangiarotti, ese mensaje adquiere especial relevancia en un momento en el que la sociedad se pregunta cómo afrontar las transformaciones culturales y dónde ubicar aquello que verdaderamente importa.
También vinculó esa mirada con la visita que el Papa realizará al Cotolengo, al considerar que representa una oportunidad para acercarse a las personas más frágiles.
“Volver a poner el centro en el valor de lo humano, de las personas más frágiles”, sostuvo.
La llegada del Papa y el mensaje de la Iglesia en medio de las diferencias políticas
Consultado sobre las diferencias entre algunos planteos del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, y las posiciones del Gobierno nacional, Mangiarotti consideró que la intención de la Iglesia no es provocar enfrentamientos, sino poner sobre la mesa cuestiones vinculadas con la justicia y el cuidado de las personas.
“Puede ser que haya gente que se sienta cuestionada, pero la intención no es cuestionar, no es provocar”, afirmó.
En esa línea, explicó que tanto las palabras del Papa como las del arzobispo buscan generar una reflexión sobre temas que pueden resultar incómodos, pero que forman parte de las preocupaciones centrales de la sociedad.
El sacerdote también destacó que los gestos del pontífice pueden transmitir un mensaje incluso más fuerte que sus propias palabras.
Mangiarotti habló sobre la comunidad LGBT y el rol de la Iglesia
Uno de los momentos centrales de la entrevista estuvo relacionado con la situación de la comunidad LGBT en Buenos Aires y los hechos de violencia contra personas trans y travestis.
Mangiarotti se refirió a los ataques contra trabajadoras sexuales trans en Palermo y expresó su preocupación por la violencia y la forma en que esos hechos fueron compartidos y pensados.
“Es terrible no solo por lo que sucedió, sino porque fue algo pensado y no solo pensado, sino compartido también”, manifestó.
En ese contexto, recuperó una reflexión de León XIV incluida en su encíclica, que plantea la necesidad de tomar posición frente a determinadas situaciones.
“Hay situaciones en las que para seguir siendo humanos tenemos que abandonar las vacilaciones y tomar partidos”, citó.
Y agregó: “Conflictos en los que no es justo permanecer neutrales y no basta con no ser cómplices”.
Para el sacerdote, expresar rechazo frente a la violencia es necesario, pero no suficiente.
“Es muy fácil quedarse ahí, viste, que hago un clic o hago un reposteo y ya está, me quedo tranquilo”, reflexionó.
Mangiarotti sostuvo que también es necesario abrir conversaciones, especialmente en el ámbito educativo, y pensar qué acciones pueden contribuir a modificar las formas de pensar y relacionarse.
Además, planteó que la Iglesia debe asumir un compromiso concreto con las personas más vulnerables.
“Indignarnos, seguro, pero también pensar en qué hacer y, como Iglesia, asumir ahí este compromiso con los más débiles, con las víctimas y acompañar”, expresó.
La expectativa por la llegada del Papa y el significado de la multitud
Mangiarotti también se refirió a la expectativa por la convocatoria que podría generar la visita de León XIV, particularmente en Luján, donde se mencionaron cifras no oficiales de entre tres y cuatro millones de personas.
El sacerdote consideró que una movilización de esa magnitud tendría una enorme fuerza simbólica y podría convertirse en una oportunidad para que los argentinos reflexionen sobre la sociedad que quieren construir.
“Ver a tanta, tanta gente junta, el lunes, el martes, el miércoles, en Buenos Aires, en Córdoba, en Luján, yo espero que sea como una especie de toma de conciencia de lo que la Argentina puede ser”, sostuvo.
Para Mangiarotti, el principal valor de esa experiencia estaría en la posibilidad de que las personas se descubran más cerca unas de otras.
“Acercándonos a alguien que nos convoca, nos descubramos sobre todo más cerca a los unos de los otros”, señaló.
En ese sentido, advirtió que la visita no resolverá los problemas del país, pero expresó su deseo de que deje una enseñanza que perdure.
“Tampoco obviamente es que esto va a resolver todos los problemas del país, pero que genere como una nueva conciencia de algunas cosas, de que algo puede ser diferente”, afirmó.
El acercamiento de los jóvenes a la Iglesia
Durante la charla, Mangiarotti también compartió su mirada sobre la participación de los jóvenes en las comunidades religiosas.
El sacerdote señaló que, aunque resulta difícil medir el impacto de cada pontificado, observa un acercamiento de personas a la fe que comenzó durante la etapa de Francisco y que considera que León XIV continúa.
Para explicar esa continuidad, utilizó una comparación con el básquet: describió el vínculo entre ambos pontífices como una jugada en la que uno prepara el camino y el otro lo continúa.
“Hay una sensación linda, siendo dos personas muy diferentes, pero claramente que hay una continuidad”, expresó.
En su propia comunidad, Mangiarotti aseguró que observa una participación importante de jóvenes y una búsqueda que no se limita a lo espiritual.
“Pareciera que hay una búsqueda nueva. No te digo espiritual, porque búsquedas espirituales hay siempre, pero una búsqueda de comunidad y de pertenencia que nos encuentra con muchos que se van arrimando a la Iglesia de nuevo”, explicó.




